22 de junio de 2010

La Misericordia del Gran Poder



La tarde-noche del domingo 20 de Junio de 2010 pasará a la historia de la hermandad sevillana ubicada en la plaza de San Lorenzo como una de las fechas más tristes que se recuerden.

El periódico ABC, en su sección dedicada a la capital hispalense, reflejaba la noticia con las siguientes palabras:

Sevilla vivió anoche un auténtico “shock”; uno de esos hechos que tocan las entrañas de la ciudad, sus bases, su rico patrimonio sentimental: el Gran Poder, el Señor de Sevilla, fue atacado durante la misa en su basílica por un individuo que acabó arrancándole a la imagen parte de la túnica, de la camisa y el brazo derecho, descolgado de su articulación. Fue al final de la misa de las 20.30. Según narró el propio hermano mayor de la Hermandad del Gran Poder, Enrique Esquivias, minutos después del incidente, un hombre “de aspecto normal y de unos 40 años” se acercó a la parte trasera del camarín, realizando el recorrido del habitual besapié, que es permanente en el Gran Poder. Nadie vio nada extraño en su comportamiento, pero al llegar a los pies del Cristo, esta persona dejó en el suelo la mochila que portaba, comenzó a dar patadas al pedestal y se agarró a la manga de las vestiduras del Señor, tirando con fuerza de ellas en repetidas ocasiones. De hecho, llegó a encaramarse sobre el propio camarín, agarrando directamente la imagen, hasta acabar arrancando el brazo derecho. Además, propinó a la talla, enfurecido, algunos golpes.

En ese momento, y en pleno ataque de histeria de muchos de los presentes, el sujeto fue reducido por un par de agentes de paisano de la Policía Nacional que, casualmente, se encontraban en el templo en ese momento. Al ser interceptado, ya en la sacristía, este hombre aseguró a los policías que había atacado al Gran Poder porque se consideraba “el hijo de Dios” y que traía “un mensaje”.

Bien, esta es en síntesis la crónica de la noticia. Noticia que corrió como la pólvora entre los hermanos, entre los círculos cofrades, y de la que se han hecho eco todos los medios de comunicación, tanto escritos como hablados, o de la propia red.

Se trata, sin duda, de un hecho cuando menos lamentable y deplorable, que para los hermanos y devotos del Señor del Gran Poder, seamos o no de Sevilla, tiene una importancia radicalmente distinta a la de cualquier otra persona. Pues detrás de la venerada imagen del Señor se esconden muchos momentos de oración, de plegarias, de gratitud, de promesas y ofrendas,… Detrás del Señor del Gran Poder está nuestra más profunda y sincera manifestación de fe, están nuestras raíces cristianas.


Mucho se ha escrito en foros, en artículos de opinión; mucho se ha hablado al respecto de lo ocurrido y miles han sido las reacciones. La noche del domingo, cuando en Salamanca nos enteramos de lo ocurrido, los chats echaban humo. La mayoría de las reacciones y manifestaciones no son apropiadas de reproducir en este blog, pero podéis imaginaros hacia quién iban dirigidas y de qué modo.


Pero hubo una diferente a todas, tanto en la forma como en el fondo. Y no podía ser otra que la realizada por mi buen amigo y secretario de la Hermandad de Jesús Despojado de Salamanca, Oscar García. Él fue el único que reparó en que la persona que “atentó” contra el Señor de Sevilla debía ser una persona con problemas psíquicos. “¿Qué le habrá pasado por la mente de este hombre para actuar así?” Me preguntó Oscar. “¿La muerte de un familiar, un despido laboral, o tal vez un perturbado mental? Que el Señor le perdone”. Estas fueron sus palabras, ésta fue su reacción.


Y creo que así debe ser. Más allá del arrebato del momento; más allá de las reacciones viscerales que nos pueda producir tan vil acto; más allá de la impotencia que nos invada nuestra mente, las palabras de Oscar García han de ser nuestro modelo de reacción como verdaderos cristianos. Estoy seguro de que el Señor, en su infinito Gran Poder y Misericordia, intercedió ante el Padre para que esta persona fuese redimida de su falta, de la misma manera que lo hizo en la Cruz antes de morir.

