24 de enero de 2014

Formación Cofrade - LITURGIA (XVII): ERRORES MÁS FRECUENTES COMETIDOS EN LA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA


Esta es una breve relación, sin ánimo de ser exhaustivo, de aquellos errores o costumbres más comunes cometidos durante la celebración eucarística que no se ajustan a las normas litúrgicas, con el único ánimo de ayudar a corregirlos en lo posible teniendo presente que lo más importante en la Eucaristía es, como no puede ser de otro modo, la participación en ella con un corazón devoto y fraterno y que los errores citados no son de bulto ni anulan por supuesto la validez del acto sacramental. No obstante no deben menospreciarse las normas litúrgicas ya que toda la liturgia está llena de símbolos y significados que si se pierden convertirían la acción litúrgica en pura escenografía.

A) POR PARTE DE LOS FIELES:

Leer la Monición inicial (cuando lo hace una persona distinta del presidente, especialmente un laico) antes de entrar el celebrante al presbiterio o durante la procesión inicial. El momento adecuado de pronunciarla es tras el saludo inicial del presidente a la Asamblea.

Acabar las lecturas diciendo “Es palabra de Dios” en vez de “Palabra de Dios” (también el sacerdote lo hace a veces).

Los lectores deben omitir la frase “Primera o Segunda Lectura” y pasar directamente a decir de quién está tomada la Lectura sin más. De igual modo no debe decirse “Salmo Responsorial” sino pasar directamente a la lectura de los salmos.

Omitir la reverencia o hacérsela al sacerdote en vez de al altar, cuando suben a realizar alguna lectura o para la Oración de los fieles.

Permanecer sentados durante la oración sobre las ofrendas. Es el momento más importante de esa parte de la Misa y todas las oraciones de la Misa se deben oír y responder de pie, que es la actitud propia del orante y del pueblo en marcha y dispuesto. La costumbre de oír sentados esta oración está generalizada y es de difícil desarraigo.

Permanecer de pie durante el momento de la consagración (aunque por razones de edad, incomodidad del lugar, masificación u otras causas se puede permanecer de pie). En cualquier caso la Iglesia nos pide una actitud y postura común como símbolo de unanimidad.

Recitar junto con el sacerdote la doxología final que cierra la Plegaria eucarística (Por Cristo, con Cristo, etc.). El pueblo debe limitarse a responder AMEN como rúbrica y asentimiento de todo lo anterior. No es un AMEN borreguil sino un AMEN de compromiso, de afirmación, que ratifica por el pueblo lo sucedido en el altar.

Leer la Oración de los Fieles desde el Ambón. El Ambón está reservado a la Palabra de Dios y ni la homilía ni la Oración de los Fieles es Palabra de Dios. No obstante se puede hacer desde allí siempre que no haya otro lugar adecuado ya que aunque no es su sitio preferente tampoco la OGMR lo excluye taxativamente (OGMR 309).

Dar golpes triples con el incensario ya que siempre deben ser dobles. Esto es extensible al sacerdote cuando usa el incensario.

Cuando se comulga en la mano, la Sagrada Forma se ha recibir con la palma de la mano izquierda abierta y cogerla con la derecha para llevarla a la boca, no tomarla directamente de manos del sacerdote. El símbolo consiste en que es un don que se recibe (lo anterior no excluye otras formas como la de tomar cada fiel su Pan y mojarlo en el Vino o fórmulas parecidas dependiendo del carácter de la celebración).

Para finalizar diremos que en la procesión de las ofrendas se deberían llevar al altar sólo objetos que sean donaciones para el servicio del mismo o regalos para los pobres (por ejemplo el resultado de la cuestación hecha entre los fieles o flores) aunque se ha puesto de moda llevar al altar todo tipo de objetos, lo cual puede justificarse pastoralmente pero sin abusos. Lo primero que debe llevarse siempre es el Pan y el Vino.


B) POR PARTE DEL SACERDOTE:

Predicar desde el ambón. Es preferible hacerlo desde otro lugar más adecuado aunque no está prohibido si no hay otro lugar elegible.

Lavar los vasos sagrados (ablución) después de la comunión en el altar. Debe hacerse o bien al acabar la Misa o discretamente en la credencia. La ablución no tiene ningún valor litúrgico y por eso se prefiere fuera del altar ni es preciso que la haga el Presidente, más bien es competencia de diáconos o acólitos. Debe hacerse sólo con agua.

