27 de febrero de 2009

MUCHO MÁS QUE UNA IGUALÁ. CRISTO DE BURGOS

El pasado sábado día 21 tuvo lugar la igualá de la cuadrilla de la Hermandad de Cristo de Burgos, tanto del paso de Cristo como del de Palio. Una igualá que, desde que tomó posesión en noviembre de 2007 la junta de gobierno presidida por el Hermano Mayor D. Antonio Candil del Olmo, se convierte en un acto de hermandad, de fraternidad, de amistad,… que supera, sin duda, a las tradicionales igualás a las que estamos acostumbrados. Me explicaré:

Días antes recibimos en nuestros domicilios la convocatoria de la misma, en la cual se incluye hora y fecha de la igualá pero, además, una invitación que hace la Hermandad a todos los costaleros para que desde las 14.00 de la tarde disfrutemos de un aperitivo servido por hermanos y hermanas para nosotros, capataces, auxiliares y costaleros.

Ni que decir tiene que más que un aperitivo es una comida, la cual se riega con la mejor cerveza del mundo – la Cruz Campo, por supuesto – o con algún refresquito. Los garbancitos con papas, la tortilla, la pringá,… Vamos, que es toda una degustación que da fuerzas para después echarle unas cuantas horas a la igualá.

Pero lo más significativo, lo más importante para mi, es que en esas más de horas de ratito, convives con tu gente, con la que va a tu lado en los ensayos, en la Estación de Penitencia; con la que se pone adelante o atrás del paso,… Muchos, por distintas circunstancias, solo tenemos ocasión de encontrarnos en estas fechas, con lo que las charlas se producen por cualquier estancia de la casa de hermandad. Encontrarse con mi costero de lujo, el caballero Lucas; o con el Rubio y sus cursos de cocina; con Juan Jesús, con Jorge, y con muchos a los que solo conozco de hablar con ellos, de saludarnos, de darnos un abrazo y dos besos, pero que parece que nos conociésemos de toda la vida. Decir que en esa cuadrilla hay costaleros de distintas hermandades, pero macarenos estamos unos cuantos, que nos conoces de ir a pedir sitio a la Macarena y de la propia hermandad.

Antes de contaros más sobre la propia igualá, quería transmitiros algo personal. El 25 de noviembre pasado me llegó un correo de un tal José Luis, apodado el “Guindi”, quien me felicitaba por un video que yo había realizado en homenaje a los capataces y costaleros. Sinceramente no tenía ni idea de quien era José Luis, pero sus palabras llevaban aparejadas mucho cariño. No eran solo una muestra de agradecimiento, sino que se podía ver que detrás de ella había… lo que solemos denominar como “buena gente o un pedazo de tío”. Posteriormente, a través de otro correo pude descubrir con alegría quien era mi “admirador” desconocido. ¡Como olvidarse de José Luis! En las últimas igualás en Sevilla siempre ha estado ahí, con su cámara, con sus papeles. Y lo mejor, ayudándome a hacer la ropa, como se puede ver en la foto.


Por supuesto que hemos seguido en contacto a través de email, pero ese contacto no era suficiente para mí. De ahí que el sábado estuviese más pendiente de la puerta que en otras ocasiones. Ver entrar al “Guindi” era algo que anhelaba, pues deseaba darle un abrazo enorme y dos besos. Si, los hombres también nos besamos y los costaleros ni os cuento. El cariño es el cariño y cada uno lo demuestra y manifiesta como el Señor le da a entender. ¡Qué grande, José Luis! Fue todo un momentazo el que compartimos. ¡Qué historias más entrañables, tan íntimas y tiernas a la vez! Poco a poco me fuiste regalando un pedacito de ese gran corazón que Dios te ha dado. Joder, que tendréis los sevillanos – las sevillanas también – que tanto me gustáis. Hay que ver lo que es la vida y las cosas que pasan a lo largo de ella, ¿verdad José Luis? (os invito a leer un comentario de José Luis en mi post “Un milagro llamado Macarena”- No hay más esperanza que la que nos regala la Esperanza Macarena).