Cuestión a parte es la justicia de los hombres, la justicia civil o penal. No voy a entrar a si es un atentado contra el patrimonio, que seguramente lo será; tampoco seré yo quien determine su estado mental, pues para eso hay profesionales. De lo que si estoy convencido es de que si ha de pagar por su acto, será así.


Lo importante ahora, a mi juicio, está en restaurar los daños materiales, que a priori no parecen ser muchos según las noticias de los restauradores y que el Señor pueda estar de nuevo al culto de todos los que sentimos nuestra devoción por El. Estoy seguro, porque ya ha dado pruebas de ello, que la Junta de Gobierno que preside Enrique Esquivias, adoptará las medidas necesarias para prevenir hechos como éste. Y lo hará de una sola forma: “como se hacen las cosas en la Hermandad del Gran Poder”.


En definitiva, sin querer entrar en si se le da más importancia a un atentado a una Imagen del Señor que a otros acontecimientos de nuestra vida; sin querer entrar en debates interesados sobre si la Iglesia es o no merecedora de ellos; sin querer entrar en si las cofradías y hermandades han de proteger más o menos a sus Imágenes Titulares,… concluyo con mi solidaridad hacia la corporación de San Lorenzo, haciendo votos para que hechos como éste no se vuelvan a reproducir nunca más y enviando un cariñoso abrazo a todos los hermanos y hermanas del Gran Poder - en especial a mi querido amigo y hermano Antonio Vargas - los cuales estoy convencido de que dirigidos por su Junta de Gobierno, sabrán estar a la altura de las circunstancias.

20 de junio de 2010

Semillas para la reflexión. Desarrollo y Dios


El permanente “desarrollo”, o “progreso”, es una verdadera meta para el hombre de hoy. Está bien. Todos llevamos dentro la “vocación” del desarrollo o progreso vital. No puede ser de otra manera, es la fuerza que nos hace avanzar.

Benedicto XVI, en diálogo con los hombres de nuestro tiempo, nos habla también del desarrollo y, con cierta originalidad, lo entiende en su relación con Dios. Encontramos sus palabras en la encíclica Cáritas in Veritate, nº 29. Sinteticemos su aportación.

1 – Dios es el garante del verdadero desarrollo
Comienza, sin ningún complejo, introduciendo a Dios en el tema. “Dios es el garante del verdadero desarrollo del hombre en cuanto, habiéndolo creado a su imagen, funda también su dignidad trascendente y alimenta su anhelo constitutivo de «ser más». El ser humano no es un átomo perdido en un universo casual, sino una criatura de Dios, a quien Él ha querido dar un alma inmortal y al que ha amado desde siempre. Si el hombre fuera fruto sólo del azar o la necesidad, o si tuviera que reducir sus aspiraciones al horizonte angosto de las situaciones en que vive, si todo fuera únicamente historia y cultura, y el hombre no tuviera una naturaleza destinada a transcenderse en una vida sobrenatural, podría hablarse de incremento o de evolución, pero no de desarrollo”.

2 – La negación de Dios, causa de subdesarrollo
Luego saca las consecuencias de su premisa: Si negamos a Dios, la vida se conducirá irremediablemente hacia el subdesarrollo. Así lo enseña: “Hay otro aspecto de la vida de hoy, muy estrechamente unido con el desarrollo: la negación del derecho a la libertad religiosa”. El Papa contempla tristemente esta realidad. Puede llagar cuando se niega a Dios por un doble motivo:

1º - Por el fanatismo religioso: “La violencia frena el desarrollo auténtico e impide la evolución de los pueblos hacia un mayor bienestar socioeconómico y espiritual. Esto ocurre especialmente con el terrorismo de inspiración fundamentalista, que causa dolor, devastación y muerte, bloquea el diálogo entre las naciones y desvía grandes recursos de su empleo pacífico y civil”.

2º - Por la indiferencia religiosa: “Se ha de añadir que, además del fanatismo religioso que impide el ejercicio del derecho a la libertad de religión en algunos ambientes, también la promoción programada de la indiferencia religiosa o del ateísmo práctico por parte de muchos países contrasta con las necesidades del desarrollo de los pueblos, sustrayéndoles bienes espirituales y humanos”.

