26 de diciembre de 2015

"Y bajó del Cielo a Sevilla... para hacerse Macarena" - Besamanos 2015


1) Primer Misterio: Anunciación del Arcángel San Gabriel a María y Encarnación del Hijo de Dios.

Dios envió al Ángel Gabriel a donde una virgen llamada María que vivía en Nazareth y que era prometida de José. Entró el Ángel a su casa y le dijo “Alégrate, tu la amada y favorecida, el Señor está contigo”. Estas palabras la asustaron y se preguntaba que quería decir ese saludo, pero el Ángel le dijo “No temas María, porque has encontrado el favor de Dios. Vas a quedar embarazada y darás a luz a un hijo al que pondrás el nombre de Jesús; será grande entre los hombres y con razón lo llamarán «Hijo del Altísimo»”.



2) Segundo Misterio: María Santísima visita a su prima Isabel.

Por esos días, María partió apresuradamente a una Ciudad de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel; Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó “Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre ¿porqué se me ha concedido que venga a mí, la Madre de mi Salvador? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas ¡Sí, feliz tu que creíste, porque sin duda se cumplirá lo que te prometió el Señor!”




3) Tercer Misterio: Nacimiento de Jesús en el portal de Belén, pobre y humilde.

En esos días el emperador dictó una ley, que ordenaba hacer un censo en todo el imperio. Todos iban a inscribirse a sus respectivas ciudades. José como era descendiente de David, salió de Nazareth y fue a Belén para inscribirse con María, que estaba encinta. Estando en Belén le llegó el día de tener a su hijo, y dio a luz a su primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en una pesebrera, porque no había lugar en la posada.




4) Cuarto Misterio: Presentación del niño Jesús en el Templo y purificación de su Santísima Madre.

Cuando llegó el día en que de acuerdo a la ley, debían cumplir el rito de purificación de la madre, llevaron al niño a Jerusalén, ahí lo consagraron al Señor, tal como está escrito en la ley. Había en Jerusalén un anciano llamado Simeón, que era muy bueno y piadoso. Vino al Templo inspirado por Dios cuando traían al niño. Simeón tomó en brazos al niño y bendijo a Dios diciendo “Señor, ahora puedes dejar a tu siervo que muera en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador”.


5) Quinto Misterio: Pérdida y hallazgo del niño Jesús en el Templo.

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la Fiesta de Pascua, y cuando cumplió 12 años fue también con ellos. Al terminar los días de Fiesta, Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo notaran. Creyendo que se hallaba en el grupo que partía, caminaron todo un día y después se pusieron a buscarlo. Después de 3 días lo hallaron en el Templo sentado en medio de los Maestros de la ley, escuchándoles y haciéndoles preguntas. Al encontrarlo, su madre le dijo “Hijo, tu padre y yo te buscábamos”. El les contestó “¿y porque me buscaban? ¿No saben que tengo que ocuparme de los asuntos de mi Padre?”


Dios te salve María Santísima, hija de Dios Padre, Virgen Purísima, en tus manos encomendamos nuestra fe para que la ilumines, llena eres de Gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


Dios te salve María Santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen Purísima, en tus manos encomendamos nuestra esperanza para que la alientes, llena eres de Gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


Dios te salve María Santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen Purísima, en tus manos encomendamos nuestra caridad para que la aumentes, llena eres de Gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


Dios te salve María Santísima, Templo y Sagrario de la beatísima Trinidad, Virgen concebida sin la culpa original. Amén.


Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve, a ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea pues Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María, ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.


Fotografías realizadas y cedidas por MPPG. Muchas gracias por tu maravilloso trabajo y tu colaboración con el blog.