13 de noviembre de 2012

Hasta siempre... Hermanita

Esta noche las calles de nuestro país se llenarán de banderas y de "piquetes informativos" que recorrerán los lugares estratégicos de la producción para conseguir que todos los trabajadores y trabajadoras puedan sumarse a la Huelga General que hemos convocado contra el Gobierno. Esto está hecho una mierda, como bien sabes, y algunos creemos que esta es la única salida que nos queda.

Pero no te voy a hablar ni de huelgas, ni de la jodida crisis, ni tan siquiera de hermandades y cofradías. Hoy, con tu permiso, quiero dedicar mis palabras a un ángel que desde ayer está en la mejor compañía que se puede estar. Su recompensa a tantos años de entrega de amor a los demás, no puede ser menos que ocupar un lugar de privilegio al lado de ese Jesús al que cada noche rezamos, y al que ella tomó como ejemplo de amor, de servicio, de humildad y de cruz.

María Asunción de la Cruz.... ¡qué nombre más bonito para alguien como ella!. Cuando pisé por vez primera la residencia de las Hermanitas de los Pobres de Salamanca, mi mirada no pudo por menos que dirigirse a ella. Pequeñita de tamaño, pero con un corazón tan sumamente grande como la sonrisa que desplegaba cada vez que me veía. De su Jaén natal había heredado el arte y el acento andaluz que tanto me apasiona, y por ello no le fue difícil cautivarme de entrada, aunque su ejemplo a favor de los ancianos sería lo que cada día me haría tomarle más y más cariño.

Su labor, callada y grande a la vez, tuvo en los últimos años unos destinatarios concretos en la residencia, pues la enfermería era su lugar preferido. Y especialmente, el acompañamiento a Carmina. Sor Asunción y Carmina formaban esa pareja, esa unión, que tantas veces he anhelado, pero que solo el Señor tiene reservado a personas como ellas, personas que se saben querer de verdad, con el corazón en la mano, importándoles solo la felicidad de la una con la otra. ¡Qué gran ejemplo de amor!

Guapaaaa¡¡¡ Feooo¡¡¡ Ese era nuestro saludo desde siempre acompañado de esos besos que solo las abuelas, las ancianas, saben dar. Besos que suenan y que dejan la huella del cariño impregnada en mejilla y que deseas que perduren. Besos que cuando apartas la cara aun se mantienen en el aire, pues es tan grande el amor que llevan que casi pueden tocarse. Ella era así para todo.

Esta tarde, en su funeral, D. Jesús García, Capellán de la Residencia y Director Espiritual de la Hermandad de Jesús Despojado, nos hablaba de la fe y de la Esperanza, ambas cosas ligadas a la persona de la hermanita. En el año de la Fe - decía en su homilía - no podemos olvidar que la base de todo está en el amor. "Si, al atardecer nos juzgarán del amor." 

" ....Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Sin duda mi querida hermanita no solo conocía en su integridad este hermoso pasaje de evangelista Mateo, sino que lo llevaba escrito en su alma.

Te echaré de menos, mi guapa hermanita, pero tu testimonio y tu ejemplo serán siempre motivo para recordarte. Y aunque ya no te vea el domingo al lado de tu inseparable Carmina, sé que desde el cielo seguirás regalándome tu sonrisa, tu cariño, tus besos... ¡Hasta siempre, hermanita!