10 de febrero de 2013

Felicidades, Jesús, Despojado de tus vestiduras

El tiempo y yo siempre estamos reñidos. Cuando él se empeña en correr yo quiero que vaya lento, y al revés. Nunca nos ponemos de acuerdo. Me pasa igual que con algunas personas, ni yo estoy de acuerdo con ellas, ni ellas lo están conmigo. La diferencia, importante, es que el tiempo es el que es, por mucho que yo me empeñe en que corra o se pare, pero las personas no, ni mucho menos. Ni somos lo que aparentamos ser, ni nos comportamos conforme a lo que proclamamos ni, por supuesto, somos tan leales como lo es el tiempo, que siempre es fiel a sus minutos, horas, semanas, años…Nosotros nos hacemos trampas hasta a nosotros mismos.

Hablando de que pasa el tiempo, precisamente se cumple un año desde que llegaste, un año desde que fuiste solemnemente bendecido, aunque Jesús, todos sabemos que Tú no necesitas ser bendecido, sino alabado, exaltado, pregonado, querido, amado… Pero Tú mejor que nadie sabe que necesitamos vivir y celebrar estos rituales, aunque solamente sea para conmemorarlos, como es el caso de muchos, que no es poco para la que está cayendo.

Me estoy dando cuenta de que estoy hablando solo contigo, como lo hacemos a diario, pero ya verás cómo alguna o alguno me manda algún recado de los del tipo “tiene amnesia postraumática por pérdida de poder de jefe de estado,” “no acepta que su etapa ya pasó y gracias por los servicios prestados”, etc. ¿Impresionantes frases, verdad, para justificar el odio, el rencor, la envidia y la ineptitud más grande que jamás imaginé? Aunque nada comparado con los insultos que recibiste, con las mentiras que dijeron de ti, con las vejaciones y sufrimientos que te hicieron padecer. Hace unos días dos miembros del clero, de los que se lo trabajan cada día, me quisieron comparar contigo, a lo que me negué con rotundidad. Insistían diciendo que los hombres también hemos de sufrir en esta vida, pues así podemos hacernos una idea del dolor que padeciste por nosotros y ello nos une más a ti. Si es así, bienvenidas sean todas y cada una de las mentiras, calumnias, insultos y vejaciones a los que algunos estamos sometidos a diario por defender lo que es justo, aunque como buen “cabezón” que soy, me reafirmo en que no tiene nada que ver con lo que tu padeciste ni tampoco con aquellos que en tu nombre pierden la vida o son maltratados como consecuencia de la violencia de todo tipo instalada en el fanatismo de muchos.


Llegaste aquella noche del 9 de febrero del pasado año. Te esperábamos desde hacía tiempo – otra vez el maldito tiempo se cuela en la conversación – y el tiempo, entre otras cosas, fue motivo de discordia con aquellos que no supieron ser humildes con quienes estábamos esperando para recibirte. Sin duda fue un aviso de lo que estaba por llegar y aunque sabes que te he supliqué mi perdón por ello, lo seguiré haciendo eternamente. A veces las personas obramos así. Los nervios, el cansancio, la ansiedad, el protagonismo o el jodido diablo que se cuela en nuestras almas, nos hacen perder los papeles y todo lo ideado, lo planeado, lo soñado, se queda en eso, en una frustrada ilusión, dejando paso a la soberbia, a las imposiciones, a la negación más absoluta de lo que debía ser y no fue… Y así terminan amistades, confianzas, sueños… Llegaste, te despojaste ante nosotros, y pronto te diste cuenta de que ibas a tener que currar mucho para mantener el barco a flote, como pregonó un “marinero” amigo de otros tiempos. Me vienen a la mente momentos de aquella noche, miles de imágenes recorren a prisa por ella, y caigo en la cuenta de que “ni éramos todos los que estábamos ni estábamos todos los que éramos”.

A estas alturas de la película, de nuevo me flagelo y entono el mea culpa por haber errado, por haber contribuido a la pérdida de buenos hermanos y hermanas y a la vez haber estado tan ciego, permitiendo y apoyándome en aquellos que tu calificaste como “sepulcros blanqueados” y yo, que soy menos políticamente correcto, les digo barbaridades más grandes, pero que como estamos de aniversario no las voy a reproducir.

