6 de junio de 2012

Semillas para el día de la Caridad - Corpus Christi 2012



LA POBREZA DE EUROPA                          

Ahora hablamos de crisis y, sobre todo, crisis económica. Pero la crisis, la pobreza, que padece hoy Europa es anterior y más profunda. Repasemos algunas voces de alerta.

El cronista político, bohemio y albense, José Sánchez Rojas, en su “Tratado de la perfecta novia”, describe el comienzo del siglo XX: “Hemos de retornar a Cristo para salvarnos. De otro modo pereceremos con la Bolsa, con el Burdel, con los Cuarteles, con las Sacristías, con la Bomba y con el Puñal. Porque el mundo está hambriento y no cree, sediento de oro y no le dan más que papeles, hambriento de carne y exhausto de espíritu, deseoso de mostrar su brutalidad a pesar de moverse en una anemia colectiva, envenenado por el fari­seísmo y por la hipocresía, porque dejó de te­ner fe y de tener Amor. Al materialismo del siglo XIX sigue el racionalismo del XX. La guerra ha tendido una honda costra de mise­ria y podredumbre sobre el mundo. Se han quebrado los falsos valores, pero también los verdaderos, y los hombres no aciertan a ver la Cruz en el altozano más prominente del Calvario sino las Riquezas, el Placer, la Brutalidad, la Hipocresía y la Materia, que son sus ídolos”.

En la tercera de ABC del día 11 de agosto de 2011, Ignacio Sánchez Cámara, catedrático de Filosofía del Derecho, publica un artículo titulado “La barbarie de Europa”. En él escribe: “Y termino con el diagnóstico final y más certero de Ortega: lo que sucede es que Europa se ha quedado sin moral. La crisis es radical, moral, pues consiste, ante todo, en la ausencia de metas, ideales y proyectos vitales. De ahí deriva la sensación de decadencia, de falta de tareas, de que todo está permitido, porque no hay obligaciones ni deberes. Precisamente por eso, la solución no puede ser política ni, por supuesto, económica. Todo eso pertenece al ámbito de la superficie. Y la crisis es profunda, abismal. Un remedio político o económico vendría a ser algo así como intentar rebajar en un grado la fiebre del agonizante. Y al final, desembocamos en una reivindicación un tanto gremial. Pues va a resultar que el remedio se encuentra en la filosofía, esa especie de pequeña vitamina de la inteligencia, que no puede aspirar a gobernar al hombre, pero que, sin su concurso, éste irremediablemente enferma o muere. Al cabo, nuestro problema es una cuestión de veracidad y verdad. No saldremos del marasmo si no encontramos ciertas verdades para la vida. Pero para encontrarlas hay que buscarlas, y no pensar que la verdad habita ya en nuestros intereses y prejuicios. Europa vive hoy menesterosa de lo que un día casi le sobró; vive menesterosa de verdad”.

Benedicto XVI, a su llegada a Madrid para la Jornada Mundial de la Juventud, el 18 de agosto de 2011, dijo: “Ciertamente, no faltan dificultades. Subsisten tensiones y choques abiertos en tantos lugares del mundo, incluso con derramamiento de sangre. La justicia y el altísimo valor de la persona humana se doblegan fácilmente a intereses egoístas, materiales e ideológicos. No siempre se respeta como es debido el medio ambiente y la naturaleza, que Dios ha creado con tanto amor. Muchos jóvenes, además, miran con preocupación el futuro ante la dificultad de encontrar un empleo digno, o bien por haberlo perdido o tenerlo muy precario e inseguro. Hay otros que precisan de prevención para no caer en la red de la droga, o de ayuda eficaz, si por desgracia ya cayeron en ella. No pocos, por causa de su fe en Cristo, sufren en sí mismos la discriminación, que lleva al desprecio y a la persecución abierta o larvada que padecen en determinadas regiones y países. Se les acosa queriendo apartarlos de Él, privándolos de los signos de su presencia en la vida pública, y silenciando hasta su santo Nombre”.





Florentino Gutiérrez. Sacerdote - Vicario General Diócesis de Salamanca