22 de octubre de 2016

Unidad y Amor en torno a la Virgen de El Pilar - Sevilla

La madrugada del pasado 12 de Octubre de 2016, Sevilla acogía la tan necesitada lluvia para el campo, para los animales, para nuestra salud, cumpliéndose así los pronósticos ofrecidos por los meteorólogos. Sin embargo, no fue un obstáculo para que “juntos como hermanos” participásemos unidos a Nuestra Señora del Pilar de una emotiva Función Principal de Instituto en la que hicimos nuestra solemne y pública protestación de fe tras escuchar las siempre acertadas palabras a cargo del Vicario General de la Diócesis de Sevilla y Párroco de San Pedro, Rvdo. D. Jesús Maya Sánchez.









En torno al altar y a la mesa del Señor, tuvimos la oportunidad de presentar nuestras oraciones y plegarias a quien es “nuestro pilar” cada día. Ella, bajo su manto, nos acoge y llena de Esperanza. Nos invita a la unidad, a vivir en amor, a seguir el camino de su Hijo, su verdadero y necesario "pilar”.


Ya por la tarde, la lluvia se hizo de nuevo presente, impidiéndonos que paseáramos a Nuestra Señora de El Pilar por las calles de Sevilla. A priori esta circunstancia es siempre una mala noticia pues truca la ilusión contenida de todo un año, el esfuerzo, el trabajo, la dedicación de hombres y mujeres que viven por y para una hermandad. Una hermandad pequeña y humilde que quiere a su Titular y a sus hermanos de la misma forma que lo hacen las hermandades con más medios, con más recursos. Por eso que la decisión de suspender la procesión tenga más valor si cabe que en otras circunstancias.






Pero el agua también nos dejó momentos emotivos, llenos de fe, de amor, de fraternidad. Lo que pudimos vivir esa tarde en la iglesia de San Pedro junto a la Virgen del Pilar fue todo un testimonio de respeto, de comprensión ante una decisión difícil de tomar pero que, con cariño, voluntad y rigor todos supimos valor con mayor acierto.





















Y el agua, tan necesaria como digo, también nos regaló el corazón de quien lo está pasando regular, su sonrisa y su humildad para afrontar esas preguntas que no tienen respuesta. "Las personas humildes no están arriba o abajo..." - ¡Qué sabias palabras las de mi admirado y querido capataz Javier Prieto! - Los amigos están para lo bueno y para lo malo. Y esa tarde tocaba estar al lado del capataz de capataces, Antonio Santiago Muñoz. ¡Hay aplausos que lo dicen todo!











No puedo terminar este post sin dar las gracias a MPPG quien una vez más me concede el honor de publicar sus maravillosas fotografías en mi blog. Gracias que hago extensivas a ti, por estar a mi lado aunque no te conozca o a ti por regalarme ese abrazo o tu mirada, tu beso...Gracias por acogerme una vez más en ésta, la que considero cada día más mi casa, mi tierra, el lugar donde es posible encontrar y vivir el amor, a pesar de ese otro "agua" que nos empeñamos en lanzarnos los unos a los otros.














¡Viva la Virgen de El Pilar!