30 de diciembre de 2012

Balance de un año que termina. Feliz 2013

En la víspera del último día del año, quienes hemos acudido a celebrar la eucaristía dominical, nos hemos encontrado de nuevo con el Evangelista Pablo - ¡cómo me gusta San Pablo! – el gran converso, el muchas veces mal interpretado, incluso por nosotros los cristianos, pero sin duda alguien con el que me identifico por su carisma, por su fuerte personalidad y por su amor a los más pobres y, especialmente, por convertirse en uno de los máximos defensores de la Palabra de Jesús, del Amor a Cristo.

Y en este último post del año, Pablo ha querido acompañarme para darme luz en esta especie de balance – reflexión de un 2012 que para nada va a pasar a la historia, pues este “puñetero” año bisiesto se empeñó desde el principio en torcerse y, salvo momentos muy concretos, así ha ido agotando una a una las hojas de su almanaque.

En su carta a los Colosenses, San Pablo les invita, nos invita a lo siguiente: “Puesto que Dios los ha elegido a ustedes, los ha consagrado a él y les ha dado su amor, sean compasivos, magnánimos, humildes, afables y pacientes. Sopórtense mutuamente y perdónense cuando tengan quejas contra otro, como el Señor los ha perdonado a ustedes. Y sobre todas estas virtudes, tengan amor, que es el vínculo de la perfecta unión. Que en sus corazones reine la paz de Cristo, esa paz a la que han sido llamados, como miembros de un solo cuerpo. Finalmente, sean agradecidos…”

Te confieso que tras escuchar sus palabras esta mañana en la capilla de la Residencia de Ancianos de las  Hermanitas de los Pobres de Salamanca me dije: Angelito: tío, ¿de qué te quejas? Y he vuelto a casa dándole vueltas a la cabeza sobre el mensaje paulino y querido amigo, querida amiga, he llegado a la conclusión de que en nuestra época es posible que haya muchos “Pablos”, pero que no les hacemos el menor caso, es más, si podemos, nos alejamos de ellos, pues su discurso puede resultarnos hasta molesto. En esta vida, decir la verdad no suele ser bien aceptado y si ésta se dice desde el corazón y con la claridad y rotundidad semejante a cómo lo hacía este hombre, te puedo asegurar que pasas a la lista negra de muchos de los que te rodeaban o te consideraban amigo sin darte cuenta y sin explicación alguna.

En el aspecto general, a nadie se le escapa que iniciamos un año con la amenaza de una crisis económica – creada, diseñada y alimentada por los poderosos – que ha terminado incluso con vidas humanas, ha sido y es motivo de dolor y penurias para muchos y, lo más grave, ha sido utilizada por el poder para estafarnos en todos los sentidos, incluso hasta con la palabra. Sino que se lo digan a los miles de votantes de ese partido político que también quiso venir como “salvador” de los males de los hombres y en ningún momento ha hecho nada para acordarse de los parados, de los jubilados, de los trabajadores, de las mujeres, de los jóvenes… de la sanidad, de la enseñanza, de la cultura, de lo público, etc. Perdón, rectifico, sí que ha hecho y mucho: terminar con los pocos sueños e ilusiones que teníamos, recortarnos derechos que tanto tiempo y esfuerzo nos costó conseguir, congelarnos los salarios, las pensiones, subirnos los impuestos,… y todo para dárselo a los que primero cogieron nuestro dinero a manos llenas, después lo dilapidaron y ahora vuelven a tenerlo pero a precio de oro, precio que saldrá de más paro, menos ayudas, más impuestos, menos calidad y bienestar de vida y, evidentemente, de nuestros mismos bolsillos. Partido político que tiene su dosis de responsabilidad, pero que tiene sus propios compañeros de viaje, los que gobernaron antes, los que nunca han gobernado e incluso – y no me duelen prendas reconocerlo – a unos sindicatos que en determinados momentos han estado mirándose el ombligo, complaciendo a no sé qué intereses y salvo en algunas áreas concretas de la producción, cagándola bien cagada, con perdón. Conclusión: ni han leído la carta de Pablo ni mucho menos se han puesto en el “pellejo” de los que de verdad están más que jodidos y lo seguirán estando.

