31 de julio de 2013

"Cabildazo catedralicio" - Pagar por visitar la Catedral Nueva de Salamanca


Para concluir el mes de julio, tal vez la fecha elegida por D. Carlos López, obispo de Salamanca, como inicio de sus más que merecidas vacaciones, los salmantinos nos hemos desayunado esta mañana con lo que “en palacio se puede denominar baculazo” y que en este caso bien podríamos titular como “el cabildazo de D. Angel”. Te cuento:


Mi querida, bella, culta, limpia y humana, declarada por la Unesco en 1988 como Ciudad Patrimonio de la Humanidad, cuenta en su haber con bastantes anécdotas tanto remotas como del pasado más lejano, que hacen que no sólo se la conozca por un sinfín de virtudes, sino también por los enormes y graves desaciertos que entre unos y otros nos gustamos de hacer de cuando en cuando.

Como alguna vez te he manifestado en este blog, los charros tenemos la gran suerte de tener dos Catedrales en una, pues hace exactamente cinco siglos así se determinó. Por tanto, Nueva y Vieja, Vieja y Nueva, conforman el conjunto catedralicio ubicado en el casco histórico de la ciudad, lugar emblemático y que gracias al trabajo de quienes las construyeron y a quienes con el paso del tiempo han puesto su aportación, su granito de arena, para que esta Catedral Nueva sea un punto de referencia tanto para los que profesamos la fe católica, como para aquellos que gustan gozar del arte, de la arquitectura, de sus 21 capillas, órgano, coro, etc. La Catedral Vieja, por el contrario, llama considerablemente la atención por el retablo del altar mayor, presidido por la patrona de la ciudad, la Virgen de la Vega, así como por sus salas capitulares o Museo Catedralicio, cuyo acceso es desde hace años previo pago de la entrada correspondiente.

Pues bien, tras esta introducción y como te decía al inicio del post, “a partir de mañana” que diría Alberto Cortez en su canción, todo el que desee entrar o visitar la Catedral Nueva, también tendrá que “pasar por la vicaría, nunca mejor dicho” o lo que es lo mismo, dejará de ser gratis la entrada. El Cabildo Catedralicio, con su Deán a la cabeza, ha tenido la generosa, noble y ocurrente ocurrencia, valga la redundancia, de establecer una tasa de 4,75 euros (individua), 4 euros para jubilados, estudiantes y grupos con más de veinte personas y de 3,25 euros para escolares y parados que acrediten su situación de desempleo. Todo ello a partir de mañana y sin contar con nadie, como tiene que ser, que para eso son los que mandan.

Y te preguntarás que a qué es debida tal decisión. Pues según las manifestaciones realizadas a distintos medios de comunicación por parte del Señor Deán, D. Ángel Rodríguez, porque gracias a este “impuesto eclesiástico” y siempre según sus palabras “se va a recuperar el carácter sagrado del templo, ya que hay tardes que la Catedral parece la Plaza Mayor o la Rúa, estaba degenerando en ser como la calle, haciéndose hasta carreras. Esto no puede ser y así lograremos un clima de respeto y silencio". De ahí el establecer la entrada a partir de este jueves, colocándose unas máquinas en cada entrada para sacar la entrada. "Estará todo automatizado", añade el Deán de la Catedral. A esta conclusión han llegado después de muchos meses de reflexión y trabajo. ¡Válgame Dios! Y para compensar, van a entregar "unas audio guías individuales" junto a la entrada, que ofrecen información turística y religiosa sobre la historia y arte del templo. Decía un compañero ya fallecido que “cuando la limosna es grande, el pobre desconfía”. Ahí lo dejo.


Al hilo de la noticia, comentaba este bloguero en la red social Facebook, que en plena época de crisis, se pone de moda sacar tajada de todos los lados y por supuesto, algunos que para nada se parecen al Papa Francisco - ya se les podía pegar algo de humildad, misericordia y caridad - argumentando respeto, silencio y todas las pamplinas que te he descrito, para justificar "su particular papeleta de sitio” como hacen otros que confunden el significado de la palabra limosna. Ya me veo a más de uno proponiendo el "abono-cofrade", pues la S.I.B. Catedral es sede canónica de 4 Hermandades de Penitencia y una de gloria. O tal vez queden todos los cofrades en grupo para ir a los cultos y así se les hace el oportuno descuento, o mejor aún, sacan sus Sagradas Imágenes a la calle de la Rúa y ni pagan ellos ni pagan los visitantes. 