No mirar hacia el ambón cuando se está proclamando el Evangelio por el diácono o bien por otro concelebrante diferente del Presidente. Todos los que permanecen en el altar deben girarse ligeramente y mirar al Ambón mientras se proclama el Evangelio. El protagonismo está en ese momento en la Palabra.

Disponer el altar lleno con los objetos precisos para la celebración eucarística para “tenerlo todo a mano” por comodidad (vinajeras, cáliz, misal, patena, etc.). El altar debe permanecer lo más escueto posible y colocar sobre él los objetos según se vayan necesitando, retirándolos cuando dejan de usarse. A veces cuesta distinguir al sacerdote tras la cantidad de objetos allí depositados, a los que a veces se suman floreros con ramos de flores y velas en candelabros.

“Inventarse” textos con las oraciones de la Misa, especialmente en la Plegaria eucarística, alegando razones pastorales de difícil justificación. Además de estar expresamente prohibido no hay mejor pastoral que una Liturgia bien hecha.


Gracias a Valladolid Cofrade por la cesión del contenido de este post.
http://www.valladolidcofrade.com/

22 de enero de 2014

Presentación del Programa de Actos - Año Jubilar Macareno


Desde la media tarde de ayer 21 de Enero de 2014, las redes sociales, Facebook y Twitter "echaban humo". Muchas y muchos macarenos teníamos nuestro corazón en la Real Colegiata de San Isidro de Madrid, pues físicamente nos resultó imposible estar presente en este otro "pistoletazo de salida" del Año Jubilar Macareno.

Hasta allí se trasladó una delegación de la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Esperanza Macarena de Sevilla, encabezada por su Hermano Mayor, D. Manuel García García, junta al Teniente de Hermano Mayor, D. Santiago David Álvarez Ortega, el Consiliario Tercero, D. José Antonio Fernández Cabrero y el secretario de Ntra. Sra. del Santo Rosario, D. Antonio Carrasco Torres acompañados del Alcalde de la ciudad hispalense, D. Juan Ignacio Zoido Álvarez.


Ante una abarrotada iglesia y en presencia de los Sagrados Titulares de la homónima de Madrid, Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y Nuestra Señora de la Esperanza, tuvo lugar la presentación de los Actos Centrales organizados con motivo de la conmemoración del Cincuenta Aniversario de la Coronación Canónica de María Santísima de la Esperanza Macarena.


Como te cuento, a través de las redes sociales fuimos siguiendo cronológicamente cada uno de los emotivos momentos en los que dividió este entrañable y emotivo acto: la celebración de la Sagrada Eucaristía, la proyección del vídeo promocional del Año Jubilar Macareno, el saludo de D. Luis Rafael García Martínez (Hermano Mayor de la Macarena de Madrid), la intervención de D. Manuel García García en representación de la Hermandad de la Macarena de Sevilla, finalizando las intervenciones el citado Alcalde de Sevilla, D. Juan Ignacio Zoido.

Para cerrar el acto se proyectó parte de la película "Esperanza Macarena - Puerta del Cielo", película recientemente estrenada con motivo de este Año Jubilar y que te invito a que adquieras, ya que es una joya que no ha de faltar entre tus dvd cofrades.

A modo de resumen, te dejo con parte de la intervención de D. Manuel García García, la cual puedes leer íntegramente en la web oficial de la hermandad a la vez que contemplar fotografías tomadas en distintos instantes del acto:


Sean mis primeras palabras de agradecimiento para nuestra querida Hermandad del Gran Poder y Macarena, de Madrid, por acogernos esta noche en su sede canónica, así como para el Sr. Párroco de este templo.

Quien se pregunte que hace la Hermandad de la Macarena convocando un acto en la capital de España, quizá olvide que hace cincuenta años también fue esta villa escenario de un Acto de Exaltación de la Coronación Canónica de la Stma. Virgen de la Esperanza, y que fue un alcalde de la ciudad en ejercicio, D. José Hernández Díaz quien lo pronunció en el Teatro Goya. También quiero tener un especial recuerdo para el casi medio millar de hermanos que residen en esta Comunidad de Madrid.

