22 de diciembre de 2012

Dimisión del Director Espiritual de Jesús Despojado (Salamanca)


A veces el tiempo se empeña en correr e ir más rápido de lo que deberían de ser los acontecimientos más importantes de la vida. Este es el caso de este nuevo post que te traigo en el día que llaman de "la salud", en especial los que no han tenido mucha o ninguna suerte con la lotería de navidad.

Resulta, querido seguidor o seguidora del blog, que el "protagonista" de este artículo me habló hace unos días de la inminente publicación de un libro que recogerá todo lo que supuso la renovación y evolución del barrio salmantino de Pizarrales allá por los años 60, impulsado desde la Parroquia que el dirigía y junto a otro grupo de gente de bien y, como no, a la Divina Providencia.

Algunos ya sabréis, tras esta introducción, que me estoy refiriendo a D. Jesús García Rodríguez, a quién deseaba rendir un pequeño homenaje desde este espacio virtual, en el momento de la puesta en circulación de la referida publicación, no sólo por la amistad que me une a él, sino porque considero que es justo merecedor de él.

D. Jesús García Rodríguez fue, como te cuento, párroco de los barrios de Pizarrales, de El Carmen y del barrio Blanco de la capital salmantina, desde 1959 hasta su jubilación en 2006. Jubilación como párroco, que no como persona al servicio de los demás, pues si alguna puede destacarse, entre muchas de sus virtudes, es la asunción de su papel como discípulo de Cristo y la entrega de su amor al prójimo, más allá de su condición de presbítero.  De ahí que actualmente, y a pesar de superar la bonita cifra de los 80 años, Jesús García está al frente de la Delegación de Pastoral de la Salud, de la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Salamanca o como Capellán de la Residencia de Ancianos de mis queridas Hermanitas de los Pobres. El 30 de marzo de 2011 recibió la Medalla de Plata al Mérito del Trabajo por su entrega y dedicación a favor de los pobres, los ancianos, los desfavorecidos....

Y es aquí, entre los ancianos de la residencia, donde el Señor, a través de Su Hijo, Nuestro Jesús Despojado de sus vestiduras, quiso poner en mi camino a este gran hombre, gran persona, gran sacerdote y gran amigo. Algunos dirán que a lo largo de su vida ha tenido alguna sombra dentro de su amplio elenco de luces, y digo yo que sí, que quién no. Pero su grandeza también reside en eso, en saber reconocer y admitir que los sacerdotes también se equivocan, que los hombres pecamos, somos egoístas, envidiosos y que hacemos el mal por nuestra propia condición humana. Aunque también es fácil escuchar a D. Jesús que el hombre, siguiendo el modelo de Jesús de Nazaret, el que dentro de unos días volverá "a hacerse presente" entre nosotros, tiene la libertad y capacidad para hacer el bien y entregar su amor como el Redentor lo hizo por y para con nosotros.

Las circunstancias quisieron que estando de hermano mayor en la Hermandad de Jesús Despojado de Salamanca, tuviera que llamar a la puerta de D. Jesús García, pues sin quererlo ni beberlo, el Director Espiritual de la misma pegó la espantada - como se dice vulgarmente - dejando tirada a la hermandad en sus inicios. Y aquí pude vivir un nuevo gesto de esa voluntad y entrega desinteresada de este octogenario sacerdote, quien no dudó en aceptar el nombramiento tan pronto se lo propusimos al Obispo, nombrándolo por tanto Director Espiritual el 5 de Noviembre de 2009.

Algunos me han escuchado decir que si esta hermandad, mi querida hermandad, es algo actualmente, se debe a la persona de D. Jesús, pues desde la aceptación de su responsabilidad como Director Espiritual, no solo asumió las obligaciones de su cargo, sino que hizo suyo los fines y postulados de la misma (Formación, Evangelización y Caridad), siempre basándose en el lema que la identifica, "Dios es Amor" y al que él unió el también conocido "he venido a servir y no ha ser servido". 

Hasta mi dimisión como máximo responsable de la cofradía y también después, es justo reconocerlo, he mantenido un estrecha relación con Jesús García, relación que en los últimos tiempos ha estado marcada por los acontecimientos en los que se desenvuelve la hermandad ubicada en la iglesia de San Benito, acontecimientos que si cabe nos han unido aún más, pues a veces el dolor o las injusticias unen a las personas.

Ayer, antes de que tuviese lugar el pregón de la Navidad en la hermandad, D. Jesús me llamó para invitarme a un café y para transmitirme algo que, según sus propias palabras, no quería relatarme por teléfono. No te oculto que hasta que se produjo dicho encuentro estuve seriamente preocupado, aunque no más de lo que estoy ahora.

A parte de referirme situaciones que ya conocía, su deteriorado estado de ánimos, su dolor, etc., Jesús me comunicó algo que no esperaba que ocurriese nunca, pues si bien ambos tenemos en común la fama de luchadores, yo siempre creí que él no iba a doblegarse ante las injusticias de algunos, tal y como yo hice allá por el 23 de marzo pasado. Pero a veces es mejor "tirar la toalla" antes de que otros se encarguen de terminar con la salud de uno, con la ilusión, con la fuerza y con las ganas de hacer cosas en favor de los demás. Si, D. Jesús García Rodríguez es uno más a añadir a la larga lista de dimitidos de esta hermandad que vi nacer y que no sé por qué motivo nos empeñamos en que no crezca o que lo haga a base de ir "dejando cadáveres por el camino".

La dimisión de Jesús no llega en el mejor momento para la hermandad, al menos yo lo pienso así y creo que muchos también, aunque tal vez sea el detonante para que por fin alguien con cordura y autoridad se de cuenta de que algo poco bueno está pasando y se ponga remedio y fin a los muchos despropósitos que se vienen cometiendo - a mi juicio - desde hace mucho tiempo.

Quizás sea el propio obispado, tal vez la junta de gobierno o quizás los hermanos de la corporación, quienes tomen cartas en el asunto, pero considero que ya ha llegado el momento de poner en valor lo que tanto costó crear y de decir basta a esta cadena de dimisiones que van dejando una profunda huella en el interno de la cofradía y retomar de nuevo un rumbo que nunca debió perderse.

La dimisión de Jesús García es sin duda una noticia triste, al menos para mi, del mismo modo que lo fueron otras en su día, pues la aportación de personas como la de este hombre son siempre necesarias en asociaciones que están aún iniciándose, por lo que su experiencia y entrega son de una importancia y necesidad fundamental que no siempre se valora, pues los intereses particulares son los que prevalecen, aunque sea de un modo inconsciente.

 Y esto es lo que  quería contarte esta tarde de sábado, desde el sofá de mi casa, con la luz del flexo sobre el teclado y con las canciones de María Dolores Pradera como fondo, y que hace unos instantes pellizcaba mi corazón con unos fragmentos de su tema "Gracias a la vida"

Gracias a la vida que me ha dado tanto
me ha dado la risa y me ha dado el llanto,
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto.
Y el canto de ustedes que es el mismo canto.
Y el canto de todos que es mi propio canto.

Gracias a tu vida, Jesús, por haberme enseñado y dado tu canto, que es mi mismo canto, aunque a veces se torne en risas y otras en llanto. Seguiremos caminando y despojándonos de nuestro corazón, para que los Despojados de su felicidad puedan encontrar nuestra Caridad y Consuelo en nuestro amor y no pierdan nunca la Esperanza.

Que Nuestro Padre Jesús Despojado de sus vestiduras te bendiga, amigo "pater".