3 – Estados promotores del subdesarrollo
Concluye el Papa Ratzinger con una denuncia a los gobiernos que promueven el subdesarrollo. Lo pueden hacer, o lo hacen de hecho, por cualquiera de estos dos motivos:

1º – Por la imposición de un ateismo práctico: “Cuando el Estado promueve, enseña, o incluso impone formas de ateísmo práctico, priva a sus ciudadanos de la fuerza moral y espiritual indispensable para comprometerse en el desarrollo humano integral y les impide avanzar con renovado dinamismo en su compromiso en favor de una respuesta humana más generosa al amor divino”.

2º – Por la imposición de costumbres inmorales: “También se da el caso de que países económicamente desarrollados o emergentes exporten a los países pobres, en el contexto de sus relaciones culturales, comerciales y políticas, esta visión restringida de la persona y su destino.

Éste es el daño que el «superdesarrollo» produce al desarrollo auténtico, cuando va acompañado por el «subdesarrollo moral».


Que el Señor nos ayude a caminar por el auténtico desarrollo y verdadero progreso.

Florentino Gutiérrez. Sacerdote Salamanca, 20 de junio de 2010


19 de junio de 2010

Un año sin Vicente Ferrer

Al cumplirse un año del fallecimiento de Vicente Ferrer (19-06-2009), me permito acercarte un pequeño semblante de este gran hombre, de este ex-jesuita, que dio su vida por ayudar a los más necesitados, a los más desfavorecidos... Que llevó la Esperanza a tantos hogares no sin ser criticado por propios y extraños.


Vicente Ferrer nació en Barcelona (España) el 9 de abril de 1920 y su infancia transcurrió entre Barcelona y Gandía. El 36 trajo la guerra y Vicente fue llamado a filas republicanas, a la Quinta del Biberón, con tan sólo 16 años. Al terminar la guerra comenzó los estudios de Derecho, pero con la firme determinación de descubrir el camino a seguir para responder a su vocación: ayudar a los demás.

Encontró en la Compañía de Jesús una organización que le atrajo por su imagen de heroicidad, sabiduría, grandes ideales y lucha por un mundo mejor. Con la ilusión de cumplir fielmente sus principios, abandonó los estudios e ingresó en la orden.


Su acción da los primeros frutos: 1952-1968

El 13 de febrero de 1952, Vicente Ferrer llegó a Mumbai (Bombay) como misionero jesuita. Pese a que su cometido era acabar su formación espiritual, en su primera misión en Manmad decidió salir a conocer a las gentes, saber de sus necesidades y ganar su confianza, tratando de dar solución al sufrimiento de los más pobres. Para ello puso en marcha entre los campesinos un singular sistema de trabajo, que despertó las conciencias y generó un gran movimiento de solidaridad. “El milagro de dar” consistía en una pequeña ayuda económica y el asesoramiento técnico necesario para obtener agua para los cultivos. Si, al finalizar, cada campesino devolvía lo prestado (sin intereses), el milagro se iba extendiendo entre toda la comunidad.

Desde sus comienzos puso en práctica procedimientos tales como organizar pequeñas cooperativas para la excavación de pozos, canalizaciones para el abastecimiento de agua, bancos de semillas, pequeñas parcelas de regadío, etc. Al mismo tiempo, Ferrer trabajó en la construcción de servicios comunitarios y, gracias a la cesión de unas tierras, levantó dos escuelas, un hospital y dos residencias de alumnos, que eran ya casi un millar.

Tiempos difíciles: 1968-1969

La simpatía que despertaba la labor de Vicente Ferrer entre los campesinos generó suspicacias en algunos sectores dirigentes, que veían en él una amenaza a sus intereses. La publicación de un artículo en el Illustrated Weekly, el semanario de mayor difusión de India, bajo el título “La revolución silenciosa” fue el detonante de la orden de expulsión que recibió el 27 de abril de 1968, dándole 30 días para abandonar el país.


Ante esto, se inició un movimiento campesino a favor de Vicente Ferrer, al que se unió también un grupo de intelectuales, políticos y líderes religiosos. El coordinador de este comité de defensa era Madu Metha, uno de los más activos e influyentes líderes sociales de Mumbai.