Cuando hemos sobrepasado el ecuador de este singular año para nosotros, los macarenos, es un buen momento para realizar un primer balance. Desde la fecha de apertura son más de trescientas las hermandades que han alcanzado corporativamente el jubileo al acudir en peregrinación a la Basílica de la Macarena, procedentes de toda la geografía nacional; habiendo concertado a fecha de hoy otras doscientas cofradías más su visita a nuestro Templo.

También son hitos destacables en las últimas semanas la presentación de los tres tomos que de forma admirable y pormenorizada recopilan toda la historia, las cuestiones artísticas, devocionales y las más íntimas de la Hermandad, que ha supuesto un gran esfuerzo editorial para poder presentar de forma renovada y exhaustiva todo lo relacionado con la Hermandad de la Macarena; así como la última producción audiovisual realizada por nuestros hermanos Carlos Colón y Carlos Valera, que bajo el título de Macarena: Puerta del Cielo, nos muestra de manera magistral las señas de la devoción más íntima y profunda a la Virgen de la Esperanza.


Pero estos actos quedarían incompletos si no estuviesen acompañados de una aportación por parte de nuestra Hermandad en cuestiones asistenciales y de algún proyecto de carácter formativo que profundice en los fundamentos de nuestra fe.

Por ello, la Junta de Gobierno determinó que ante la falta de vocaciones sacerdotales que venimos observando en los últimos tiempos, qué mejor proyecto asistencial que brindar nuestra colaboración a aquellos que aspiran a servir al Señor desde el sacerdocio. Para lograrlo, además de sufragar varias becas para los seminaristas, como viene haciendo nuestra corporación desde hace bastantes años, pondremos nuestros esfuerzos en colaborar económicamente con el Seminario mayor Metropolitano de Sevilla, para intentar paliar las dificultades que viene atravesando ante la falta de seminaristas y las necesidad de mantener sus instalaciones.

Para dotar de un contenido formativo a esta celebración, la Junta de Gobierno determinó la oportunidad de celebrar un Congreso Mariano y Mariológico de carácter extraordinario e internacional... Este Congreso que tendrá como sede al referido Seminario Mayor y a la Santa Iglesia Catedral de Sevilla, se iniciará el próximo 27 de mayo con el saludo inicial del Arzobispo de Sevilla y la prolusión de la PAMI. El lema que marcará las directrices del mismo será: “Llamados a una esperanza viva”. Continuará del 28 al 30 de mayo en sesiones de trabajo de mañana y tarde, contando como ponentes a destacados teólogos que se desplazarán desde diversas poblaciones españolas, así como de países como Francia, Italia o Australia.


El día 24 de mayo se iniciarán los actos centrales de culto de esta conmemoración con el traslado en la tarde de esa jornada de la Virgen de la Esperanza, en su paso de palio, a la Catedral de Sevilla, haciendo escala en el Ayuntamiento de la Ciudad, el Convento de las Hermanas de la Cruz y diferentes templos de Sevilla.

En la noche de ese día, la Virgen de la Esperanza accederá al recinto catedralicio y quedará dispuesta para un Besamanos extraordinario que se prolongará durante tres jornadas, desde primeras horas de la mañana hasta alcanzar la noche.

El día 28 de mayo se iniciará el Triduo preparatorio que continuará los dos días siguientes, situándose la Santísima Virgen en el Altar del Jubileo, bajo el monumental cuadro que pintara Alfonso Grosso con motivo del Dogma de la Asunción y en el que retrató a la Virgen Macarena.

En la mañana del día 31 de mayo, en el que se conmemorará el Cincuentenario de la Coronación Canónica de la Virgen de la Esperanza, partirá nuevamente bajo su paso de palio camino de la Plaza de España, transcurriendo la Santísima Virgen por un itinerario inédito y que la lluvia frustró hace medio siglo, llegando en torno al mediodía al lugar de la celebración, en donde tendrá lugar la Solemne Misa Estacional.


Finalizado este acto de culto, la Virgen de la Esperanza retornará nuevamente hasta su Basílica acompañada de sus hermanos, fieles y devotos.


20 de enero de 2014

18 al 25 de Enero, Semana de Oración por la unidad de los Cristianos

Congregaciones y parroquias de todo el mundo toman parte en la Semana de Oración por la unidad de los cristianos, que se celebra tradicionalmente del 18 al 25 de enero (en el hemisferio norte) y en torno a Pentecostés (en el hemisferio sur).


