29 de marzo de 2009

EL SUEÑO DEL COSTALERO

Una de las cosas positivas que tienen los ensayos, de los cuales hablaré en breve, está el contacto con la cuadrilla, conocer al resto de hermanos con los que vas a compartir el privilegio de pasear a Nuestra Madre de la Esperanza por Sevilla, escuchar sus consejos, trabajar junto a ellos,…

En uno de esos ensayos he conocido a costalero – aún voy almacenando en mi mente los nombres de cada uno de los 35 – del cual no recuerdo ahora su nombre, pero que no lo olvidaré jamás ya no solo por todos y cada uno de los consejos que me ha ido dando en los distintos ensayos, sino por una “confesión” que no sé si es conocida entre el ámbito de los costaleros, pero que yo jamás había escuchado. Se trata “Del sueño del costalero”. Sí, no de un costalero en particular, si no de muchos costaleros, quizás de ti mismo que ahora me honras con la lectura de este post.

La historia podría comenzar así: Un día cualquiera, del otoño o verano sevillano, da igual, el costalero duerme profunda y plácidamente tras una larga jornada de trabajo. Dejándose llevar por el encanto de la relajación que le produce haberse acostado tras dar gracias al Señor de la Sentencia y a Su Bendita Madre de la Esperanza porque un día más han estado junto a él, ayudándolo en sus quehaceres diarios, el costalero comienza a soñar con la Madrugá más maravillosa que jamás pueda imaginarse.

Como cada año, a pesar de la gran y dilatada experiencia, las horas previas a la Estación de Penitencia son horas de tensión, de nervios, de responsabilidad. Recorre cada rincón de su habitación esperando a que llegue el momento de partir hacia la Basílica. Una vez allí, los nervios adquieren otra dimensión. Frente a Ellos, reza sus oraciones, pide por los suyos y les da gracias porque un año más tiene la posibilidad de ser costalero de la Reina del Cielo. Los besos y abrazos con sus hermanos costaleros no perturban su sueño, al contrario, lo reconforta. De este modo, observa como avanza el cortejo, como el Señor de la Sentencia atraviesa la verja macarena en dirección al arco,…

Las circunstancias han querido que este año su cuadrilla no sea la encargada de sacar a la Señora de la Basílica por lo que, desde fuera, tendrá el privilegio de ver como sus hermanos van presentándola a Sevilla “muy poquito a poco” a los sones que interpreta el Carmen de Salteras. Y allí, junto a sus hermanos, la ve pasar por delante, mientras Ella se adentra entre los numerosos fieles y devotos que se han dado cita en torno a la Basílica.

Y el costalero, presto y diligente, se dirige entre el cortejo hacia el lugar que tiene designado en el cuadrante como primer relevo. Hay que estar pronto, pues la bulla es importante, y no puedes quedarte atrás. - Nunca puedes quedarte atrás, siempre tienes que verle la cara al palio – me aconseja. Pero continuemos con el sueño.


Enfilando la Resolana está ella, su otro amor, que no ha querido perderse como su marido, con su sudadera verde, con la ropa hecha de un podo impecable, va a tener el honor de ser uno de los privilegiados de la Madrugá. Y con ella, su pequeño, él que es su alegría, su felicidad, sangre de su sangre,… Nuestro costalero echa mano a uno de sus bolsillos y les obsequia a ambos con una estampita de la Señora. Son momentos de emoción y de mucho amor. Ella, su mujer, le da ánimos y le desea suerte. El pequeño mira la estampa y levanta su mirada al ver que Ella pasa a su lado, mientras una chiquilla grita: ¡Macarena, guapa!

Sin a penas darse cuenta, el palio ha ido avanzando entre las filas y el costalero se despide de los suyos con sendos besos. Y, de repente, el miedo se apodera de todo su cuerpo. El palio está muchos metros por delante de él, casi va a enfilar la calle de la Feria y él tiene que estar allí para hacer su relevo. Intenta sortear a cuantos devotos han quedado tras el cortejo, siempre mirando al frente, como buen costalero, para no perder el palio de vista, palio que cada vez contempla como se aleja más de él, como solo logra ver parte del manto. La angustia le bloquea y le impide caminar con firmeza. Quiere llegar y no puede; alcanza a los últimos componentes de la Banda, pero el paso aún no está a su altura. ¡El relevo está a punto de producirse, y el no está con sus hermanos!