En definitiva, de nuevo el Señor pone en mi camino - ¿pero qué he hecho yo para merecer tanto, Señor? – a personas que inundan mi corazón, mi alma, de felicidad. Solo te pido a ti, Cristo de Burgos, mi Jesús Despojado, de la Sentencia, del Gran Poder, que cuides de toda esta buena gente, como José Luis, que se entregan a los demás sin condiciones, que viven con pasión este mundo, que regalan su tiempo, sus ratitos libres a echar horas en un sitio o en otro para que todo salga perfecto, poniendo su ilusión, su experiencia, su entrega, pero como Tú quieres, sin que se sepa.


Y la igualá, pues toda una lección del maestro, Antonio Santiago. Algunos pensarán que hablo con pasión de él, y no me importa reconocerlo, pero al César lo que es del César… Las igualás de Antonio Santiago (por cierto, iguala todos los días, ensayos y salida incluidos) no son igualás de pasar el rato. Son de escuadra y cartabón. Con su “nivel de albañil” de privilegio de Dios le ha dado, va colocando a cada “peón” en su sitio hasta cuadrar en enjambre de tíos que nos damos cita, incluidos los que van a pedir sitio. Eso sin contar las palabras introductorias que no dejan a nadie indiferente – “y si no te gusta lo que estoy diciendo, ya sabes…” - Desde la seriedad y disciplina, pero con mucho amor tanto a las personas como a lo que se hace, Antonio pronuncia palabras de bienvenida, palabras para el recuerdo, palabras para los que no pueden estar, palabras para orar…

¿Se puede pedir más? Una cosa: salud para el año que viene y mucha Esperanza para todos.

15 de febrero de 2009

TODOS SOMOS MARTA


De acuerdo. TODOS SOMOS MARTA. ¿Y eso qué quiere decir? ¿Qué todos nos sentimos responsables de su muerte o que vamos a empezar con lo de la pena de muerte, la fuerza de la ley, lo mal que se ha hecho…? He seguido la noticia de la desaparición de Marta desde el principio, desde el fatídico 24 de enero. Y según han ido pasando los días, la esperanza de que la encontrasen con vida se iba desvaneciendo en mi mente. ¡Qué contradicción! Yo, devoto de mi Esperanza, de la que consuela y reparte esperanza por todos lo rincones de Sevilla y del mundo entero, me estaba quedando sin esperanza. Y al final los malos presagios se cumplen. Desde que ayer conocí que el tal M.C. se había auto-inculpado, confesándose el autor material de este terrible crimen, os confieso que tengo el cuerpo cortado. ¿Hay algo más doloroso que la pérdida de un hijo? Si, que te lo maten y que aún no hayas podido darle sepultura. Confiemos en que pronto concluya esta larga búsqueda.

Y desde ayer solo hay en mi mente – me imagino que en la de muchos de vosotros también – la pregunta que siempre nos invade cuando se nos va un ser querido: ¿POR QUÉ? Pobres de nosotros, ¡cómo si fuese tan fácil poner respuesta a una pregunta tan corta! Pero es la pregunta del consuelo, al menos así lo creo yo. Cualquier respuesta es suficiente (¡hay que ver cómo somos los humanos!) para intentar reducir o aliviar nuestro sufrimiento y nuestro dolor.

Pero claro, como las respuestas no nos consuelan, empezamos a buscar culpables por todos los lados. El primero, como no, el asesino y su/s cómplice/s. Y a partir de ahí una larga lista de personas, instituciones, autoridades,… Os animo a que os apuntéis en la lista, en el orden que más os apetezca, pues si Todos somos Marta, todos tendremos que ver algo con su muerte. ¿O no?