En lo personal, he descubierto que estaba equivocado. O al menos así me lo intentan hacer ver gentes que entienden de esto. Siempre he creído que Dios nos hace buenos, que nos crea a imagen y semejanza de Él, y que por lo tanto somos nosotros los que según avanzamos en la vida vamos incorporando el mal a nuestra personalidad. Y a fe que lo creo así, aunque los hechos me han demostrado este año más que nunca que no es así. Que nacemos con nuestras dosis de bien y de mal y que en esta vida terrenal también existe “un cielo y un infierno”. Hay varios refranes o chascarrillos que pueden servir para adornar un poco la frustración que uno puede llegar a sentir ante muchas ilusiones rotas, promesas incumplidas y decepciones tanto humanas como de otras naturalezas.Te cuento.

Me prometía el 2012 como ese año en el que el trabajo, el esfuerzo, el sacrificio vería su recompensa a la hora de poner de manifiesto que lo que se hace por amor y con el corazón, no puede salir mal. Gran error. “Días de mucho, vísperas de nada” y peor aún, “la ilusión no es garantía de éxito”. El 23 de marzo de 2012 quedará marcado en mi vida para siempre, como la fecha de uno de los errores más grandes que he cometido en mi vida – no por la decisión que tomé, sino por no haber sabido ver las nefastas consecuencias que iba a producir – Una fecha gracias a la cual pude comprobar que siempre hay un “Judas” que te da el último beso para entregarte a los que quieren apresarte, pero que no es más culpable (tal vez sea el que menos) que aquellos otros y otras que me prometían lealtad, amistad, fidelidad. Que he estado rodeado de personajillos que se les llenaba la boca de amor, cuando en su corazón solo había ambición y egoísmo. Que el rencor, la envidia, los celos e incluso el odio, están presentes también entre los que nos metemos bajo los pasos o nos ponemos un capirote una vez al año. Y que los caciques no se terminaron con la llegada de la democracia, pues aún hay muchos disfrazados de demócratas, uniformados con el hábito de “buen samaritano” que lo único que buscan es medrar, hacerse un hueco en su imaginativo mundo de poder (?) y cambiarte sus cromos para conseguir que sus maquinaciones alcance el fruto esperado. Si me permites, remato este mal episodio con dos dichos populares: “no hay peor ciego que el que no quiere ver”, o sea, yo; y “la ignorancia es la madre del atrevimiento”, es decir, muchos que no voy a referir, pues de sobra saben quiénes son.

No te voy a ocultar que he sufrido muchísimo, que he llorado cantidad, que he mirado en mi interior buscando y llegando a creer que esto ha sido y es así por mi culpa; que mi desazón no es más grande por mi causa, sino por el desagravio que han sufrido y sufren aquellos y aquellas que son mi entorno, mi familia, mis amigos, mi gente… la gente que quiero. Lo peor de todo esto, es que este dolor no podrá compensarse con nada, pues el dolor ajeno es el que jamás tiene cura en mi corazón.

De nuevo miro a San Pablo y leo y releo su mensaje: “Sopórtense mutuamente y perdónense cuando tengan quejas contra otro, como el Señor los ha perdonado a ustedes. Y sobre todas estas virtudes, tengan amor, que es el vínculo de la perfecta unión”. Yo añado el título de la encíclica del Santo Padre, “Dios es Amor” y con todo ello creo haber conseguido la cuadratura del círculo que me permite ir por la vida a estas alturas del año con la conciencia tranquila, las manos limpias, la cabeza alta, pero consciente de que han sido muchos los errores que he cometido, que como decía anteriormente para nada nacemos sólo con el carisma de la bondad, pero que el rencor y la envidia se la dejo a otros, y aunque no olvido, sé perdonar a aquellos que no son mejores personas que yo, aunque se cuiden todos los días para aparentar ser los nuevos discípulos del Señor, intentando quedar bien a cualquier precio y sin ningún escrúpulo.

