15 marzo 2010

Sevilla ya huele a Semana Santa

Que me apasiona Sevilla no es un secreto que yo vaya a descubriros a estas alturas de la película. Muchos son los motivos por los que desde hace años he tendido un puente entre Salamanca y la capital hispalense. Sin duda, mi devoción a María Santísima de la Esperanza Macarena y la amistad con muchos sevillanos y sevillanas, son razones de peso para que no pueda pasar más de un mes sin que me deje caer por esos lares.

Si algo tiene Sevilla, al menos para mi, es que según las determinadas épocas del año el aroma que se respira es diferente: azahar, jazmín, incienso… ¡INCIENSO! No exagero cuando afirmo que en esta época y por gran parte de la ciudad, sobre todo por el centro, es un continuo olor a incienso. Tiendas, cafeterías, casas particulares, por supuesto, iglesias,… no tienen reparo alguno en instalar sus pequeñas chimeneas de barro desde las que se destilan diversos aromas a incienso: vainilla, canela, catedral, pasión, misterio…. Por no citar los innumerables puestecitos de venta de esta aromática resina que se pueden encontrar por cualquier esquina.

Pero que Sevilla “huela” ya a Semana Santa no solo es producto de aromas, sino también de este ambiente previo a la Semana Grande. El pasado viernes, antes de acudir al ensayo de la Hermandad de la Macarena, disfruté de un agradable paseo por las principales calles del centro sevillano. Y como puede observarse a través de las fotografías que acompaño, Sevilla ya es Semana Santa cuando aún faltan quince días para el Domingo de Ramos.

Lo primero que llama la atención es la divulgación por parte del ayuntamiento de un cartel que anuncia las Fiestas de Primavera de 2010, en el que se pude distinguir a un cuarteto de mujeres con mucho arte.


Y lo segundo es que las calles del centro comienzan a ocuparse por vallas y andamiajes que servirán de apoyo para la instalación de sillas y palcos. Es la Carrera Oficial.


Por otro lado, “capillitas”, cofrades y fieles ya hemos disfrutado de pregones, exaltaciones, conciertos o exposiciones, amén de haber acudido a Quinarios o Septenarios de Nuestras Imágenes Titulares, así como de innumerables besamanos. Las hermandades han derrochado esfuerzos obsequiándonos impresionantes altares de cultos, a cual más bonito. Los carteles anunciando este tipo de actos pueden contemplarse a las puertas de cualquier iglesia invitando a los fieles a participar de los mismos.


Otra cuestión que llama la atención en estos preliminares, a diferencia de otras ciudades, como la mía, son los ensayos. No hay día de la semana en el que uno no se encuentre con una parihuela por la calle; el Cd con la música procesional; el de negro vestido de diario y un extraordinario grupo de gentes acompañando el paso como si del regreso de una cofradía en plena Semana Santa se tratase. A veces, sin ánimo de exagerar, pienso que hay más gente en Sevilla viendo un ensayo que en alguna de las procesiones de mi Salamanca a su regreso…


Y en las iglesias o casas de hermandad, el trabajo de los priostes es constante: limpieza de enseres; montaje de los pasos; la cera, etc. etc.


Y luego está, para ir terminando, el ambiente que se vive en las tiendas y comercios. Estos se visten de Pasión, Muerte y Resurrección para ser también “protagonistas” de esta noble tradición.




Carteles, bustos, cuadros, vídeos,… llenan con sumo gusto los escaparates de los comercios, ofreciendo a los viandantes un espectáculo del que nadie es ajeno.






En definitiva, cuando aún quedan unos días para el domingo de pregón, para las procesiones de Vísperas, para ese Domingo de Ramos en el que nadie se queda en casa, o para esa soñada y esperada Madrugá, Sevilla ya “huele” a Semana Santa.

Preparémonos para vivirla con intensidad, desde la fe, desde nuestras creencias y costumbres, desde nuestras aficiones, poniendo mucho amor a todo lo que hagamos. Os aseguro que el disfrute está garantizado.

(Fotografías de Ensayos propiedad de Blog Divina Sentencia - Resto, Macareno40)