Los cristianos tenemos el consuelo de la fe para auto-complacernos con la típica frase de que “Dios ha querido llevársela a su lado”. Sinceramente, en momentos como éste, mi fe flaquea, aunque me aferro a la oración y trato de paliar el sufrimiento y la incomprensión hablando con El, con el que todo lo puede, Cachorro, Gran Poder, Sentencia, Despojado,… el que prefiráis. Pero he de reconocer que ello no me satisface plenamente, pues mi porcentaje de culpabilidad sigue estando presente.

Cuando escuchamos a la cúpula de la Iglesia Católica hablar de que la familia es el santuario de la vida, la esperanza de la sociedad; cuando vemos que se reúnen miles de personas para celebrar el día de la Sagrada Familia; cuando nuestros Directores Espirituales o sacerdotes más cercanos nos hablan del modelo de la familia tradicional,… nosotros nos perdemos en que si son ataques hacia el gobierno (quién sabe), que si lo que buscan es cargarse el matrimonio homosexual, que si la asignatura de “educación para la ciudadanía”, etc. Y realmente no nos percatamos de la importancia de las palabras y del mensaje que nos están transmitiendo.

Dios me libre de querer justificar la atrocidad cometida por este (…) llamémosle individuo. Pero lejos de equivocarme, creo que debemos profundizar, sobre todo los padres, los educadores, los dirigentes de las cofradías y hermandades, en cual es el tipo de sociedad que queremos para nuestros hijos, para nuestros jóvenes. Si realmente somos conscientes del mundo en que nuestros muchachos se desenvuelven, si les préstamos la atención necesaria, si realmente ellos confían en nosotros y nosotros en ellos. Y ahí la familia juega un papel fundamental.

Desde los medios de comunicación se nos dice que M.C. tuvo una infancia difícil, que sus padres tal, etc. Pero, ¿qué hacemos nosotros cuando vemos que hay niños y jóvenes que tienen problemas? ¿Nos paramos a prestarles nuestra ayuda o seguimos adelante? Os invito a reflexionar sobre ello.

Termino con una teoría, posiblemente carente de toda validez, pero mi fe y experiencia me llevan a plantearla: Todos somos hijos de Dios y todos hemos sido, hemos nacido, a imagen y semejanza suya. Por tanto se puede afirmar que, de partida, nadie nace con intención de hacer el mal. Pero si echamos la vista atrás, incluso antes de la venida del Salvador, la historia está manchada de grandes crímenes. El mal es cosa de los hombres, se instala en la sociedad y nos acostumbramos a convivir con él. El problema surge cuando el mal nos toca de lleno, cuando nos da en lo más interno de nuestras entrañas. A veces se presenta en forma de traición, fruto de la envidia o del rencor; otras veces en forma de ruptura, como consecuencia de enfrentamientos o disputas; y otras veces, la que más nos duele, con la propia muerte. En cualquiera de sus manifestaciones, los hombres somos los protagonistas, directa o indirectamente, pero en definitiva acreedores de una responsabilidad que no nos es ajena.

Por tanto, queridos amigos de este humilde blog, hagamos nuestro examen de conciencia y busquemos en nuestro interior las respuestas a este tipo de actos que por desgracia se repiten cada vez con más frecuencia. Que la muerte de Marta no pase de puntillas por nuestras vidas y, además de mostrarnos solidarios con el dolor y la pena de sus familiares y amigos, nos comprometamos a ser cada día mejores personas, que aprendamos y saquemos lecturas positivas de nuestros errores, que no pasemos de largo ante los demás (sea cual sea su condición) y unamos nuestras plegarias y oraciones para que entre todos convirtamos esta sociedad en un espacio de convivencia, de tolerancia, de respeto y de amor.

