27 de abril de 2010

Semana Santa Ecija (Viernes Santo II)

Pontificia, Ilustre y Muy Antigua Hermandad y Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerusalén y Ntra. Sra. de las Misericordias.

Sede: Iglesia de San Juan
Año de fundación: 1582
Hermano Mayor: D. Antonio Luque Luque

El día 6 de marzo de 1582 fue aprobada canónicamente la Regla de la hermandad de la Santa Cruz en Jerusalén de Écija, constando que fue su fundador Juan de Santa María. Desde su fundación, la hermandad se dedicó exclusivamente a rendir culto a la Santa Cruz de Jerusalén; en 1592, ante la deficiente situación hospitalaria de la ciudad, se agregaron doce capítulos a la Regla primitiva, relacionados con la curación y el cuidado de los pobres enfermos naturales y vecinos de Écija. Sólo a partir de 1592, podemos afirmar que ofició sus cultos en la parroquia de San Juan Bautista.

Durante el siglo XVII, la hermandad comienza a ganar prestigio y consigue su agregación a dos importantes cofradías de la ciudad de Roma, en 1613 y 1664. El culto a Jesús Nazareno, documentado desde 1635, se afianzó paulatinamente en la hermandad y provocó que ésta cambiara su nombre por el de "Santa Cofradía de Jesús Nazareno y Santa Cruz en Jerusalén", a partir de 1663. Desde el siglo XVII, la procesión anual de Semana Santa estaba integrada por cuatro pasos o andas, sobre las que se portaba a Jesús Nazareno con su cruz a cuestas, Nuestra Señora de los Dolores, San Juan Evangelista y la Verónica.

Abría el cortejo un hermano llevando el estandarte de la congregación, seguían treinta cofrades portando cruces, en recuerdo de la que llevó Cristo durante su martirio. Luego, desfilaba una compañía de armados y, a continuación, venía un ciego, rezando delante de la Imagen Titular. Seguían veinte personas que iban alumbrando las insignias; y doce más portando hachas de cera de tres pabilos, iluminando a la imagen del Nazareno, en recuerdo de los Doce Apóstoles. Luego venía la capilla de ministriles, precedida de un clarinero y seguida por dos coros de cantores.

Las imágenes de la Virgen y el Discípulo Amado, en sus respectivas andas, eran alumbradas con diez hachas de cera y, la Verónica, con ocho. Cerraba el cortejo el parroquial de la iglesia de San Juan Bautista, formado por los clérigos, capellanes y beneficiados. Durante el siglo XVIII se produce un crecimiento notable en la fama y prestigio de la hermandad de Jesús Nazareno y Santa Cruz en Jerusalén, que provoca un aumento paralelo del número de cofrades para sus Titulares.

La presencia de importantes miembros de la oligarquía nobiliaria local en sus cargos de gobierno, permitió a la hermandad agrandar su capilla en la parroquia de San Juan Bautista, mejorar sus enseres e imágenes o adquirir preciosas alhajas para sus titulares. A partir de la invasión napoleónica y durante las primeras decenas del siglo XIX, se aprecia un declinar en la cofradía de Jesús Nazareno que acabó por disolverse. A fines del siglo XIX se intentaba llevar a cabo su reorganización.

Entre 1891 y 1924, la hermandad logró recuperarse tímidamente, aunque nunca llegó a consolidarse como en épocas pasadas; durante este periodo, efectuó su estación de penitencia de forma intermitente el Domingo de Ramos o el Viernes Santo con las imágenes del Nazareno (s.XVIII) y de Nuestra Señora de los Dolores (s. XVII).

A partir de 1943, la hermandad se recupera definitivamente y consolida su situación; desde entonces, comienza un proceso de ampliación y enriquecimiento de los pasos sobre los que son portadas sus imágenes, las cuales van a ser restauradas o nuevamente adquiridas.

Reseña artística:

La Sagrada Imagen de Jesús Nazareno camino del Calvario, es de la escuela sevillana del siglo XVII, autor desconocido; restaurada en los años 60 del pasado siglo por Francisco Buiza y Joaquín Ojeda. Procesiona en paso con canastilla barroca reformada por Antonio Martín. Faroles de metal sobredorado de Villareal. Los cuatro evangelistas son de Ricardo Comas y los faldones de damasco morado de diseño y bordado de Joaquín Ojeda.












La Santísima Virgen de las Misericordias acompañada por San Juan son obras de Ricardo Comas, de estilo sevillano. Imagen de San Juan del mismo autor y estilo. La orfebrería completa del magnífico paso de palio, es obra de Villareal. El manto de terciopelo azul con bordados en oro es del sevillano Juan Manuel Rodríguez Ojeda. Las bambalinas bordada en oro sobre terciopelo granate son diseño de Joaquín Ojeda y el techo de palio con bordados del siglo XVIII sobre terciopelo granate, llevan un medallón de plata con la coronación de la Santísima Virgen bordado en oro y seda.
















(Textos e imágenes cedidos por Yolanda García García)