20 de julio de 2013

Rosario de la Aurora - Virgen de El Carmen (Salamanca)


Parece que fue ayer… ¡La de veces que pronunciamos esta frase a lo largo de nuestra vida! Aunque en esta ocasión es cierta como ella sola. Como te cuento, parece que fue ayer cuando de la mano de Miguel Angel Ledesma y con el beneplácito del por entonces Prior de la Orden de los Carmelitas Descalzos de Salamanca, Miguel Márquez, recuperamos para los devotos y devotas de la Virgen de El Carmen, la procesión que desde los años 50 o 60 (no lo sé con certeza) dejó de organizarse.

Han pasado 10 años, por tanto, desde que aquel 16 de julio de 2004, y bajo el carisma y espiritualidad que nos legaran San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, la Reina del Monte Carmelo recorrió en Rosario de la Aurora las calles del entorno de la iglesia de la calle de Zamora.

Un tiempo que ha tenido muchas más luces que sombras, lo que ha contribuido a que la manifestación de amor y devoción a la Santísima Virgen no solamente se haya mantenido, sino que ha ido en aumento. Los fieles al Carmen son, sobre todo eso, fieles.

Muchos y muchas hemos sido los que de algún modo hemos intentado dejar nuestro granito de arena en esta década, lo que ha posibilitado que en el presente año se hayan dado pasos importantes a favor de retomar la actividad de la Cofradía de El Carmen. En 2012 decidí retirarme de la “primera línea” siendo consciente de que la ilusión, el trabajo y la devoción seguirían siendo valores presentes en ese pequeño grupo de devotos que supieron entender que “el Carmen de arriba” tiene su propia idiosincrasia, que el Rosario de la Aurora no es una procesión popular, sino una puesta en común del amor a la Virgen al más puro y duro estilo de los carmelitas descalzos y que su Solemnidad el 16 de Julio es el colofón a una novena que desemboca en esa manifestación de cariño y devoción a quien nos protege con su bendito escapulario.

Estoy seguro de que el buen hacer será el común denominador para seguir avanzando y consolidando aquel sueño ya hecho realidad y que quienes ahora llevan las riendas de la Cofradía sabrán no sólo mantener esas señas de identidad, sino incrementar la presencia del Carmelo a lo largo de todo el año.

Gracias a Heliodoro Ordás, gran devoto de la Virgen de El Carmen, puedo ofrecerte el siguiente reportaje gráfico que es el mejor complemento a lo que he tratado de transmitirte con mis palabras. 











































Cuántas veces siendo niño te recé,
con mis besos te decía que te amaba,
poco a poco con el tiempo olvidándome de ti,
por caminos que se alejan me perdí,
por caminos que se alejan me perdí...

Hoy he vuelto madre a recordar,
cuántas cosas dije ante tu altar
 y al rezarte puedo comprender
que una madre no se cansa de esperar
que una madre no se cansa de esperar...