10 junio 2012

Corpus Christi Sevilla 2012 - Representación de la Hermandad de la Macarena


Tal como ordenan nuestras Reglas, en la mañana del jueves siete de junio, la Hermandad de la Macarena participó en la procesión del Corpus Christi, con estandarte, y varas de la Junta de Gobierno, así como con sus insignias basilicales, por la dignidad de agregada a la Basílica de San Juan de Letrán de Roma, que tiene el templo concedido desde mil novecientos sesenta y seis.

Una amplia representación de Hermanos formó en el cortejo que precedía al paso de San Isidoro. Igualmente, y como es costumbre y tradición, costaleros de la Hermandad de la Macarena, guiados por el capataz de la cofradía, NHD Antonio Santiago Muñoz, portaban las andas de San Leandro, cuyo exorno floral es sufragado por nuestra Corporación. (Texto web oficial de la Hermandad:)

Acudir el Jueves de Corpus a Sevilla para participar en esta tradicional fiesta litúrgica en la que los cristianos manifestamos nuestra devoción al Santísimo Sacramento, representa todo un compendio de emociones, vivencias, sentimientos, momentos... Ir desde Salamanca a Sevilla solo tiene un inconveniente: que después hay que regresar... dejando allí a personas y cosas que son motivo de mi felicidad, de alegría, de paz, de Esperanza... Sevilla es luz, es vida, es corazón, es compartir, es querer... es estar contigo, Señor de la Sentencia, y contigo, Madre del Rosario y de la Esperanza Macarena...

Por eso que he querido separar la celebración del Corpus en dos entradas y dedicar ésta exclusivamente a los macarenos y macarenas, a mis compañeros de cuadrilla, capataces y auxiliares, a los hermanos y hermanas que acuden a rendir devoción a Jesús Sacramentado,... y a ti que me acoges en tu casa, o en tu corazón, o me dedicas tu atención, tu tiempo, tu experiencia, tu cariño.... 

Te invito a que observes con los ojos del corazón las fotografías que acompañan este post, pues más allá de lo que puede verse superficialmente, tras ellas hay un sentimiento único y universal, un carisma que se hereda, que se transmite de generación en generación y que el Señor y su Madre Bendita han querido que también forme parte de mi persona: ser Macareno por la gracia de Dios.

























"Yo soy el pan vivo bajado del cielo: el que como de este pan, vivirá para siempre" (Jn 6.51)