28 de julio de 2016

Perderse por Sevilla en Julio encontrando la Esperanza

¿Qué son 42º de temperatura cuando una ciudad como Sevilla se rinde a tus pies para pasearla, disfrutarla, vivirla, compartirla, sentirla, quererla? El pasado fin de semana, junto a mi amigo Manuel Alonso Diego, "cogimos" carretera y manta (lo de la manta es un decir) y para tierras hispalenses que nos fuimos. Teníamos dos pretextos que hacían interesante la visita: era la primera vez que "Manolo" iba a estar varios días allí y, cómo ocultarlo, Triana se rendía a Santa Ana junto a la Ribera del Guadalquivir. Amén de que este bloguero ya tenía "sevillitis" y como siempre necesitaba mirar a los ojos de la Madre, de Nuestra Esperanza Macarena.

Dos días dan para poco o para mucho, según se quiera ver. El caso es que a tenor de las fotografías que Manuel Alonso y yo mismo hicimos con nuestros teléfonos, puedes comprobar que aprovechamos bien el tiempo. Hubo momentos para la cultura, la fiesta, el descanso y, por supuesto, para la oración, para acordarme de los que lo estáis pasando mal y para dar gracias. Siempre hay que dar gracias.

No todas las fotografías son de la calidad o la factura deseada, pero si que contribuyen a mantener un recuerdo vivo de esos momentos vividos con intensidad, los cuales estoy convencido repetiremos no tardando mucho. En ellas podrás ver las preciosas vistas que desde el Trip Macarena están al alcance de la mano. El paseo nocturno por el Barrio de Santa Cruz y los Jardines de Murillo. Disfrutar de una tranquila copa desde la terraza del Hotel Doña María, con la Giralda como testigo de excepción. Sin olvidar que la Plaza de España más bonita del mundo está junto a un parque (de María Luisa) que invita  perderse y a dejar volar la mente ante imágenes bucólicas como "los enamorados de Bécquer".  

Compras por el centro - qué me gusta la calle Sierpes, Tetuán, O'donnell - paseos por la orillas del Guadalquivir o perderse por las callejuelas de Triana antes de "terminar" con toda la Cruz Campo de Sevilla.

Y, como no puede ser de otra manera, acudir a la llamada del Hijo Sentenciado, en su Gran Poder, a través de Su Madre del Santo Rosario, de los Siete Dolores del Santo Ángel y de "mi" Esperanza Macarena.

Gracias Manolo por brindarte a ser una excelente compañía, por los buenos momentos, por tus robados y por todo lo que haces cada día por mí.

Concluyo, desde mi condición de salmantino- sevillano, afirmando que Sevilla es así, única. Y me engancha, la necesito, la quiero... 





































































































































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