11 de mayo de 2012

Oración a la Virgen María para el Mes de Mayo

Te invito a que te acerques a María, Madre del Salvador y Esperanza Nuestra, en este mes de mayo, mes de las flores, que tradicionalmente dedicamos a su veneración, ensalzando sus virtudes y su inagotable fuente de Amor.

De la mano de algunas de las "Dolorosas", salidas del corazón yde las manos de Francisco Romero Zafra (Paco, siempre estaré en deuda contigo amigo) te animo a que dediques unos minutos de tu tiempo para mostrarle a la Reina de los Cielos tu devoción:

Bendita sea tu pureza, y eternanzente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza,
a ti, celestial Princesa,
Virgen sagrada, María,
te ofrezco desde este día, alma, vida y corazón,
Mírame con compasión,
y no me dejes, Madre mía.












Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno que haya acudido a ti, implorando tu asistencia y reclamando tu socorro, haya sido abandonado de tu protección. Animado con esta confianza, a ti también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana. No deseches, oh Madre de Dios, mis humildes súplicas, antes bien, escúchalas y acógelas favorablemente. Amén











Madre mía amantísima, en todos los instantes de mi vida, acuérdate de mí, miserable pecador. Avemaría.

Acueducto de las divinas gracias, concédeme abundancia de lágrimas para llorar mis pecados. Avemaría.

Reina de cielos y tierra, sé mi amparo y defensa en las tentaciones de mis enemigos. Avemaría.

Inmaculada hija de Joaquín y Ana, alcánzame de tu Santísimo Hijo las gracias que necesito para mi salvación. Avemaría

Abogada y refugio de los pecadores, asísteme en el trance de mi muerte y ábreme las puertas del cielo. Avemaría.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.









Oración final: ¡Oh, Señora mía! ¡Oh, Madre mía! Yo me ofrezco del todo a ti; y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, oh Madre de bondad, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Madre, aquí tienes a tu hijo. Madre, aquí tienes a tu hijo. Madre, aquí tienes a tu hijo. En ti, Madre mía dulcísima, he puesto toda mi confianza y nunca jamás seré confundido. Amén