20 de mayo de 2012

Antes, como antes…. Y ahora, como ahora...


Dirás, querido bloguero/a, que ya estoy liado otra vez. Y no te falta razón. Pero la historia que hoy te quiero contar necesito hacerlo, no sólo por mí, sino por otras muchas personas que me hacen sus comentarios, sus peticiones, incluso sus quejas, y como el tiempo pasa y no se pone remedio, pues no me queda otra opción.

Te cuento: hace un mes, aproximadamente, acudí a la misa dominical de la hermandad de Jesús Despojado de Salamanca. Llegué tarde y me quedé atrás. La mirada - es inevitable - nada más entrar en la iglesia de San Benito la dirigí buscándole a Él. Y me quedé muerto. ¡No estaba! No daba crédito. La Sagrada Imagen, Titular de la hermandad, no estaba en su hornacina y lo peor, no la encontraba por ninguna parte. Desde mi posición, por mucho que busqué, no lograba dar con ella.

En este contexto, uno hace esfuerzos para seguir el hilo de la celebración, pero no podía dejar de pensar en qué habría pasado. En este devaneo estaba, cuando por el rabillo del ojo izquierdo algo me llamó la atención: era las espinas de la corona del Señor que asomaban casi pidiendo permiso tras un enorme mamotreto de lámpara, que bendito el que la diseñara, pues iluminar no ilumina mucho, pero camuflar, vaya que si camufla.

A partir de ahí, y desplazándome hacia mi derecha ya pude ver a “mi Despojado”. ¡Lo habían cambiado de lugar! Y a un lugar que válgame Dios, al que se le haya ocurrido. Alguno, pensando que yo aún tenía responsabilidad en la hermandad, me recriminó a la conclusión de la eucaristía tal hecho, a lo que solo pude responderle que me unía a su malestar pero nada podía hacer. Desde entonces han sido bastantes las manifestaciones en contra de tal decisión que me han ido llegando, desde hermanos, fieles, devotos e incluso gentes que solamente observan la imagen de Zafra desde su vertiente artística. Lo más suave que me han dicho es que estéticamente queda fatal. Pero como la estética ya no es algo que ocupe o preocupe actualmente…

Hace unos días, y tras la ausencia de información oficial al conjunto de los hermanos (esto es algo que se ha convertido en una costumbre) ya no pude por menos que preguntar a quien de algún modo consideraba que había tenido que ver con la decisión de tal mutación. Y si sorprendido me quedé cuando no la encontraba, no menos cuando escuché los motivos que habían pesado tantísimo a la hora de llevarla a cabo. Parece ser que esas poderosas razones tienen que ver con la seguridad de la imagen: por un lado, el pie del Señor se estaba desgastando (la policromía, se entiende) porque los devotos lo besan (¿) y por otro lado, porque el rector de la iglesia se encontró cierto día a una señora abrazada a la imagen (¿)

Y yo me pregunto: si esto es así, cuando un albañil se sube a un andamio, o a una escalera, y corre el riesgo de caerse, ¿lo que hacemos es decirle que no se suba o paramos la obra? ¿Para que están las medidas de prevención y protección? En el caso de la imagen para nada, pues asesorados por el sacerdote, han creído conveniente trasladarlo de lugar y encaramarlo “a los cielos de la iglesia” para que nadie le toque y no corra riesgos (¿) Es mucho más fácil esto que protegerlo, si es que ha de hacerse.

Resulta – te sigo contando – que la homilía de hoy tenía como fondo explicativo la memoria. No la voy a comentar, pues no es el momento, pero si me vale para seguir con esta película que servirá para que más de uno vuelva a decir que me he pasado, pero como hay libertad de expresión, asumo los riesgos. Como te decía, parece que la memoria en unos casos, y el desconocimiento de la historia, en otros, han fallado a la hora de tomar esta nueva y desacertada decisión.

La hermandad, en sus inicios allá por 2007 tuvo como sede canónica la Iglesia de la Clerecía, de la cual, y sin mediar más que un escueto email, nos pusieron de patitas en la calle. Quienes estábamos al frente de la corporación vivimos meses “jodidos” pues nadie quería dar cobijo a unos cuantos iluminados que iban a sacar una procesión a costal y que ni tan siquiera tenía imagen. ¡Nos habían despojado…! había quien afirmaba. Por fin, gracias a la ayuda del Señor y, justo es de reconocer, a nuestro Director Espiritual, fuimos aceptados en San Benito, sede actual y templo que se adaptaba – al menos en ese momento – a nuestras necesidades. El rector de la iglesia nos acogió con sumo cariño y con las puertas abiertas, dejándonos libertad dentro de las normas y costumbres propias.

Se acordó ubicar la imagen en la hornacina situada a la izquierda del altar, según se mira, pues era el lugar idóneo para que los hermanos y devotos, pudiéramos estar cercanos a ella, dirigirle nuestras plegarias, oraciones, gratitudes, etc. Cuando conocimos las definitivas dimensiones de la misma, convenimos en la necesidad de hacer una pequeña obra que permitiese una adecuada colocación. Obra que se ha demorado, no sé si por problemas de autorización, falta de recursos económicos, o de ganas de llevarlas a efecto. El caso es que ya no se hará, salvo que alguien lo remedie, pues la idea es acondicionar el espacio donde está ubicada actualmente. Ya pueden instalar un altar súper barroco, que nunca se podrá comparar una ubicación con otra, pues de estar casi presidiendo la iglesia a estar en una pared lateral de la misma, hay una diferencia considerable, al menos a mi juicio y al de otros muchos y muchas.

Pero claro, ya nadie recuerda los esfuerzos que hubo que hacer para que la imagen estuviera en Salamanca según lo acordado en el cabildo de hermanos; ya nadie se acuerda de las ventas de lotería, papeletas, exposiciones de fotografías, organización de eventos o importantes desembolsos voluntarios para poder financiar una obra de la cual todos queremos presumir, pero que a la hora de la verdad no valoramos como se merece. Por supuesto que los que han llegado a última hora para “besar el santo” lo que te estoy contando le queda muy grande, y si se luchó, se sufrió o se llegaron a acuerdos, es algo que parece que les trae sin cuidado.

En fin, que como ya me he enrollado bastante, te dejo con una muestra de fotos de mi propiedad (de ahí la mala calidad de las mismas) para que seas tú mismo o tu misma quien saques tus propias conclusiones.

Y como soy persona de Esperanza, quiero pensar que la rectificación es posible, que el sentido común se impondrá y que lo que un día se acordó, se ponga en marcha, y Nuestro Jesús Despojado vuelva a morar en la hornacina que siempre estuvo reservada para El.

Para terminar, y quitar tensión a mis comentarios, plantearle con todo el respeto a los responsables del cuidado, custodia, vestiduras, ornamentación, conservación y buena presentación de la imagen, que en los bazares chinos venden focos o lámparas baratitas, flores de plástico, centros, etc. Es una lástima encontrarse así con lo que se supone es el mejor símbolo que tenemos los hermanos para canalizar nuestra fe. Por favor, ¿cuesta tanto hacer las cosas bien?

Continuará…. o no.

Antes, como antes….














Y ahora, como ahora ...
















Es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues quien cojea en el camino, aunque avance poco, se acerca a la meta, mientras que quien va fuera de él, cuanto más corre, más se aleja. (San Agustín)