El Papa Francisco nos alienta en favor de la unidad y del testimonio de los cristianos en un mundo que olvida a Dios. "A los miembros de la comunidad de Corinto, marcada por las divisiones - el Papa ha dicho - el apóstol pregunta: "¿Es que Cristo está dividido?". Esa pregunta es precisamente el tema de esta Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que hoy, más que nunca, está dirigida a nosotros, a ti y a mi. Frente a algunas voces que ya no reconocen como objetivo alcanzable la unidad plena y visible de la Iglesia, estamos invitados a no desistir en nuestro esfuerzo ecuménico, fieles a lo que el mismo Señor Jesús invocó del Padre: "Que todos sean una cosa sola".

Para ti que formas parte de alguna corporación ligada o perteneciente a la Iglesia - hermandades, cofradías, comunidades y movimientos apostólicos, asociaciones, etc. - te resultará familiar e incluso puede que hayas vivido o sufrido situaciones que para nada son propias de lo que decimos ser, manifestar o representar. Situaciones que juzgadas por aquellos que nos ven y analizan desde la distancia, no nos dejan en muy buen lugar, pues nuestras actitudes distan mucho del mensaje de amor y fraternidad que Jesús nos legó.

En el ámbito de las cofradías y hermandades de penitencia - en el cual llevo más de treinta años inmerso en él - es tan propia como atípica la presencia de divisiones, rencillas, envidias, "guerras internas", represalias, abusos y disputas de poder, autoritarismos y un sin fin de hechos que además de generar un dolor inmenso tanto entre los que son o hemos sido sujetos activos de ellas, como en el conjunto de las mismas y, por supuesto en la Iglesia en toda su extensión.

Llegamos a estas corporaciones de la mano de la fe, de la devoción, de la tradición o de la moda de turno, dándonos "golpes de pecho", jurando y prometiendo cumplir o hacer cumplir las reglas o estatutos, nos colgamos la medalla al cuello como si de la de unos juegos olímpicos se tratase, la besamos y volvemos a besar, y en cuanto abandonamos el templo ya nos estamos "acordando del padre o de la madre de alguno de la junta de gobierno, de la cuadrilla o del cura, que también hay para él (a veces con motivos más que justificados). Y así pasamos los días, las semanas, los meses, esperando ansiosos que llegue el día de la procesión, día que como en Navidad, nos damos los abrazos y besos más falsos e hipócritas de toda nuestra vida, sin reparar en el verdadero significado que tiene hacer una Estación de Penitencia con Nuestros Sagrados Titulares, manifestando públicamente nuestra fe y junto a nuestros hermanos y, mucho menos, el del compromiso y pertenencia a la propia hermandad, sea cual sea nuestra condición en la misma. 

Todo un "paripé", que en algunos casos, termina con la ilusión, las ganas y el deseo de seguir perteneciendo a la corporación; llegan las bajas, las dimisiones, los cabreos, los "bloqueos de amistad en las redes sociales", los insultos y faltas de respeto en los foros, los blogs, los chats. Nos acusamos mutuamente de hacernos daño, sin levantar la cabeza de nuestro ombligo, sin reparar que el de al lado lo está pasando mal, que necesita de nosotros y que todo aquello que prometimos postrados ante nuestras Imágenes, ha perdido todo el sentido y valor. El perdón, la asunción de errores, la reconciliación o la restauración del daño hecho dejan paso al orgullo, la soberbia, las palabras hirientes, la enemistad... y más dolor, más sufrimiento y menos amor y unidad entre el grupo.

En su homilía de anoche, el Rector de la Iglesia de San Benito de Salamanca, D. Pedro Antonio Márquez, nos invitó a leer unos fragmentos de la Exhortación Apostólica "Evangelii Gaudium" del Papa Francisco, a propósito de esta Semana de Oración por la unidad de los Cristianos, fragmento que quiero compartir contigo así como animarte, si puedes, a participar en los actos que tu diócesis haya convocado por este motivo o, si lo prefieres, a leer los materiales dedicados para esta semana de oración.