Descanse en Paz Marta del Castillo




Veo en tus ojos la mirada de la inocencia, de la confianza, de la bondad. Alguien, quién sabe por qué motivo, no supo comprender que tus ojos ofrecían cariño, amistad, vida... Y los confundió con la tortura, el dolor, la violencia y la muerte. Sé que tu ausencia será dificil de superar, sobre todo para los que han compartido su vida contigo y estoy seguro de que la justicia hará su trabajo. Mientras, desde el cielo, estarás junto a tu Cachorro enviando a tus seres queridos fuerza para seguir adelante. Siempre estarás con nosotros, Marta. Que la Virgen de la Esperanza Macarena acoja a tus padres,hermanas, familiares y amigos en estos momentos difíciles.




12 de febrero de 2009

Operación Bocata 2009 - Manos Unidas


La Operación Bocata lleva en marcha 25 años en Salamanca. Su objetivo es recaudar fondos para ayudar a países o zonas inmersas en el subdesarrollo. Es una acción en la que participan, de manera especial, los más jóvenes de la capital.

Los alimentos son donados por empresas y negocios de la provincia. En el caso de este año, más de un centenar de empresas charcuteras han dado a Manos Unidas 600 kilos de embutidos, que posteriormente integrarán los bocadillos que elaborarán más de un centenar de voluntarios desde las 7:00 de la mañana. En total se repartirán 15.000 bocadillos, siendo el agua y el pan costeados por la propia organización.

Según María Teresa Romero, Delegada de Manos Unidas en Salamanca, la iniciativa que se pretende financiar con la recaudación de este año en la Operación Bocata va destinada a sufragar los daños ocasionados por las tormentas tropicales y que la población rural dominicana sufrió de manera singular, en especial la provincia de La Vega, perdiendo cosechas, viviendas y ganado, etc. Esta situación ha derivado en una desnutrición generalizada, aumentado la precariedad de la vida de los campesinos de la zona.

Son varios los lugares de la ciudad en los que se repartirán los bocadillos, si bien, el colectivo universitario es uno de los grupos más implicados en esta noble causa. Des este modo, y en coordinación con la Pastoral Universitaria, se instalará un puesto de bocadillos en el Campus Miguel de Unamuno que permanecerá abierto desde las 12:00 horas hasta las 16:00 horas.

Está previsto recaudar 45.000 euros por todos los bocadillos que se vendan a 3 euros cada uno, si bien este dinero no cubrirá la financiación total del proyecto para la capacitación laboral y desarrollo rural de la citada provincia dominicana, por lo que habrá que sumar otras aportaciones de particulares y de instituciones hasta conseguir los 58.922 euros necesarios.

La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Despojado de Salamanca se sumará a este proyecto, por lo que ha hecho un llamamiento a todos sus hermanos, a fin de que acudan al Campus Universitario y colaboren con Manos Unidas, que dicho sea de paso, celebra su 50 cumpleaños.

6 de febrero de 2009

Mensaje de Benedicto XVI para la Cuaresma 2009



"Jesús, después de hacer un ayuno durante cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre" (Mateo 4, 2).


Queridos hermanos y hermanas:

Un año más, el Santo Padre nos regala su magisterio y nos dirige su reflexión de cara a la Cuaresma que en breves días dará comienzo.

Benedicto XVI nos anuncia en su mensaje que la Cuaresma es un tiempo que constituye un camino de preparación espiritual más intenso. La Liturgia nos vuelve a proponer tres prácticas penitenciales a las que la tradición bíblica cristiana confiere un gran valor: la oración, el ayuno y la limosna, para disponernos a celebrar mejor la Pascua y, de este modo, hacer experiencia del poder de Dios que, como escucharemos en la Vigilia pascual, "ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos" (Pregón pascual).

En esta ocasión, el Santo Padre nos invita a reflexionar sobre el valor y el sentido del ayuno. Para ello, nos recuerda los cuarenta días de ayuno que el Señor vivió en el desierto antes de emprender su misión pública: "Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de hacer un ayuno durante cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre" (Mt 4,1-2).

