25 de abril de 2017

Soledad de María, Señora de Salamanca





¡OH dulcísima Madre mía
Virgen de la Soledad!,
postrado humildemente ante
tu imagen milagrosa
vengo a desojar las tristezas
y pesares de mi afligido corazón.




Tú sabes comprender mejor que nadie,
mis necesidades y aflicciones.
Tú eres Madre de Dios puedes aliviármelas,
Tú eres Madre de los hombres.
quieres remediarlas




Tú que lloras tanto,
enjuga mis lágrimas.
Tú que sufriste tanto alivia mis dolores
Tú que te viste tan triste y desolada
disipa mi tristeza,
mírame con tus ojos llenos de dulzura
escucha mis ruegos suplicantes.




Y concededme la gracia especial que te
pido en esta oración, si conviene para la
gloria de Dios y el bien de mi alma,
o que se cumpla tu divina voluntad.