Señor Deán y miembros de su Cabildo Catedralicio, así es como las iglesias se quedan vacías, como las vocaciones se pierden, como los fieles cada vez creen menos en ustedes y su palabra, que como digo, dista mucho de la que Jesús nos dejó en sus Evangelios. Me pregunto si esto se denomina "reforma o recorte eclesiástico". Perdón, tal vez no haya leído bien sus declaraciones y lo que ustedes proponen es que el destino de dicha recaudación vaya destinado a Cáritas y así poder paliar en algo la situación de precariedad de muchas familias salmantinas. Si es así, le ruego acepte mis disculpas por no haber sabido leer o interpretar correctamente su meditada y trabajada decisión. Sino, permítame que sea yo quien destine mis recursos directamente a quienes lo necesitan. Gracias.


Ni que decir tiene que junto a la noticia de si Salamanca tendrá o no equipo de fútbol en 2ª B, esta otra ha corrido como la pólvora y no sólo por la calle de la Rúa, que diría el Deán. Alguno ya especulaba con que si el sábado tendría que pagar para acompañar a unos novios en la ceremonia que tendrá lugar en dicho templo. Me imagino a los invitados, además de abonando la espiga correspondiente a los novios para ayudarles a financiar el sabroso estipendio que conlleva la ceremonia y el banquete, con el ticket de entrada en la mano y la invitación en la otra.

Y digo yo: ¿Pero no habíamos quedado que la Catedral era la casa madre, la iglesia madre, para todos los cristianos salmantinos? ¿Y que a los cofrades se nos invitaba desde el obispado a hacer Estación de Penitencia ante el Santísimo? Pues bien, o establecen una dispensa para las ocasiones, o tendremos que solicitar que abran las puertas y desde la lejanía de la calle hacer nuestra genuflexión y oración a Jesús Sacramentado.

Pero eso sí, habremos conseguido que nuestro templo catedralicio sea visitado por la élite cristiana, élite no de alma, sino de bolsillo, pues los jóvenes que gustan de manifestar su alegría en el interior, los mayores con menos recursos, los parados,...  que van a implorar sus súplicas al Cristo de la Agonía Redentora, a la Virgen de la Soledad o de los Dolores, tendrán que hacerlo desde sus casas, con la estampita en la mano, que dicho sea de paso, también vale, pues el Señor nos escucha allá donde estemos. Pero que luego no se quejen de si las iglesias están vacías o los lampararios apagados, que como hay que seguir el modelo de otras catedrales de relevancia de España, la medida está más que justificada.


Planteaba también que aquellos que han contribuido y colaborado en la gestión de la restauración y puesta en valor de la Catedral a través de subvenciones procedentes de los impuestos de todos los salmantinos y castellano-leoneses, tendrían algo que decir. Y tanto el Alcalde como el Concejal Delegado de Cultura y Turismo ya se han manifestado públicamente al respecto, en el sentido de enviar una carta al Obispo y otra al Cabildo de la Catedral “por tomar una estrategia de marketing que debería haber sido global y sin consultarla al Ayuntamiento”. Además, en línea con lo que te expresaba anteriormente, el Ayuntamiento ha realizado cuantiosas inversiones en el patrimonio de la iglesia y pese a respetar su autonomía se considera “socio de la gestión de recursos”, por lo que les hubiera gustado una mayor comunicación. En su opinión, el Alcalde Alfonso Fernández Mañueco ha expresado que “sé que hay muchas Catedrales donde se cobra, pero también hay otras tantas en las que no se cobra y son la mayoría”, añadiendo que “ya se cobra entrada por la visita al Ieronimus y a la Catedral Vieja” y que, por tanto no entiende el pago de entrada en el centro nuevo del conjunto catedralicio. "Hemos invertido más de un millón trescientos mil euros en el conjunto catedralicio y no es cualquier cosa", ha puntualizado con rotundidad.

No puedo estar más de acuerdo con tales manifestaciones, a las cuales añadiría, si se me permite, que tal medida va en detrimento del trabajo que desde el consistorio se hace a favor del turismo - religioso o no - y que también tiene una gran incidencia en los salmantinos que asiduamente visitamos la catedral, incluso algunos a cultos semanales.


Para concluir, y como propuesta, se me antoja que sería un error que cada cual hiciésemos la guerra por nuestra cuenta, como suele ser habitual en esta España nuestra. Considero que esta decisión merece cuando menos la apertura de un diálogo sereno, sosegado y con las ideas claras, pero también firmes, en el que el sentir de la ciudadanía salmantina, representada por todos los estamentos implicados (Ayuntamiento, Vecinos, Cofradías, Hosteleros, Comercio, etc.) se traslade tanto al Señor Obispo como al Cabildo y se encuentre una solución a este despropósito, que para más inri, no podían haber elegido peor momento para llevarlo a efecto: crisis económica, Año de la Fe y V Centenario de la propia Catedral. Como hombre de Esperanza, confío en que no se aplique el dicho de "con la iglesia hemos topado”