Exhortación apostólica "Evangelii Gaudium" del Papa Francisco

No a la guerra entre nosotros

98. Dentro del Pueblo de Dios y en las distintas comunidades, ¡cuántas guerras! En el barrio, en el puesto de trabajo, ¡cuántas guerras por envidias y celos, también entre cristianos! La mundanidad espiritual lleva a algunos cristianos a estar en guerra con otros cristianos que se interponen en su búsqueda de poder, prestigio, placer o seguridad económica. Además, algunos dejan de vivir una pertenencia cordial a la Iglesia por alimentar un espíritu de "internas". Más que pertenecer a la Iglesia toda, con su rica diversidad, pertenecen a tal o cual grupo que se siente diferente o especial.

99. El mundo está lacerado por las guerras y la violencia, o herido por un difuso individualismo que divide a los seres humanos y los enfrenta unos contra otros en pos del propio bienestar. En diversos países resurgen enfrentamientos y viejas divisiones que se creían en parte superadas. A los cristianos de todas las comunidades del mundo, quiero pediros especialmente un testimonio de comunión fraterna que se vuelva atractivo y resplandeciente. Que todos puedan admirar cómo os cuidáis unos a otros, cómo os dais aliento mutuamente y cómo os acompañáis: "En esto reconocerán que sois mis discípulos, en el amor que os tengáis unos a otros" (Jn 13,35). Es lo que con tantos deseos pedía Jesús al Padre: "Que sean uno en nosotros […] para que el mundo crea" (Jn 17,21). ¡Atención a la tentación de la envidia! ¡Estamos en la misma barca y vamos hacia el mismo puerto! Pidamos la gracia de alegrarnos con los frutos ajenos, que son de todos.

100. A los que están heridos por divisiones históricas, les resulta difícil aceptar que los exhortemos al perdón y la reconciliación, ya que interpretan que ignoramos su dolor, o que pretendemos hacerles perder la memoria y los ideales. Pero si ven el testimonio de comunidades auténticamente fraternas y reconciliadas, eso es siempre una luz que atrae.

Por ello me duele tanto comprobar cómo en algunas comunidades cristianas, y aun entre personas consagradas, consentimos diversas formas de odio, divisiones, calumnias, difamaciones, venganzas, celos, deseos de imponer las propias ideas a costa de cualquier cosa, y hasta persecuciones que parecen una implacable caza de brujas. ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos?

101. Pidamos al Señor que nos haga entender la ley del amor. ¡Qué bueno es tener esta ley! ¡Cuánto bien nos hace amarnos los unos a los otros en contra de todo! Sí, ¡en contra de todo! A cada uno de nosotros se dirige la exhortación paulina:

«No te dejes vencer por el mal, antes bien vence al mal con el bien» (Rm 12,21).

«¡No nos cansemos de hacer el bien!» (Ga 6,9).

Todos tenemos simpatías y antipatías, y quizás ahora mismo estamos enojados con alguno. Al menos digamos al Señor: "Señor yo estoy enojado con éste, con aquélla. Yo te pido por él y por ella". Rezar por aquel con el que estamos irritados es un hermoso paso en el amor, y es un acto evangelizador. ¡Hagámoslo hoy! ¡No nos dejemos robar el ideal del amor fraterno!


12 de enero de 2014

REVIVIR NUESTRO BAUTISMO

Carta Pastoral de monseñor Juan José Asenjo

Queridos hermanos y hermanas: Celebramos en este domingo la fiesta del Bautismo del Señor, acontecimiento trascendental que cierra la vida oculta de Jesús e inaugura su vida pública y que debió impresionar grandemente a los testigos del hecho hasta el punto de que los cuatro evangelistas lo narran.

La razón es que esta teofanía maravillosa, en la que el Padre declara que Jesús es el Hijo bienamado, mientras el Espíritu Santo unge a Jesús en el comienzo de su ministerio público, es la prueba incontestable de su mesianidad y el refrendo de su divinidad.

El relato del Bautismo del Señor es además para los evangelistas la mejor explicación catequética del significado del bautismo cristiano, que Jesús inaugura en el Jordán. En este sentido nos dice San Máximo de Turín: “El Señor Jesús viene para ser bautizado y quiere que su cuerpo santo sea lavado en las aguas del Jordán. Alguien dirá quizá: si es santo, ¿por qué quiso ser bautizado?... Cristo es bautizado no para ser Él santificado por las aguas, sino para que las aguas sean santificadas por Él. Más que de una consagración de Cristo, se trata de una consagración de las aguas de nuestro bautismo”.