Y es en estos momentos cuando me doy cuenta de dos aspectos que no puedo pasar desapercibidos. Por un lado, que mientras dedicaba mi tiempo a creer en “pajaritos preñados” estaba dando de lado a mi familia, sin excepción, y a muchas personas, amigos y conocidos, que necesitaban de mi presencia, de mi cariño, de mi ayuda. Y que a la vez que me flagelaba, me ahogaba en mi tristeza, en mi dolor, en mi sufrimiento, no era consciente de que había muchas personas que sí tenían y tienen auténticos motivos para llorar, para deprimirse, incluso para quitarse la vida. Lo mío es una insignificancia y otra más de mis debilidades, comparado con esas situaciones de desesperanza ante la pérdida de todo.

El otro aspecto, tan importante como el anterior, es haber descubierto que el hueco que han dejado en mi vida todos estos personajillos, ha sido llenado por el amor, el cariño, la compresión y el apoyo incondicional de esa gente que Tú, mi Esperanza, pones en mi camino por tu intercesión ante tu Hijo Despojado y Sentenciado. Personas que de un modo u otro han pasado por mi vida a lo largo del año, algunas para quedarse, otras en momentos puntuales,… pero todas con un denominador común: un corazón inmensamente grande y lleno de buenas intenciones. Sé que no he sido justo con muchas de ellas, es uno de mis grandes defectos, o al menos así se pone de manifiesto, pero no siempre las circunstancias son favorables a realizar el camino juntos o hasta el final, pues solo el Señor es quién conoce nuestro destino y con quién hemos de llegar a él. Por eso, perdón de corazón y gracias, gracias por haberme ayudado con mi cruz, por haber sido mi “Cirineo o mi María Magdalena”, pues sin vosotros y sin vosotras estoy convencido de que aún estaría inmerso en mis lamentaciones.

Como no podía ser de otra manera, concluyo con un mensaje de Esperanza, tanto para ti que me sigues, como para mí que robo tu tiempo compartiendo este espacio. De todo se aprende en esta vida y si 2012 ha sido un año duro, no es menos cierto que he vivido momentos únicos e irrepetibles que son los que me hacen ver un 2013 desde una perspectiva distinta, siempre fiel a mis principios, a mi ideología y a mi fe, pero con la confianza absoluta de que Artur Mas lo tiene tan difícil para conseguir la independencia de Cataluña como yo la de obtener “la nacionalidad andaluza”. Pero pese a todo, que mi corazón seguirá siendo, si cabe, aún más macareno que nunca y que allá donde quiera que esté o estés, siempre tendrás un amigo con el que poder intercambiar sentimientos y experiencias y, si las condiciones me lo permiten, poder prestarte mi ayuda en caso de que así me la demandes.

Muchas gracias y Feliz 2013 con Esperanza.

27 de diciembre de 2012

Huellas de Solidaridad con las Hermanitas de los Pobres (Salamanca)

El pasado domingo 23 de Diciembre de 2012 tuvo lugar en la Residencia de Ancianos de las Hermanitas de los Pobres de Salamanca, el acto de entrega de un donativo por parte de la Fundación Huellas de Solidaridad. En el mismo estuvieron presentes varios miembros de la misma, pertenecientes a nuestra ciudad, y encabezados por D. Víctor Domínguez, por delegación de la Presidenta Dª Ana María Barros Tirados. Por parte de las hermanitas, estuvieron la Madre Superiora, Sor María Gloria junto al Capellán de la residencia, D. Jesús García.

En dicho acto se hizo entrega por parte de la Fundación Huellas de Solidaridad de un donativo económico (talón bancario) por importe de 5.000 euros, así como otros regalos individuales para los residentes.

Este donativo se enmarca dentro de los fines de la Fundación, como es fomentar la solidaridad, la ayuda y la mejora de la calidad de vida y defensa de los intereses y derechos de los mayores necesitados.

Señalar que es la segunda vez que la Residencia de Ancianos de las Hermanitas de los Pobres recibe este testimonio solidario por parte de esta fundación.

