13 de diciembre de 2015

Entre Esperanza y Sentencia, el Rosario Macareno llena de luz y fe a Sevilla

A penas nos van quedando días para hacer balance de todo un año. Como macarenos, como miembros de la Hermandad de la Esperanza Macarena, hemos vivido también momentos que guardaremos muy profundamente en lo más interno de nuestros corazones.

Sin duda, este 2015 que va concluyendo no ha tenido como hechos sobresalientes el Año Jubilar o los actos programados con motivo del 50º Aniversario de la Coronación Canónica de Nuestra Madre de la Esperanza Macarena. No habrá día que no recordemos esta efemérides con la que tanto disfrutamos y a la que sumamos nuestra fe y devoción en loor de multitudes, agradeciendo a Nuestra Madre la dicha de poder estar a su lado y al de nuestros hermanos y hermanas.

Algo inevitable en las hermandades de penitencia es impedir que uno de Nuestro Sagrados Titulares adquiera mayor devoción, atención, pasión o fervor que el otro. Hay casos innumerables y por eso no me voy a referir a ninguno. Sé, lo digo desde el convencimiento más sincero, de que no debe ser así. 

Que Señor sólo hay uno, que nos llena de Amor y nos ofrece su infinita Misericordia para que su acto de entrega, su muerte de Cruz, nuestra Salvación, no caiga en "saco roto", es una cuestión que no tiene discusión. Del mismo modo que Madre de Dios sólo hay una. Ella es la que no dudó en ser el primer Sagrario en el que El Hijo de Dios estuvo presente y que dentro de unos días conmemoraremos con gozo su venida. Ella es la que nos llena de Esperanza, nos da ConsueloAuxilio, Salud, Caridad, Paz, Luz,  nos rodea con su Escapulario intercediendo generosa ante el Padre para que nuestros pecados, nuestras sin razones, nuestras debilidades, se conviertan en ese ansiado perdón que imploramos por haber hecho mal.

En mi hermandad de la Macarena, la de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de la Esperanza Macarena, la Madre de Dios también está presente en una de las advocaciones que más ayudan a fortalecer nuestra fe. Nuestra Señora del Santo Rosario no hace Estación de Penitencia a la Catedral de Sevilla. No forma largas colas para su Besamanos o tal vez no llene la Basílica de la Gloria Macarena en la mañana de la Función Principal de Instituto más importante de la corporación del Arco. Pero no por ello deja de ser la Madre del Salvador.

Para muchos, propios y extraños, pasa desapercibida en su camarín, junto al Niño dormido en su regazo, contemplando en silencio como muchos discurren por delante de Ella sin apenas dirigirla una mirada, muchos menos una oración. Y Ella, desde su humildad, desde su gran corazón de Madre, mira a su Hijo Sentenciado, con aprobación, sabiendo que por Ella también llegamos a El, a su Palabra, a su llamada a la santidad.

Es por ello que, gracias al reportaje gráfico con el que me obsequia MPPG, quiero en esta mañana de domingo, en el que muchas Catedrales abrirán sus puertas en este Año de la Misericordia, compartir contigo la belleza y los momentos de esa tarde del último domingo de Octubre, en el que la Madre de Dios de los macarenos, la Madre del Rosario, también sale a repartir Esperanza, cuenta a cuenta, convirtiendo las calles del barrio en una auténtica manifestación de fe. 

Rodeada de angelitos, en su paso dorado, exornado con las flores más hermosas del Paraíso, transita por rúas estrechas, angostas e inclinadas, en las que sus hijos costaleros se esfuerzan por llevarla como sólo Ella se merece. Acompañada por cientos de cofrades, a los sones de la Sociedad Filarmónica de Nuestra Señora del Carmen de Salteras y de la Banda de la Centuria Macarena, llena de luz a muchos corazones solombríos que regresan a sus casas con la mirada puesta en un futuro más esperanzador.

¿Hay mejor manera de decirle que nuestro amor es para Ella? ¿Que le agradecemos que sea Nuestra Madre? ¿Que cada vez que rezamos el Rosario le estamos entregando nuestro corazón? 

Tal vez no sea la gran protagonista, pero gracias a Ella, cuando rezamos en su nombre, estamos haciendo un verdadero ejercicio de arrepentimiento y de penitencia por nuestras ofensas. Sencillamente, a través de Su Santo Rosario, estamos pidiendo perdón a Dios, del mismo modo que con otros gestos ofrecemos nuestras disculpas a quienes mucho queremos o amamos.

Gracias a su intercesión, expresada en la oración, pedimos que el Padre nos acoja, que interceda por cada uno de nosotros, por los que sufren, por los enfermos y necesitados, por los que han perdido la fe, haciendo el firme propósito de ser mejores cada día.

Ella, desde su camarín, cada último domingo de Octubre se viste de Reina y llena con su presencia los corazones de quienes sentimos la necesidad de su inmensa bondad. Y como nadie sabe hacerlo, también desde la humildad, pero con el amor más grande que se puede poner a la hora de captar un detalle, un momento, una emoción...MPPG no escatima esfuerzos y sentimientos para contribuir con su trabajo, su afición, a que contemplemos que hay otra forma de ver y vivir una procesión en la calle,

Entre Esperanza y Sentencia, Nuestra Señora del Santo Rosario nos invita a meditar con sus misterios, del mismo modo que yo te invito a contemplar este post que estoy seguro será fuente de Esperanza y de Amor para seguir viviendo este tiempo de Adviento que desembocará en la Noche Buena de los cristianos.

Gracias MPPG por permitirme poner palabras a tus imágenes con vida, con historia... Un beso macareno.































































Incomparable Señora del Rosario,
Madre de Dios, Reina de los ángeles,
abogada de los pecadores,
refugio y consuelo de los afligidos y atribulados.
Líbranos de todo aquello que pueda ofenderos
y a vuestro Santísimo Hijo, Jesús.