¿Recuerdas lo difícil que fue hacer entender a algunos que la humildad no está reñida con compartir? ¿Lo que costó transmitir – y tanto que costó – que tu bendición debía ser una manifestación de devoción a ti y de gratitud a quienes a lo largo de casi cuatro años habían estado junto a nosotros, sin ser parte directa de nuestro proyecto? Al final alguno se auto excluyó, ausencias que un año después siguen pesándome, aunque ver la Iglesia Parroquial de la Purísima llena de almas convocadas en torno a ti, es algo que nadie podrá negar y la satisfacción más grande que un hermano mayor puede tener. Pues llegaste para quedarte y nosotros queríamos agradecértelo no solo con nuestra presencia, sino con nuestro amor. Amor, dicho sea de paso, que se nos olvidó el lunes siguiente…

¿Me permites que le cuente a estos amigos y amigas que me leen, lo contento y feliz que te sentías? El carácter diocesano de la bendición pretendía solamente eso, que tú, Nuestro Jesús Despojado, te sintieras a gusto, arropado, querido… Los castellanos somos un tanto rancios, no te tenemos el arte y la gracia de mis amigos y hermanos del sur, por mucho costal que nos pongamos en la cabeza, pero también sabemos manifestar nuestro amor, nuestro amor de verdad, nuestro amor puro y duro. Y si estamos acompañados de hermanos y hermanas tanto de nuestra Salamanca como de otros lares de España, pues tanto mejor.

¿No me dirás que los padrinos que elegimos para la ocasión no eran gentes de bien y con principios y valores que les hacía acreedores de ello? Toda la residencia de ancianos de las Hermanitas de los Pobres, representada por su superiora en aquellos momentos, mi “máma”, Sor María de los Dolores, y la Hermandad de Jesús Despojado de Sevilla, con Alejandro Camacho e Inmaculada Laguna, junto con “cuatro tenores” encabezados por nuestro Vicario General, se me antoja como una buena representación para poner en valor lo que celebramos y ahora conmemoramos en este primer aniversario del 11-F. Amén del cerca de millar de fieles, de distintas procedencias, clases, asociaciones, cofradías, pero con el mismo denominador común: la búsqueda de tu amor, sentirse (sentirnos) despojados como Tú. Por cierto, las fieles manos de mi Cristina Domínguez, fue otra acertada elección para que lucieras con una túnica que contribuía a realzar tu belleza, tal y como les pasa a las novias en ese día tan importante de su vida.




Convendrás conmigo que sería una estupidez por mi parte sacar trapos sucios el día de tu cumpleaños, además, ni quiero ni debo hacerlo. No voy a dar más carnaza a quienes tapan sus miserias y mediocridades gracias a mis comentarios o reflexiones. Pero sí creo necesario solicitarte mi perdón y el de muchos, al menos de aquellos a los que representé durante un tiempo gracias a unas elecciones limpias y democráticas, pues todos estamos en deuda contigo. Nuestro comportamiento no ha sido digno – continúa sin serlo – de lo que habíamos prometido ante ti, de lo que esperabas de nosotros, de lo que dijimos y no hicimos.

No sé cuántos serán los que este lunes 11 de febrero de 2013 se darán cita para dar gracias al Padre por dejarnos vivir aquellos momentos, por haber “vivido junto a ti” este año. Pero con uno que esté, será suficiente para seguir creyendo en ti, y que él, Tu y yo, somos suficientes para recordar que un tal Romero Zafra dio vida con sus manos a una Imagen única, cuyo nombre, cuya presencia, es suficiente para despojarnos de todo, dejando al descubierto lo bueno y lo malo que cada uno llevamos dentro, y que pronto, espero, puedas estar acompañado de tu Madre, María Santísima de la Caridad y del Consuelo, de la que estoy convencido viene a traernos su Esperanza para que el año próximo “tu cumpleaños” lo celebremos como te mereces, es decir, con amor, con fraternidad, con hermandad.









¡Felicidades, Jesús, Despojado de tus vestiduras!























Fotografías realizadas y cecidas por Gabriel Alonso y Bruno Tejerina. Si deseas revivir con más amplitud estos momentos, te invito a que visites mis publicaciones de abril del 2012 cuyo enlace te muestro:

http://blogdemacareno40.blogspot.com.es/2012/04/np-jesus-despojado-bendicion-i.html

http://blogdemacareno40.blogspot.com.es/2012/04/np-jesus-despojado-bendicion-ii.html