De este modo, el Papa plantea la siguiente interrogante: ¿qué valor y qué sentido tiene para nosotros, los cristianos, privarnos de algo que en sí mismo sería bueno y útil para nuestro sustento? Las Sagradas Escrituras y toda la tradición cristiana enseñan que el ayuno es una gran ayuda para evitar el pecado y todo lo que induce a él. “De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio” (Gn 2, 16-17).

En el Nuevo Testamento, Jesús nos dice que el verdadero ayuno consiste más bien en cumplir la voluntad del Padre celestial, que “ve en lo secreto y te recompensará” (Mt 6,18). Por consiguiente, el ayuno tiene como finalidad comer el “alimento verdadero”, que es hacer la voluntad del Padre (cfr. Jn 4,34).

Benedicto XVI es consciente de la realidad de nuestros días, y plantea que la práctica del ayuno ha perdido un poco su valor espiritual y ha adquirido más bien el valor de una medida terapéutica para el cuidado del propio cuerpo. Está claro que ayunar es bueno para el bienestar físico, pero para los creyentes es, en primer lugar, una “terapia” para curar todo lo que les impide conformarse a la voluntad de Dios.

Así mismo, la práctica fiel del ayuno contribuye a dar unidad a la persona, cuerpo y alma, ayudándola a evitar el pecado y a acrecer la intimidad con el Señor. Privarse del alimento material que nutre el cuerpo facilita una disposición interior a escuchar a Cristo y a nutrirse de su palabra de salvación. Con el ayuno y la oración Le permitimos que venga a saciar el hambre más profunda que experimentamos en lo íntimo de nuestro corazón: el hambre y la sed de Dios.

Pero el Santo Pontífice llega aún más lejos con su reflexión sobre el ayuno. Éste nos ayuda a tomar conciencia de la situación en la que viven muchos de nuestros hermanos y más en unos momentos de crisis económica global. “Si alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?” (Jn 3,17).

Al escoger libremente privarnos de algo para ayudar a los demás, demostramos concretamente que el prójimo que pasa dificultades no nos es extraño. Precisamente para mantener viva esta actitud de acogida y atención hacia los hermanos, animo a las parroquias y demás comunidades a intensificar durante la Cuaresma la práctica del ayuno personal y comunitario, cuidando asimismo la escucha de la Palabra de Dios, la oración y la limosna.

Concluye el Santo Padre haciendo un llamamiento a todos los cristianos. Queridos hermanos y hermanas: Bien mirado, el ayuno tiene como último fin ayudarnos a cada uno de nosotros, (Juan Pablo II - Encíclica Veritatis Splendor, 21). Por lo tanto, que en cada familia y comunidad cristiana se valore la Cuaresma para alejar todo lo que distrae el espíritu y para intensificar lo que alimenta el alma y la abre al amor de Dios y del prójimo. Pienso, especialmente, en un mayor empeño en la oración, en el Sacramento de la Reconciliación y en la activa participación en la Eucaristía, sobre todo en la Santa Misa dominical.

Sigamos por tanto la doctrina del Papa Benedicto XVI y, como cristianos y cofrades, vivamos la Cuaresma ya no solo como un tiempo para la reflexión, sino también aprovechando la oportunidad que se nos presenta para acercarnos más al prójimo, para acudir cada domingo a escuchar la Palabra de Dios, para recordar que El que fue Sentenciado y Despojado de sus vestiduras por y para nuestra salvación y que Ella, que es Caridad y Consuelo para todos, nos regala su Esperanza en estas épocas difíciles para todos.

Un saludo macareno.


5 de febrero de 2009

Un milagro llamado Macarena

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Me siento en la obligación de contaros una pequeña historia. Es la historia dramática de una muchacha de apenas quince años, llamada Granada en honor de la Virgen de Llerena, pueblecito extremeño lindante con la provincia de Sevilla que tal vez muchos de vosotros conozcáis.