Gracias a la amistad que me une con Cristina Domínguez, miembro de la Fundación, tuve el honor de participar y cubrir la información de este bonito gesto que Huellas de Solidaridad ha tenido a bien dedicar a esta causa que iniciara Santa Juan Jugán. Mis felicitaciones más sinceras para todos los que forman parte de la Fundación y, como no, a la Residencia de las Hermanitas de los Pobres.














23 de diciembre de 2012

25 años sin ti...

Hola papa. ¿Te sorprende que te escriba, verdad? Normal. Generalmente, tal día como hoy, nuestras conversaciones tienen lugar entre los cipreses que dan sombra y protejen tu lápida. ¡Qué cosas! Así somos los hombres. Acudimos al cementerio y nos echamos una parrafada delante de la sepultura como si de verdad vuestros restos nos escucharan, cuando realmente nuestra voz os llega a cada instante desde ese lugar al que todos los creyentes aspiramos alcanzar algún día. Pero no me negarás que es una forma de consolarnos y de mitigar el dolor que dejáis cuando partís hacia la vida eterna, ¿porque es eterna verdad? 

Joooo, como ha pasado el tiempo¡¡¡¡ Ayer por la mañana, como cada año, cuando escuchaba a los niños de San Ildefonso cantar los números del sorteo, no pude por menos que trasladarme a esa 4ª planta del hospital y sentir el escalofrío que el recuerdo de aquel día me produce. Todos estaban pendientes de que la suerte les fuera favorable y yo, por vez primera, era ajeno al jodido sorteo, pues solo me importaba encontrar respuestas a la única pregunta que en esta vida no debemos hacernos nunca. 

Y ya ves, el Dios al que tanto amor profeso ahora, el mismo al que entonces rechazaba, quiso que todos pudiésemos despedirnos de ti, que yo pudiera contar a todos que nos ibas a dejar, que las cosas se habían torcido y que inexplicablemente, incluso para los médicos, habías pactado con el de arriba tu último viaje en el tren que tantas veces reparaste.

¿Qué si ha pasado el tiempo? Pufffff, el tiempo y un montón de cosas, como bien sabes. Cuesta creer que te fuiste hace 25 años y que hemos seguido para adelante sin ti, tú que eras el que marcabas el punto de inflexión en la familia. Me sonrío cuando pienso que bien te podían haber concedido el Nobel del Equilibrio o de la Paz. Pocas veces te alterabas, salvo cuando sacabas ese carácter impulsivo que tenemos los Hernández, que luego no nos lleva a ninguna parte, y eso te permitía, nos permitía, tener un ambiente de paz y cordialidad entre los hermanos, los tios, los primos..... ¿Y qué te voy a contar que no sepas? Pues que te fuiste y todo al carajo. Estaba cantado.

Pero estarás de acuerdo que aunque ha pasado un cuarto de siglo, sigues estando muy presente entre nosotros, como no podía ser de otra manera. Eso de que solo se marchan los buenos, porque así lo quiere Dios, creo que se inventó para ti. Y no exagero, porque tu recuerdo es el mejor testimonio y ejemplo para muchos de nosotros. Amen de que es una gozada traerte a este convulso presente que vivimos.... Me imagino que desde ahí arriba estarás alucinando con nuestro comportamiento, con mi comportamiento, con cómo han cambiado las cosas, la sociedad.... Pero mereció la pena tu lucha, aunque solo sea para recordarles a alguno que los derechos que hoy nos quitan no fue algo concedido gratuitamente (ya me salio la vena sindicalista que me dejaste, no tengo arreglo).

Y ya ves, en este tiempo he recuperado la fe, es más, asumo que todos nos tenemos que ir algún día - bueno, asumo que yo me iré, porque sigo siendo un desastre cuando se marcha alguien a quien quiero - y que solo desde esa fe que profeso a Jesús es la manera de entender que la vida en la tierra es temporal y que la tuya en el cielo es la que dura toda la eternidad y parece ser que además es la guay.