La fiesta del Bautismo del Señor evoca, pues, el día de nuestro bautismo, el día más importante de nuestra vida, fecha que todos deberíamos conocer y celebrar más incluso que el día de nuestro nacimiento físico, porque en ella fuimos purificados del pecado original y lo que es más importante, fuimos consagrados a la Santísima Trinidad, que vino a morar en nuestros corazones. En aquel día memorable recibimos el don de la gracia santificante, nuestro mayor tesoro, porque es la vida divina en nosotros, que nos permite formar parte de la familia de Dios como hijos del Padre, hermanos del Hijo y ungidos por el Espíritu.

En aquella fecha fuimos incorporados al misterio pascual de Cristo muerto y resucitado, sacerdote, profeta y rey, y en consecuencia, recibimos una participación de su sacerdocio real y de su condición de profeta, que nos habilitó y destinó al culto, a ofrecer sacrificios gratos a Dios por Jesucristo, y a testimoniarlo con obras y palabras. Al mismo tiempo, quedamos incorporados a la Iglesia, la porción más valiosa de la humanidad, la Iglesia de los mártires, de los confesores, de las vírgenes, la Iglesia de los héroes y los santos, que han dado la vida por Jesús y que nos estimulan con su ejemplo en nuestro caminar.

El recuerdo de nuestro bautismo en esta fiesta debe hacer brotar en nosotros un primer sentimiento: la gratitud al Señor que permitió que naciéramos en un país cristiano y en el seno de una familia cristiana, que en los primeros días de nuestra vida pidió para nosotros a la Iglesia la gracia del bautismo. Una segunda actitud es el gozo. Hemos de recordar ese día trascendental en nuestra vida con una profunda alegría interior. Un tercer sentimiento debe ser la responsabilidad. Todavía recuerdo con estremecimiento la pregunta valiente y vigorosa que el Papa Juan Pablo II hizo a los franceses en 1979, con ocasión de su primer viaje a Francia: “Francia, ¿qué has hecho de tu bautismo?”.


Es la misma pregunta que en este día todos nos debemos formular en la intimidad de nuestros corazones: ¿Qué hemos hecho de nuestro bautismo? ¿Es algo vivo, actual, que compromete nuestra vida de cada día o es el mero recuerdo de un suceso del pasado? ¿Vivo con confianza y alegría mi condición de hijo de Dios, Padre bueno y providente, que se preocupa de mí y me mira con ternura? ¿Mi vida está organizada como una respuesta a la alianza que sellé con el Señor en aquella fecha decisiva? ¿Soy consciente de que la gracia santificante es un tesoro que debo cuidar cada día? ¿Cultivo la amistad y la intimidad con el Señor? ¿Vivo con hondura la fraternidad, con la conciencia de que mis semejantes son también hijos de Dios y hermanos míos? ¿Vivo con gratitud, amor y orgullo mi pertenencia a la Iglesia, hogar cálido que me acoge y acompaña en mi vida de fe?

Con el Concilio Vaticano II os recuerdo que todos, sacerdotes, consagrados y laicos, estamos llamados a buscar y vivir la santidad, la exigencia más radical de nuestro bautismo: “Los seguidores de Cristo, llamados por Dios no en razón de sus obras, sino en virtud del designio y gracia divinos, y justificados en el Señor Jesús, han sido hechos en el bautismo... verdaderos hijos de Dios y partícipes de la divina naturaleza, y, por lo mismo, realmente santos. En consecuencia, es necesario que, con la ayuda de Dios, conserven y perfeccionen en su vida la santificación que recibieron” (LG 40). Este es mi deseo y mi mejor augurio para todos vosotros, queridos hermanos y hermanas, en los comienzos del nuevo año de gracia que el Señor nos ha concedido.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.