Prácticamente vi nacer a esa chiquilla, hija de unos viejos y entrañables amigos, a la que una deficiencia cardiaca provocó una irremediable y definitiva embolia. Sus padres apenas tuvieron tiempo de tomar su mano y ver sus ojos cerrados, y su cuerpo inerte y su labio breve y adolescente desdibujado por la gravedad. Fueron interminables días de agonía. Días de despedida. Días de desolación. ¿Qué puede ser peor que ver morir a un hijo en la primavera incipiente de la adolescencia?

El catorce de diciembre era la noche del traslado de la Macarena desde su camarín al altar. El Hermano Mayor me había confiado el emocionante privilegio de tomar a Nuestra Señora por la cintura durante ese fugaz paseo por los cielos. Los padres de Granada, al borde ésta de su último suspiro de vida, supieron de boca de los médicos lo irreversible de la situación: los jazmines de sus ojos no se habrían de volver a abrir. Solo quedaba la Fe, la que consuela territorios anegados por el llanto, la que brinda al hombre la esperanza de cada amanecida.

Aquella noche, con el rostro de Nuestra Señora a unos pocos centímetros de distancia, rogué con todas mis fuerzas que las manos de Granada fueran las mías, que sus labios fueran los míos, hechos oración y súplica. Rogué a la Macarena consuelo para esas almas, regazo para esa niña, plaza de amor en el paraíso, milagro en la Tierra, vida en la vida. Se lo dije en el verso asonante de una oración, en el ruego descarnado de mi corazón apesadumbrado. Mis manos estaban en el talle de la Madre de Dios y mi mejilla rozaba la suya, en un sueño imposible de hombre enamorado.

Al día siguiente, una llamada telefónica comunicó lo que todos veníamos esperando. Un hilo de voz emocionado y lloroso me confirmó que a esas mismas horas de la noche de ayer, Granada, la dulce muchacha que apenas había estrenado el camisón caliente de la vida, la novia impensable de esa muerte inesperada, la breve Granada de una vida apenas asomada al balcón de las cosas.... ante el asombro de sus médicos y cuidadores, había experimentado una inexplicable mejoría, había abierto sus ojos, tomado la mano de los suyos y pronunciado el nombre de su madre con un hilo de voz tras el que se adivinaba la vida. Estaba viva. Nadie podía explicárselo... excepto yo.

No digáis que me lo calle
porque merece la pena.
Yo tuve a la Macarena
sostenida por el talle.
Si me faltaba un detalle
para sentiros hermanos
miradme aquí, en estas manos
donde el amor dejó huella.
Después de tocarla a ella
¿soy de aquí o no, sevillanos?


(Fragmento del Pregón de Carlos Herrera - Semana Santa Sevilla 2001)

4 de febrero de 2009

¿CÓMO TE GUSTA MÁS LA MACARENA?

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¿Cómo te gusta más la Macarena, sevillano?
¿Con la penumbra del último brillo de su candelería
o con la primera luz de la mañana
asaltando su rostro en una calleja?

Dime, ¿cómo te gusta más?
¿En la soledad de su camarín o en la multitud de su Arco?
¿Cómo te gusta más la Macarena?
¿En la suave y llorosa mecida de cualquier segundo de su Estación
de Penitencia o en su víspera hebrea una tarde de paseo?

Dime, sevillano, ¿cómo te gusta más?
¿Surcando el atronador griterío de corazones que le espera en su
salida o recogiendo las lágrimas que la arropa en su vuelta?

¿Cómo te gusta más la Macarena?
¿En la quietud de Sor Ángela o en el arrebato del Duque?
¿En el silencio de la Catedral o al amparo de las voces de su barrio?
¿Entre el bullicio de calle Parras o en su encuentro con la
Anunciación al compás melancólico de Valle?

Dime, ¿cómo te gusta más?
¿Al verla llegar, buscándote con su mirada oyéndose de ti,
mientras ves su Palio cimbrear por su trasera y te invade esa
pegajosa agonía de lo ausente?