A tan sólo dos días de que expirara el plazo fijado para su expulsión, más de 30.000 campesinos recorrieron los 250 km que separan Manmad de Mumbai para exigir al Gobierno justicia. En una breve entrevista con Vicente, la primera ministra Indira Gandhi reconoció el gran valor de su trabajo y se comprometió a buscar la solución más adecuada a la situación, enviando un telegrama con un mensaje salomónico: “El padre Vicente Ferrer marchará al extranjero para unas cortas vacaciones y será bien recibido otra vez en la India.”

Ferrer volvió a España y fundó Acción Fraterna en el Mundo, con un único objetivo: aliviar la situación de los dos tercios de la humanidad que padecen hambre. Aprovechó también para mediar en la causa de dos goanos, presos a perpetuidad en las cárceles de Lisboa, consiguiendo su liberación al cabo de dos meses.

En estas fechas apareció en la revista americana Life un gran reportaje de doce páginas titulado “El santo de Manmad”, mientras desde España, Italia, Alemania, la India y Norteamérica, un movimiento popular recogió 25.000 firmas con la intención de proponerlo como candidato al Nobel de la Paz.

Pese a haberlo solicitado, tres meses después de abandonar la India, el permiso para volver no había llegado todavía. Sorprendida por su tardanza, fue Indira Gandhi la que ordenó que le concedieran el visado de entrada de inmediato.

Anantapur: La aventura definitiva: 1969-2009

A su regreso a la India sólo le acogió el estado de Andhra Pradesh, y Ferrer, junto a seis voluntarios incondicionales, decidió instalarse en la tierra más pobre de esa región, Anantapur, donde la escasez de agua llegaba casi a la desertización, y la sanidad y la educación eran prácticamente inexistentes. Allí, los políticos radicales se movilizaron para recibirle con pintadas en las paredes: “Ferrer go back”. Lejos de amedrentarse, a los tres días de llegar contaba ya con una casa, vacía y a medio construir, que convirtió en cuartel general. De una de las paredes desnudas colgaba un cartel que decía: “Espera un milagro”. Este mensaje profético, cuyo origen nunca llegó a conocer, supuso un nuevo acicate para seguir adelante.

En marzo de 1970 dejó de pertenecer a la Compañía de Jesús, y ese mismo año contrajo matrimonio con Anne Perry, una periodista inglesa que había permanecido a su lado desde el conflicto de Manmad. En este contexto nació la Fundación Vicente Ferrer en la India.

Sin embargo, durante los años 70 persistió el asedio, esta vez desde las autoridades de la región, que veían con recelo el trabajo de Ferrer, llegando incluso a intentar encarcelarlo. Éste denunció el abuso de poder del que estaba siendo objeto y consiguió un fallo favorable que creó jurisprudencia.


Años más tarde, en 1996, se creó la Fundación Vicente Ferrer en España para asegurar la continuidad económica de los proyectos en la India. Desde ese momento, y hasta su muerte en junio de 2009, Vicente Ferrer lideró un proyecto que, hoy en día, continúa vivo gracias a un equipo de cerca de 1.900 personas y al apoyo de más de 140.000 colaboradores.


Información obtenida de la web de la Fundación Vicente Ferrer:

http://www.fundacionvicenteferrer.org/esp/home.php


Si quieres colaborar en la consecución del Nobel de la Paz para la Fundación Vicente Ferrer (FVF-RDT) puedes hacerlo contribuyendo con tu firma y apoyo en la siguiente dirección:

http://www.nobeldelapaz.org/web/index.php

16 de junio de 2010

Sagrado Corazón de Jesús - Salamanca 2010

La Hermandad de Penitencia de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras y María Santísima de la Caridad y del Consuelo de Salamanca, ha celebrado por segundo año consecutivo la Festividad del Sagrado Corazón de Jesús.

Ante la imposibilidad de llevar a cabo los cultos en la Iglesia de la Clerecía, por tener lugar en ella otros actos culturales (?), la Hermandad celebró el pasado domingo 13 de Junio la Festividad en honor al Corazón de Jesús. Ello fue posible gracias a la generosidad de las Hermanitas de los Pobres que cedieron a la Hermandad la capilla de su residencia para celebrar la Eucaristía, así como a las gestiones realizadas por su Director Espiritual, D. Jesús García.