+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla

Reflexión personal:

Si bien algunos ya están con la calculadora en una mano y el almanaque en otra contando los días que restan para el "ansiado" Domingo de Ramos, hoy aún estamos en Navidad. Con la celebración del Bautismo de Jesús, como bien a manifestado Monseñor Asenjo, concluimos este periodo litúrgico que iniciamos con el Adviento allá por el 1 de diciembre de 2013 y nos adentramos en el Tiempo Ordinario que se alargará hasta el 5 de Marzo de 2014, Miércoles de Ceniza e inicio de la Cuaresma. Por tanto, te invito a que vivas sin ansiedad este periodo litúrgico, pues cuando menos lo esperes estarás disfrutando de la Resurrección de Cristo y luego qué. ¿A volver a contar días?


Y continuando con los días y las fechas importantes, se me ocurre, al hilo de las palabras del Arzobispo de Sevilla, que muchos tenemos la fecha de nuestro bautismo más que olvidada, salvo que nuestros padres o padrinos se hayan preocupado a lo largo de los años de recordarnos que tal día fuimos incorporados a la comunidad de Jesús de Nazaret, despojándonos del Pecado Original y convirtiéndonos en sus discípulos.
En mi ciudad, Salamanca, hasta la fundación de la Hermandad de Penitencia de N.P. Jesús Despojado de sus Vestiduras, no era muy normal que junto con la solicitud de incorporación a la corporación se exigiese la presentación del Certificado de Bautismo. Este hecho fue algo singular que fue valorado desde distintas opciones, pero sí que sirvió - y sirve - para que muchos nos acerquemos a la iglesia donde fuimos bautizados y desde entonces unamos esa fecha a esas otras que forman parte de las señaladas en rojo de nuestro calendario particular y personal.


Entiendo que la educación cristiana que muchos hemos recibido no ha puesto en valor la importancia del hecho de recibir el sacramento del bautismo y que, salvo excepciones, sabemos de él lo justo y lo que nos ha llegado como consecuencia de haber participado en algún bautizo familiar. De ahí que no tenga tanta fuerza o importancia para nosotros como otros sacramentos, entendiendo como tales la Primera Comunión, la Confirmación o el Matrimonio.

Por eso te invito a que releas ese pequeño cuestionario que recoge en esta carta pastoral Monseñor Juan José Asenjo y si te viene bien, preguntes a tus padres o familiares cómo fue ese día. Seguro que al igual que el Señor pronunció con orgullo: "Este es mi Hijo amado, en quien me complazco", nuestros padres o padrinos se sintieron enormemente felices por haber sido elegidos para incorporarte al camino de la Esperanza y de la Salvación.


"Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección"

10 de enero de 2014

Procesión General del Rosario - Salamanca 2013

"Nunca es tarde si la dicha es buena", dice el refrán. Han transcurrido cerca de tres meses para que por fin pueda compartir contigo el trabajo que Heliodoro Ordás Gómez llevó a cabo con motivo de la Procesión General de la Virgen del Rosario de Salamanca. Más de mil fotografías cedidas generosamente por este buen amigo y cofrade, de las cuales he entresacado las que a mi juicio pueden ser las más representativas de esta manifestación de la piedad popular salmantinca, la cual tuvo lugar en la tarde del pasado 12 de Octubre de 2013.

Una procesión que se celebró por quinto año consecutivo, desde la reorganización de la Archicofradía en 2009, y que con la Sagrada Imagen Titular de Nuestra Madre de Dios del Rosario, acompañada por sus miembros y representantes de otras hermandades y cofradías, recorrió las calles del centro histórico de la ciudad  y bajo los sones de la Banda de Música "Ciudad del Tormes".

El cortejo partió a las 18:00 horas desde el Convento de San Esteban, discurriendo por la Plaza del Concilio de Trento, San Pablo, Tostado, Silencio, San Vicente Ferrer, Plaza de los Leones, Patio Chico, Gibraltar, Tentenecio, Vera Cruz, Libreros, Tavira, Plaza de Juan XXIII, Catedral Nueva, Calderón de la Barca, Libreros, Plaza de San Isidro, Rúa Mayor, Jesús, San Pablo, Plaza del Concilio de Trento y regreso al Convento de San Esteban.

Señalar, como hechos destacables, el acto que la Archicofradía del Rosario llevó a cabo ante el portalón del patio de las RR.MM. Dominicas (Dueñas), quienes recibieron a la Virgen con el canto de la Salve. Aunque, sin duda, el acto central de la procesión tuvo lugar en el interior de la Catedral Nueva donde se celebró la Oración al Santísimo Sacramento.