No puede dar crédito a lo que está viviendo. Esto no puede sucederle a él, un costalero experimentado, veterano que se dice. Él, que conoce las dificultades que existen para estar listo en cada relevo, está viviendo en primera persona como la ansiedad, el desasosiego, la angustia se adueñan de él. Quiere llegar y no puede… ¡Soy yo, tu costalero, Señora! Grita entre sollozos.

Y de repente, el sobresalto. Sentado en la cama se da cuenta de que ha sido una terrible pesadilla. El sudor frío recorre su cuerpo a la vez que su corazón late con rapidez. Frescos están aún en su memoria cada uno de los momentos que han dado vida a este sueño. Mira a un lado de la cama y da un beso a su esposa. Mientras, toma en sus manos una fotografía de la Señora que preside su mesilla de noche y le susurra: ¡Nunca te abandonaré, porque Tú eres mi Esperanza!

Para ti costalero, por todo lo que me has enseñado a lo largo de este mes.

Y, en especial, para ti, Chuchi, que ayer nos dejaste para irte a Su lado. Tú que tanto renegabas de mis cristos y vírgenes, ahora estás junto a Ellos pues, a pesar de tu juventud, han querido que vayas a echarle una mano para reparar el AVE del cielo. Siempre estarás en mi corazón, amigo.


AL ENCUENTRO DE LA ESPERANZA

Fragmento del Pregón de la Semana Santa de Sevilla 2009 pronunciado por D. Enrique Henares Ortega:



La Esperanza es virtud del sevillano, que siempre esperó, después de tanta negación como hubo de soportar. ¡Qué sería de nosotros sin la Esperanza!. La Esperanza es nuestro último asidero espiritual y también material en estos malos tiempos que corren y que queramos o no, a unos nos hacen mirar al cielo ante nuestra desesperación y a otros que se resisten a hacerlo, al final se les presenta como única salida ante sus necesidades.

Por eso María, para representar tu Esperanza surgió un milagro alado de gracia junto a los muros de la ciudad. Virgen única e inigualable. Esperanza de la vida eterna a la que queremos tener siempre tan cerca como cuando desciendes de toda realeza para encontrarte cara a cara con tu pueblo. Sí, tenerte tan cerca: qué envidia da el pregonero porque elegido entre los mortales ha podido coger tu talle, sentirte y sentir la cercanía de tu cara, casi rozar en sus mejillas las antiguas mariquillas que te entregara Gallito. Me parecía mentira en aquella noche fría del mes de diciembre. De nuevo un Ortega de la misma sangre llevando a la Virgen, tocando su saya, oliendo su ropa: qué cercanía de amor.
En aquella misma noche comprendí como nunca el porqué de la entrega hacia Ti del menor de los Gallos. Si de su toreo se dijo que era catedralicio, de increíbles cimientos, de monumentalidad, de ortodoxia de la perfección, de variedad y riqueza artística..., por eso macareno, hermano de la Esperanza, ortodoxo canon de la belleza, seriedad solamente disimulada por esa inexplicable y escondida sonrisa. Por eso, también por eso, aquella noche soñé que después de Talavera su cuerpo se hizo donaire, como dorada plomada, cuando te encontró en el cielo y vio que el dolor de tu luto todavía te hacía más bella.

Después de aquello, en un mediodía tranquilo me acerqué para verte con mayor intimidad. Qué perfección de cara, parece por parecer humana que hasta la madera tiene poros para humanizarte más.

Otro día me llegué por verte en tu camarín, y debo confesarte que nada me llevé porque estabas vigilada, si no me hubiera llevado un espejo, y en el espejo tu cara para tenerlo en mi casa y todos los días verte, porque viéndote Señora la vida se hace Esperanza.

Fuera de esa intimidad también hay que verte cuando te enseñoreas en la Madrugada en tu paseo por Sevilla. Sí, Señora, toda Sevilla contigo desde la madrugada hasta el mediodía del Viernes luctuoso y a la vez alegre, que esa alegría sólo puede venir de tu Esperanza Coronada:

Toda la madrugada tuya
Reina y Madre Coronada,
testigo mudo del llanto
que hace más bella tu cara.

Toda la madrugada tuya
porque Tú serás su alma
desde el instante preciso
en que tu paso salga.

Toda la madrugada tuya
porque su luna es mirada
que desde el divino cielo
espera ya tu llegada.

Toda la madrugada tuya
porque al verte Coronada
todo un sinfín de estrellas
ha dicho que te enviaba.

Toda la madrugada tuya,
verde broche del alba,
porque quiere pregonar
en tu dolor la Esperanza.