Una bonita y humilde imagen del Señor presidía el altar, preciosamente engalanado para la ocasión.

A la conclusión se procedió al besapiés al Sagrado Corazón de Jesús. Ancianos, fieles, las propias hermanitas y personal de la residencia y, por supuesto, los miembros de la Hermandad, se postraron ante los pies del Señor para tributarle su devoción y expresarle su agradecimiento y sus súplicas.

Como recuerdo de la celebración, los asistentes fueron obsequiados por la Hermandad con un pequeño corazón realizado en cartulina roja con la inscripción “Dios es Amor” y una bonita estampa de la imagen.











Por la tarde, el Grupo de Sevillanas del Barrio de San Bernardo dio un recital de bailes que puso el broche de oro a la festividad.



Más información en la web de la Hermandad:


Amor del Corazón de Jesús, abrasad mi corazón,
Caridad del Corazón de Jesús, derramaos en mi corazón,
Fortaleza del Corazón de Jesús, sostened mi corazón,
Misericordia del Corazón de Jesús, perdonad a mi corazón,
Paciencia del Corazón de Jesús, no os canséis de mi corazón,
Reino del Corazón de Jesús, estableceos en mi corazón,
Ciencia del Corazón de Jesús, enseñad a mi corazón,
Voluntad del Corazón de Jesús, disponed de mi corazón,
Celo del Corazón de Jesús, devorad mi corazón.


(Fotografías cedidas por José Ignacio González Mateos y Oscar García)

7 de junio de 2010

CORPUS CHRISTI SALAMANCA 2010

Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido:

Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó un pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo:

—«Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.»

Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo:

—«Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía.»

Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.













¡Cantemos al amor de los amores: Dios está aquí!


Reportaje gráfico: Oscar García Rodríguez. Prohibida su reproducción sin permiso del autor.

1 de junio de 2010

CRUZ DE MAYO 2010 - SALAMANCA

En mi querida Salamanca lo de recuperar las tradiciones cristianas no es bien recibido, aunque algunos luego se basen en ellas para aflorar sus críticas. Hace unos días nos encontrábamos con la noticia de la imposibilidad de celebrar el Triduo al Sagrado Corazón de Jesús por parte de la Hermandad de Jesús Despojado en la iglesia de la Clerecía. A nadie le ha importado los sacrificios que el pasado año un grupo de personas hicieron por acercar de nuevo esta devoción a los fieles salmantinos, ni la ilusión que los miembros de esta hermandad pusieron a la hora de encontrar a los mejores oradores para transmitir con sus palabras que el amor de Jesús es todo corazón. Por supuesto, atrás ha quedado el sueño de verlo algún día pasear por las calles de la ciudad tras su gloriosa Resurrección…

Y a punto han estado también de acabar con la ilusión de un grupo de jóvenes, procedentes de la Asociación Juvenil y Cultural Salamanca Cofrade y del Grupo Joven de la Hermandad Dominicana. Pero los jóvenes son fuertes, tenaces, constantes,…

Jóvenes que desde antes de la Semana Santa se han venido reuniendo en la antigua Iglesia del Arrabal para ensayar una y otra vez con el antiguo paso del Rosario, el que algunos llamaban “el juguete”. ¡Bendito juguete! Casi cinco meses han bastado para demostrar a muchos que no solo se trata de ponerse un pedazo de tela a la cabeza y meterse debajo del paso. ¡A la devoción por la afición, que diría mi maestro y capataz!

Esos que desde cualquier foro o atrincherados tras una mesa camilla, despotrican una y otra vez con todo lo que tiene que ver con mi querida Sevilla o con la afición al costal, el pasado domingo 30 de Mayo de 2010 tuvieron que tragarse sus palabras y contemplar desde las esquinas, incluso algunos con cámara en mano, como se puede ser profeta en la tierra de uno y como la fe mueve montañas.

