17 de febrero de 2013

La Madre de Dios vestida de hebrea, mi Esperanza Macarena





















Y ¡ay de aquel que no la amare!
¡Ay de aquel que la ofendiera!
No es extraño que en Ti adoren
con tanta fe y tal vehemencia:
¡quién, oh Virgen, en el mundo
puede decir que no espera!
Alas nos da la Esperanza
para abandonar la tierra:
¿cual ave, no retenida
entre prisiones, no vuela?
(Luis Montoto)