Toda Sevilla contigo,
sinfonía de verde y vino
los bordados de la gracia
en tu camino encendido.

Toda Sevilla contigo
sublime flor de martirio
adormecida en la nana
de Amargura sin sonido.

Toda Sevilla contigo
bordeando tu camino
haciendo toda saeta
piropo en oro molido.

Toda Sevilla contigo
para alzarte con cariño
soñando ser capataz
y costalero con mimo.

Todo corona Señora,
dolor por Sevilla coronado
en esa noche serena
para alivio de tu llanto.

Todo corona Señora
porque siente que te amamos
y perdida la Esperanza
en Ti solo la alcanzamos.

Todo corona Señora
para rematar tu llanto,
primor lleno de dulzura
para revestir tu encanto.

Todo corona Señora
para terminar amando
tu Esperanza sin frontera
en cada esquina asomando.

Todo corona Señora
para que conocer se pueda
que como te quiere tu pueblo
nunca nadie así quisiera.

Sí, María de la Esperanza Macarena
Primor por Sevilla coronado
para que tu andar en vuelo
de tu pueblo enamorado
se haga el camino del cielo.


Muchas Gracias, "costalero".

8 de marzo de 2009

Sobre mi cerviz… Esperanza Macarena


A ti hermano, a ti hermana:

¡Qué cosas! Este post he esperado tanto tiempo para escribírtelo, que llegado el momento no encuentro las palabras adecuadas para transmitirte lo que siento. Lástima que aún no sirvan los equipos informáticos para escanear mi corazón. Con dar a “copiar y pegar” verías con facilidad lo que siento desde la noche del viernes 6 de Marzo.

Como sabes, el día 20 de Febrero acudí una vez más a la “igualá de aspirantes” de la Macarena. No recuerdo con exactitud si son seis o siete los años que llevo desplazándome a Sevilla para hacerme con un hueco en la mejor cuadrilla de costaleros de la Semana Santa hispalense. De este modo, año tras año, constataba las dificultades que entrañaba tal propósito y año tras año regresaba sin que mí ansiado deseo se viera cumplido. Pero siempre me quedaba la satisfacción de compartir unas cuantas horas con mis hermanos macarenos y la certeza de que cuando Ella quisiera habría un hueco esperándome. Y este año tuve la fortuna de encontrarme entre los privilegiados a optar a la única vacante producida, la cual era pasaporte para escuchar el golpe del llamador del dragón herido que cada Madrugá de Viernes Santo golpea Antonio Santiago cuando llama a sus costaleros del palio de la más grande, la más Hermosa, la Reina de las Reinas, la Madre de Dios,… la Esperanza, Nuestra Esperanza Macarena.

Junto con otros seis hermanos (yo bromeaba que era como la lotería primitiva: “seis más el complementario) acudí la noche del viernes - tenía que ser viernes, el primero de la Cuaresma, y por la noche - al primer ensayo de los establecidos tanto para el paso de misterio como para el palio. Ensayo que debía venir precedido por la igualá que determinase quien de los citados siete sería el elegido, el “ungido” con las yemas del capataz, para completar la cuadrilla.

No te voy a relatar como se desarrolló tal momento pues, como dicen los futbolistas, “eso queda para dentro del vestuario”. Pero si te puedo relatar que lo que uno siente antes, durante y, sobre todo después es algo digno de estudio por los profesionales de la psicología. Mantener la mente alejada de cualquier situación que produzca que uno se derrumbe ante la presión es algo que intenté en todo momento, pues estaba seguro de lo que tantas veces había escuchado: “si Ella quiere, serás su costalero”. Y quiso, si hermano, si hermana, quiso. La voz de Antonio Santiago diciendo “y en cuarta entra este hermano”, los ojos del resto de costaleros y allí congregados clavados en mi, daban testimonio de que estaba dentro. José Luis, el listero, dio fe de ello cuando procedió a solicitarme el nombre y los apellidos.