Eso si, te fuiste, pero me concediste una buena herencia (algunos pensarán que me dejaste tierras o algún yate). Heredé de ti, tu amor y devoción a la Santísima Virgen, a tu Soledad, y Ella es la que tira de mi cada día. Supongo que estarás continuamente diciéndole: "Madre, no permitas que Angelito se caiga, ponle buena gente a su alrededor, que el ya se encarga de cometer errores y meter la gamba (como tu decías)". Y te confieso que te hace caso, mucho caso. Ella convirtió la Soledad que me dejaste en Esperanza para siempre; Ella es la que da sentido a gran parte de mi vida y gracias a ti, es la que intercede ante el "Jefe" para que me perdone mis debilidades, que no son pocas. Aunque te aseguro que esta vida se ha convertido en una selva y que vamos de cristianos por la vida y después nos apuñalamos sin piedad.

Espero que no te moleste que hoy haya querido compartir nuestra conversación con más gente, con un buen puñado de amigos y no tan amigos que me leen y que seguro dirán que este macareno está rallado, pero tu sabes que no es así. Que si me rallo es por otra cosas, no porque te quiera o porque te recuerde o mejor aún, por darte las gracias por ser mi ángel desde el cielo. Te pusieron Ángel cuando te bautizaron y bien sabían por qué. Conmigo no estuvisteis tan acertados, pero bueno, tal vez de aquí hasta que me llame el Señor, consiga arreglarlo algo.

Dentro de un ratito iré "a verte" y te felicitaré la Navidad y volveré a pensar que tenía que estar prohibido enterrar a un padre el día de Nochebuena, pero el que manda, manda y ya ves, al final celebro que Jesús vino a este mundo para salvarnos a todos y a la vez recuerdo que tu te fuiste y aunque tu marcha sigue siendo una putada, sé que te  lo curras un montón y tus alas nos protegen a todos.

Creo que este año no te voy a poder llevar flores, porque Rajoy nos ha dejado sin extraordinaria y no veas como andamos. No me lo tengas en cuenta. A cambio te prometo portarme mejor, te parece bien?

Pues nada, hasta ahora. Un beso muy grande, Ángel.




22 de diciembre de 2012

Dimisión del Director Espiritual de Jesús Despojado (Salamanca)


A veces el tiempo se empeña en correr e ir más rápido de lo que deberían de ser los acontecimientos más importantes de la vida. Este es el caso de este nuevo post que te traigo en el día que llaman de "la salud", en especial los que no han tenido mucha o ninguna suerte con la lotería de navidad.

Resulta, querido seguidor o seguidora del blog, que el "protagonista" de este artículo me habló hace unos días de la inminente publicación de un libro que recogerá todo lo que supuso la renovación y evolución del barrio salmantino de Pizarrales allá por los años 60, impulsado desde la Parroquia que el dirigía y junto a otro grupo de gente de bien y, como no, a la Divina Providencia.

Algunos ya sabréis, tras esta introducción, que me estoy refiriendo a D. Jesús García Rodríguez, a quién deseaba rendir un pequeño homenaje desde este espacio virtual, en el momento de la puesta en circulación de la referida publicación, no sólo por la amistad que me une a él, sino porque considero que es justo merecedor de él.

D. Jesús García Rodríguez fue, como te cuento, párroco de los barrios de Pizarrales, de El Carmen y del barrio Blanco de la capital salmantina, desde 1959 hasta su jubilación en 2006. Jubilación como párroco, que no como persona al servicio de los demás, pues si alguna puede destacarse, entre muchas de sus virtudes, es la asunción de su papel como discípulo de Cristo y la entrega de su amor al prójimo, más allá de su condición de presbítero.  De ahí que actualmente, y a pesar de superar la bonita cifra de los 80 años, Jesús García está al frente de la Delegación de Pastoral de la Salud, de la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Salamanca o como Capellán de la Residencia de Ancianos de mis queridas Hermanitas de los Pobres. El 30 de marzo de 2011 recibió la Medalla de Plata al Mérito del Trabajo por su entrega y dedicación a favor de los pobres, los ancianos, los desfavorecidos....