Hoy, se aparece Dios en el relente
de una noche resuelta en Macarena.
Se me viene un latido bruscamente
y se alivia el dolor de mi condena.

Voy contigo, Señora, hacia la calle
esperando el milagro y el asombro.
Ceñiremos Sevilla por el talle
y a la luna, el brazo por los hombros.

Tú tenme, Macarena, sin medida
predispuesto a añorarte y a quererte
porque una aurora entera fue vencida
para llegar aquí, y poder verte.

Y para hincar al pie de tus altares
el peso de mi fe en mis rodillas
y esperar que en el cielo se dispare
un repique de amor y campanillas
que anuncie que la Madre de Sevilla
llega a casa, feliz, amaneciendo
tan hermosa, resuelta y tan sencilla
que hasta el cielo en su amor se le va abriendo
azahar por los ojos, por las manos.
Siento a Dios cabalgando por mis venas.

Yo no sé lo que pasa, sevillanos
cuando miro pasar la Macarena.

(Fragmento del Pregón de Carlos Herrera – Semana Santa Sevilla 2001)

2 de febrero de 2009

Hermanitas de los Pobres. Salamanca


Mis palabras de hoy van dirigidas a unas mujeres entrañables, las cuales tuve la oportunidad de conocer a finales del año 2007. Desde entonces y gracias a la Asistencia Social de la Hermandad de Penitencia de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras y Mª Stma. de la Caridad y del Consuelo, los lazos que me unen a las "hermanitas" son cada vez más estrechos y pido a Dios que sea por muchos años.

La Congregación de las Hermanitas de los Pobres nace en Francia en 1839, cuando Juana Jugan, su fundadora, acogió en su casa a la primera anciana. A ésta la seguirían muchas más y así han llegado hasta nuestros días.


Su misión particular es el apostolado con los ancianos más desfavorecidos económicamente, siguiendo los postulados que dejó instituídos su fundadora. Un servicio que está sellado con el voto de hospitalidad y que se fundamenta en el espíritu evangélico de las Bienaventuranzas: humildad, pobreza, sencillez y confianza incondicional en la bondad de Dios.

Siguiendo a Juana Jugan, reconocen a Jesús en la persona de los ancianos pobres, contribuyen a acogerlos, a hacerlos felices en el marco de una atmósfera familiar, les acompañan espiritualmente siempre desde el respeto a sus creencias y costumbres y los sostienen hasta el momento en que reciben la llamada del Señor para acudir a su encuentro.


Mi proximidad a ellas en este periodo de tiempo me ha permitido comprobar su cercanía a los ancianos, siempre a su escucha, a quienes sirven y se entregan satisfaciendo sus necesidades y deseos, con el fin de que se sientan respetados, amados y útiles hasta el final.


Y todo ello porque su proyecto personal de vida, lo que le da sentido a su misión en esta vida, es su amor a Jesucristo. La oración, fuente de caridad y de alegría, hace posible ese don, ese carisma, que ellas poseen de manera especial.
Evidentemente esta humilde tarea no sería posible sin el apoyo, sin el auxilio de muchas personas anónimas, de empresas e instituciones, incluso de hermandades y cofradías, quienes prestan su ayuda personal o económica para el sostenimiento de la obra.


Vaya por tanto mi admiración y respeto por "mis hermanitas", porque gracias a ellas he aprendido a querer y a respetar a los mayores, he dejado de mirar constantemente a mi ombligo, he encontrado otra dimensión más a mi fe y, sobre todo, me ha acercado más al que lo necesita y, por supuesto, al Señor que se Despojó de todos sus bienes, dejándonos su legado: "He venido a servir, no ha ser servido".

Si deseas colaborar con la obra, puedes ponerte en contacto en la propia residencia (Avdª de San Agustín 43-63 C.P. 37005 de Salamanca - Teléfono 923 22 08 90 o en la página web de la hermandad de Jesús Despojado de Salamanca: http://www.despojadoycaridadsalamanca.es/