1 de junio de 2012

Vía Crucis Penitencial - Jesús Amigo de los Niños (Salamanca)


Una de las novedades de la pasada Semana Santa salmantina, junto al hecho ya mencionado de la primera Estación de Penitencia de la Hermandad de Jesús Despojado, ha sido sin duda el Vía Crucis Penitencial organizado por la Hermandad de Jesús Amigo de los Niños. Un proyecto en el que su hermano mayor, D. Carlos Vicente Hernández, ha puesto todo su empeño e ilusión y que ha dejado como último legado antes de concluir su último y definitivo mandato al frente de la cofradía.

Un Vía Crucis poco conocido en nuestra ciudad en el que solamente pueden participar los cofrades mayores de 18 años – recuerdo que estamos hablando de la hermandad de los niños, “la Borriquita” – por lo que muchos han podido ver cumplido su sueño de verse y sentirse penitentes por unas cuantas horas.

A tal efecto, y ataviados con su hábito característico de la mañana del Domingo de Ramos, han vestido una capelina negra que prácticamente ocultaba su rustro, en sustitución del verdugo blando habitual.

Gracias a las gestiones realizadas con la Hermandad de Jesús Despojado así como con el Rector de la iglesia de San Benito, el acto comenzó y concluyó en dicho templo, recorriendo la “vía sacra” salmantina más atractiva, si me permites la expresión, pues las calles elegidas como itinerario invitan a la oración, a la reflexión, a la penitencia… uniendo el silencio de la noche al majestuoso entorno que provoca el dorado de la piedra de Villamayor de nuestros monumentos más emblemáticos. Silencio que solamente es roto con las lecturas de las propias estaciones del Vía Crucis, dirigido por D. Ignacio Emilio Gómez Carreño, párroco de la Anunciación
El desfile es eminentemente sencillo. Un grupo de seis hermanos portan una cruz, mientras que otro lleva otra “imitando” a Cristo en este amargo peregrinar que le llevó hasta el Calvario para ser clavado en su propio madero.

El día elegido, a mi juicio, es todo un acierto, pues la madrugada del Domingo de Pasión es una fecha más que apropiada para ponerse en presencia del Señor y rememorar este acto universal propia de la Cuaresma y absolutamente cofrade.

Las estaciones se establecieron en la propia Iglesia de San Benito continuando en la Clerecía, Patio de Escuelas, San Millán, Cruz de la Puerta del Río, Rondín de las Edades del Hombre, San Cebrián (junto a la Cueva de Salamanca), Santo Domingo, San Pablo, San Martín, esquina de Cruz Roja y finalización en la citada iglesia de San Benito.

Así, a las 00.00 horas el cortejo partió de San Benito por Compañía, Plaza de San Isidro, Libreros, Veracruz, Gibraltar, Patio Chico, Arcediano, Cuesta de Carvajal, San Pablo, Concilio de Trento, Dominicos, San Pablo, Quintana, Juan del Rey, Plaza de San Benito.

Las fotografías que te presento, del ya fijo colaborador del Blog, Heliodoro Ordás, son un rico testimonio que te invito a que observes, pues recoge momentos maravillosamente “sublimes” que diría mi admirado Heliodoro.

Concluyo, como no podía ser de otra manera, con un saludo especial, cariñoso y entrañable, hacia la persona de un buen amigo, compañero y cofrade, con el que departo casi a diario muchas de las “historias” y proyectos de éste, nuestro mundo cofrade, y que me ha permitido tantas veces participar de sus sueños, de sus problemas, de sus alegrías, del mismo modo que él ha sido mi paño de lágrimas o el que ponía luz a mis sombras o “cemento” a mis castillos en el aire. Carlos, hermano mayor, seguiremos viendo y comentando nuestras vivencias, ahora desde una posición menos comprometida en cuanto a responsabilidad, pero tan válida y sugerente como cualquier otra. Gracias por cuanto me has dado desde esa condición y espero poder seguir contando contigo en el futuro. Mucha suerte y mucha Esperanza.