Y es aquí, entre los ancianos de la residencia, donde el Señor, a través de Su Hijo, Nuestro Jesús Despojado de sus vestiduras, quiso poner en mi camino a este gran hombre, gran persona, gran sacerdote y gran amigo. Algunos dirán que a lo largo de su vida ha tenido alguna sombra dentro de su amplio elenco de luces, y digo yo que sí, que quién no. Pero su grandeza también reside en eso, en saber reconocer y admitir que los sacerdotes también se equivocan, que los hombres pecamos, somos egoístas, envidiosos y que hacemos el mal por nuestra propia condición humana. Aunque también es fácil escuchar a D. Jesús que el hombre, siguiendo el modelo de Jesús de Nazaret, el que dentro de unos días volverá "a hacerse presente" entre nosotros, tiene la libertad y capacidad para hacer el bien y entregar su amor como el Redentor lo hizo por y para con nosotros.

Las circunstancias quisieron que estando de hermano mayor en la Hermandad de Jesús Despojado de Salamanca, tuviera que llamar a la puerta de D. Jesús García, pues sin quererlo ni beberlo, el Director Espiritual de la misma pegó la espantada - como se dice vulgarmente - dejando tirada a la hermandad en sus inicios. Y aquí pude vivir un nuevo gesto de esa voluntad y entrega desinteresada de este octogenario sacerdote, quien no dudó en aceptar el nombramiento tan pronto se lo propusimos al Obispo, nombrándolo por tanto Director Espiritual el 5 de Noviembre de 2009.

Algunos me han escuchado decir que si esta hermandad, mi querida hermandad, es algo actualmente, se debe a la persona de D. Jesús, pues desde la aceptación de su responsabilidad como Director Espiritual, no solo asumió las obligaciones de su cargo, sino que hizo suyo los fines y postulados de la misma (Formación, Evangelización y Caridad), siempre basándose en el lema que la identifica, "Dios es Amor" y al que él unió el también conocido "he venido a servir y no ha ser servido". 

Hasta mi dimisión como máximo responsable de la cofradía y también después, es justo reconocerlo, he mantenido un estrecha relación con Jesús García, relación que en los últimos tiempos ha estado marcada por los acontecimientos en los que se desenvuelve la hermandad ubicada en la iglesia de San Benito, acontecimientos que si cabe nos han unido aún más, pues a veces el dolor o las injusticias unen a las personas.

Ayer, antes de que tuviese lugar el pregón de la Navidad en la hermandad, D. Jesús me llamó para invitarme a un café y para transmitirme algo que, según sus propias palabras, no quería relatarme por teléfono. No te oculto que hasta que se produjo dicho encuentro estuve seriamente preocupado, aunque no más de lo que estoy ahora.

A parte de referirme situaciones que ya conocía, su deteriorado estado de ánimos, su dolor, etc., Jesús me comunicó algo que no esperaba que ocurriese nunca, pues si bien ambos tenemos en común la fama de luchadores, yo siempre creí que él no iba a doblegarse ante las injusticias de algunos, tal y como yo hice allá por el 23 de marzo pasado. Pero a veces es mejor "tirar la toalla" antes de que otros se encarguen de terminar con la salud de uno, con la ilusión, con la fuerza y con las ganas de hacer cosas en favor de los demás. Si, D. Jesús García Rodríguez es uno más a añadir a la larga lista de dimitidos de esta hermandad que vi nacer y que no sé por qué motivo nos empeñamos en que no crezca o que lo haga a base de ir "dejando cadáveres por el camino".

La dimisión de Jesús no llega en el mejor momento para la hermandad, al menos yo lo pienso así y creo que muchos también, aunque tal vez sea el detonante para que por fin alguien con cordura y autoridad se de cuenta de que algo poco bueno está pasando y se ponga remedio y fin a los muchos despropósitos que se vienen cometiendo - a mi juicio - desde hace mucho tiempo.