A las 5.00 de la tarde daba gusto ver los alrededores del Arrabal. Chavales que en muchos casos apenas llegaban a la mayoría de edad, ataviados con sus ropas compradas para la ocasión, todos por igual, con los nervios contenidos, pero con la alegría en su rostro, contaban los minutos que faltaban para que poco antes de las 6.00 vieran cumplido su sueño. El sueño al que se referiría el dominico padre Antonio, que antes de salir quiso poner de manifiesto que no se trataba de una procesión sin más, de un dar gusto a unos cuantos, sino de manifestar públicamente que esa cruz que iba a recorrer las calles salmantinas era la Cruz en la que murió Nuestro Señor; la Cruz a la que nos aferramos cada día; la Cruz desde la cual la Resurrección de Cristo se ve como la gran victoria de la vida sobre la muerte; la Cruz de nuestras penas y de nuestras alegrías… ¡Que más da si es la cruz de mayo o la de septiembre! Es la Cruz del Hijo del Hombre, la cruz de todos los hombres y mujeres de bien.

Y resulta que han tenido que ser los jóvenes cofrades salmantinos los que nos recuerden que Jesús murió en esa bendita Cruz para traernos la salvación. Su fe, porque de otro modo no se explica, les ha llevado a entregarse a esta noble causa y su testimonio ha sido ejemplo para muchos, hasta para los más puristas, de que no se trataba sólo de sacar un paso a costal, sino de que la Salamanca cofrade necesita de estos jóvenes, chicos y chicas, que en una tarde de un sol de justicia, prefirieron acompañar a la Cruz de Cristo en vez de estar jugando a la “play” o tomándose unas litronas tirados en cualquier parque.

Porque, queridos amigos y amigas que seguís este blog, para muchos la tarde del domingo era como el examen de fin de curso o de selectividad. Algunos hasta indagaron en la historia de la ciudad para ver si encontraban referencia alguna a la cruz de mayo. ¿Pero es necesario que exista una tradición para honrar la Cruz del Señor? El puritanismo que en los últimos años se ha instalado en determinados ambientes del ámbito semanasantero salmantino se ha permitido el lujo de juzgar a estos jóvenes como si estuvieran cometiendo un crimen al creer y defender algo que si hubiese sacado a ruedas, o en andas o tirado de vete a saber que cosa, no habría sido objeto de comentario.

En fin, que salvo la titular, Hermandad Dominicana, y las Hermandades del Cristo del Amor y Paz y Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras y María Santísima de la Caridad y del Consuelo, el resto prefirieron no hacer acto de presencia, lo que no impidió que el Puente Romano, la Ribera del Puente, Tentenecio, Vera Cruz, Libreros, Plaza de San Isidro, Rúa Antigua, Palominos y la Plaza del Concilio del Trento se llenaran de propios y extraños para contemplar el trabajo bien hecho, el premio a la entrega y al sacrificio, la alegría de ver a niños y jóvenes en un cortejo procesional fuera de la Semana Santa y, sobre todo, la preciosa y a la vez humilde Cruz que situada en un coqueto paso, fue llevada sobre la cerviz de lo que ha de ser la cantera de los costaleros y cofrades salmantinos. Y todo ello a los sones de la Agrupación Musical de Cristo Yacente quien puso la nota musical a una tarde para enmarcar.

Y para aquellos que esperaban que todo se quedara en lo meramente plástico y material, significar que fue un placer compartir la celebración posterior a la procesión en el marco incomparable de San Esteban. Así, de este modo, concluimos como empezamos. Escuchando al Padre Antonio, capellán de la Hermandad, quien tuvo palabras para todos, palabras de ánimo tan necesarias en esta época en la que los cristianos estamos el punto de mira de más de uno.

Mi más sincera enhorabuena a la Orden Dominicana y a la hermandad de dicho nombre, por apoyar esta iniciativa y, por supuesto, a todos y cada uno de los chicos y chicas que no han escatimado esfuerzos, recursos, incluso económicos, que no se han doblegado ante las críticas y las provocaciones y que nos han demostrado a muchos que cuando la fe está por medio, todo es posible. ¡Viva la Cruz de Mayo!

(Las fotografías siguientes han sido cedidas generosamente por Oscar García y José Ignacio González).