Y aquel silencio, aquella expectación que se había vivido en el atrio de la Basílica de la Señora, se convirtió en alegría, gozo, felicitaciones, besos, abrazos, ¿qué se yo? Mientras, daban las 12 de la noche en San Gil. Y te preguntarás qué sentía o qué pasaba por mi mente en esos momentos. Lo que sentía es prácticamente inenarrable, como te he dicho al principio, pero puedo asegurarte que mi cuerpo temblaba, mi corazón se salía del pecho, las manos me sudaban, no podía dejar de sonreír, era la felicidad en grado supremo, el sueño tantas y tantas veces soñado e imaginado se había hecho realidad. Y por mi mente, a velocidad de vértigo, pasaron mi mujer y mis hijos, que son los que sufren y aguantan mis ausencias y mis desplazamientos a Sevilla; pasaste tu, que me diste ánimo cada vez que iba a una igualá, o cada vez que me diste cobijo en tu casa o me ofreciste tu aliento o consuelo, o que incluso le pusiste velas al trianero Señor de las Tres Caídas. Pasaste tu que desde tu interior unías tus fuerzas a las mías para que no cejara en el empeño o tu que estabas convencido de que este era mi año. Pero también pasaste tú, que me diste la oportunidad de ser costalero en Rota, o en Cristo de Burgos o en el Rosario de Salamanca… Y tú que has compartido Estación de Penitencia a mi lado, que has rezado junto a mí, que has puesto música a mi Esperanza, que has contribuido a que sea mejor persona…

Poco a poco fui reaccionando, volví en mí. “Yo soy Pedro, yo Alberto, yo Fran, yo Tejido, yo Carlos o Guillermo…” Uno tras otro, mis hermanos, mis nuevos compañeros de cuadrilla me fueron abriendo su corazón, me hicieron “hueco entre ellos” y así me llevaron en volandas ante ti Señor, ante ti Señora. Tú, Señor, Sentenciado, presidías el altar de la Basílica. Y tú, Señora, mi Reina y mi Esperanza, estabas tras las puertas que te protegen. Pero yo podía veros a ambos, sentiros a ambos. Convendrás conmigo que uno, antes que costalero, es cofrade y cristiano, por lo que mi oración de gracias no podía faltar en ese momento.

Durante el ensayo – fíjate lo que te cuento, mi primer ensayo con la cuadrilla de la Macarena – descubrí lo que es “trabajar” con auténticos catedráticos del costal y la trabajadera; lo que se siente inmerso entre gente buena y buena gente. Yo quería más, no quería despegarme del palo a pesar del cansancio (más emocional que físico).

Pasadas las dos de la madrugada llegábamos de nuevo a la Basílica y aún no cesaban las “enhorabuenas” o felicitaciones. Algunos, - ¡pero que grande eres! - enterados de la noticia, no quisieron acostarse sin darme un abrazo o mandarme un sms, y felicitarme. Y vuelvo a preguntarte Señor, ¿merezco tanto como me das cada día? Señora, tu sabes de mis flaquezas, de mis debilidades, y aún así me has elegido para llevarte sobre mi cerviz. ¿Se puede ser más afortunado?

Ahora solo pido que con la ayuda de Dios, esté a la altura de la responsabilidad que conlleva ser costalero del palio de los palios; espero y deseo que mi trabajo contribuya junto al de mis hermanos costaleros a que Nuestra Madre de la Esperanza pasee por Sevilla repartiendo Esperanza como Ella se merece. La Madrugá del Viernes Santo de 2009, si Dios quiere, haré Estación de Penitencia y sobre mi cerviz, con mi costal, te llevaré con orgullo y devoción Madre Bendita de la Esperanza. Y tu hermano, tu hermana, estarás conmigo, en mi corazón. Gracias.


3 de marzo de 2009

Presentación Cartel Semana Santa Salamanca 2009





































El pasado jueves 26 de de Febrero tuvo lugar la presentación del Cartel anunciador de la Semana Santa salmantina de 2009 en el Salón de Recepciones del Ayuntamiento de Salamanca. El cartel es obra del fotógrafo y cofrade salmantino D. Oscar García Rodríguez, al cual podemos verle en las fotografías acompañado de su esposa y amigos, así como recibiendo la placa de manos del Alcalde, D. Julián Lanzarote Sastre, placa que le acredita como ganador del Certamen de Fotografía objeto del Cartel.

En otras imágenes podemos ver a miembros de la Hermandad de Penitencia de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras y María Santísima de la Caridad y del Consuelo, posando junto a la bandera así como con la Concejala de Relaciones Institucionales, Dª Pilar Fernández Labrador. Señalar que D. Oscar García es el actual Secretario de la citada Hermandad.

Por último, observamos una fotografía de grupo en la que están presentes los premiados junto a las autoridades y a los representantes de la Junta de Semana Santa y hermanos mayores.

Nota: Las fotografías son propiedad de D. Diego Porteros. Prohibida su reproducción sin permiso del autor o del titular del blog.