Quizás sea el propio obispado, tal vez la junta de gobierno o quizás los hermanos de la corporación, quienes tomen cartas en el asunto, pero considero que ya ha llegado el momento de poner en valor lo que tanto costó crear y de decir basta a esta cadena de dimisiones que van dejando una profunda huella en el interno de la cofradía y retomar de nuevo un rumbo que nunca debió perderse.

La dimisión de Jesús García es sin duda una noticia triste, al menos para mi, del mismo modo que lo fueron otras en su día, pues la aportación de personas como la de este hombre son siempre necesarias en asociaciones que están aún iniciándose, por lo que su experiencia y entrega son de una importancia y necesidad fundamental que no siempre se valora, pues los intereses particulares son los que prevalecen, aunque sea de un modo inconsciente.

 Y esto es lo que  quería contarte esta tarde de sábado, desde el sofá de mi casa, con la luz del flexo sobre el teclado y con las canciones de María Dolores Pradera como fondo, y que hace unos instantes pellizcaba mi corazón con unos fragmentos de su tema "Gracias a la vida"

Gracias a la vida que me ha dado tanto
me ha dado la risa y me ha dado el llanto,
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto.
Y el canto de ustedes que es el mismo canto.
Y el canto de todos que es mi propio canto.

Gracias a tu vida, Jesús, por haberme enseñado y dado tu canto, que es mi mismo canto, aunque a veces se torne en risas y otras en llanto. Seguiremos caminando y despojándonos de nuestro corazón, para que los Despojados de su felicidad puedan encontrar nuestra Caridad y Consuelo en nuestro amor y no pierdan nunca la Esperanza.

Que Nuestro Padre Jesús Despojado de sus vestiduras te bendiga, amigo "pater".






El Obispo de Salamanca felicita la Navidad

A los sacerdotes y diáconos, a los miembros de los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica y a todos los fieles de la Diócesis de Salamanca.

En la cercanía de la Navidad os hago llegar mi reconocimiento y gratitud por el testimonio diario de vuestra fe, que obra por el amor en la forma que corresponde a la vocación y misión propias de cada uno en la Iglesia. En particular os agradezco a todos la acogida del Año de la Fe y la variada colaboración en las tareas que integran la misión de la Iglesia diocesana.

Con el más cordial afecto elevo mi oración al Señor para que nos conceda la gracia de una fructífera celebración de los Misterios de su Nacimiento y Epifanía, en orden a fortalecer la fe y renovar la comunión de vida con él, para ser en medio de nuestra sociedad mejores testigos del amor de Dios, que envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él (Cf. 1 Jn 4, 9). Que la meditación personal del Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios nos lleve a todos a una más intensa alegría de creer; y que nos ayude a vivir la fe como experiencia de un amor que se recibe con agradecimiento y se comunica con gozo.

Que el nacimiento del Hijo de Dios como niño en la familia de María y José sea luz y vida para las familias cristianas. Que los padres recibáis la gracia necesaria para ser educadores de vuestros hijos en su vocación cristiana, y que los hijos crezcáis en la fe y en el amor, en sabiduría y en gracia, según el modelo de Jesús (Cf. Lc 2, 52).

Que los especialmente consagrados a Dios y a la misión de anunciar el Evangelio recibamos la gracia de ser ejemplos de conversión permanente al Señor y de imitación de su estilo de vida santa, para ayudar a todos los creyentes en Cristo a que su adhesión al Evangelio sea más consciente y vigorosa.

Que la meditación del Misterio de la Navidad nos conceda a los sacerdotes la gracia de asumir los sentimientos de Cristo Jesús, que se despojó de sí mismo, se hizo semejante a los hombres y fue obediente hasta la muerte (Cf. Flp 2, 5-8). Así podremos ser imagen del Buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas.

Que el nacimiento del Hijo de Dios en la pobreza extrema de la cueva de Belén nos conceda a todos la gracia de amar y vivir la pobreza, para celebrar la Navidad compartiendo nuestro amor y nuestros bienes con los más pobres.

Santa y Feliz Navidad.


+ Carlos López Hernández,
Obispo de Salamanca.

Fuente: http://www.diocesisdesalamanca.com/836.0/