26 de julio de 2016

Visita a la Real Maestranza de Caballería de Sevilla

Sé que no voy a descubrir ningún tópico con lo que voy a decir, aunque ese tampoco es el fin de este post. "Ni todos los cofrades son taurinos. Ni todos los taurinos son cofrades, ni  mucho menos cristianos". Pero si que es cierto que, en mayor o menor medida, existe una cierta vinculación entre el mundo del toro y las cofradías. Cuestión que, en mi caso, con enorme y agradecida influencia paterna, me honro a poner de manifiesto, a defenderla y a respetarla, con la misma verdad y voluntad que pongo en respetar a quienes por sus convicciones no profesan mi fe o se consideran anti taurinos.

Hecha esta aclaración te cuento que el pasado domingo 24 de Julio  me permití el lujazo - acompañado por mi amigo Manolo Alonso Diego - de visitar de nuevo el coso hispalense así como sus dependencias, su museo.

Bella, singular, única, espectacular... Muchos pueden ser los calificativos con los que definir este templo de la tauromaquia con mas de 250 años de historia, aunque no es menos cierto que la Real Maestranza de Caballería de Sevilla se sitúa allá por 1248.

Desde que pisas el albero interior de la plaza, uno tiene la sensación de ser tele-transportado a otra época en la que caballeros ecuestres manejaban sus largar lazas para satisfacer o ganarse los alagos de una bella dama de la corte del Rey Fernando III el Santo.

La guía, con un discurso sobradamente aprendido, nos va a adentrando y sacando de unas épocas a otras, valiéndose de espacios escrupulosamente cuidados, así como de imágenes, retratos, esculturas, vestidos y astados disecados.

Todo un recorrido por el pasado y el presente más inmediato comprimido en 30 minutos para disfrutar, observas, preguntar y fotografiar. Un lugar para visitar - evidentemente para quienes gusten del "arte de Cúchares", para recordar y, a poder ser, para vivir con intensidad y emoción ante la presencia de toros y toreros. No perderemos la Esperanza.