29 de abril de 2016

Te saludo, María de la Esperanza Macarena, Madre de Dios



Te saludo, María, Hija de Dios Padre;
te saludo, María, Madre de Dios Hijo;
te saludo, María, Esposa del Espíritu Santo;
te saludo, María,
Templo de toda la Santísima Trinidad.



Te saludo, María, Señora mía, riqueza mía,
rosa mía, Reina de mi corazón;
Madre, vida, dulzura,
y Esperanza mía queridísima,
más todavía: mi corazón y mi alma.
Soy todo tuyo, y todas mis cosas son tuyas,
¡Virgen bendita sobre todas las cosas!


Esté, pues, en mí tu alma
para que ella proclame la grandeza del Señor;
esté en mí tu espíritu
para que se alegre en Dios.



¡Virgen fiel!,
ponte como un sello sobre mi corazón,
para que en Ti y por Ti
se me encuentre fiel a Dios.



Concédeme, ¡Madre bondadosa!,
que yo sea incluido
en el número de aquellos, a los que Tú
amas, instruyes, diriges,
alimentas y proteges como a hijos.



Haz que, despreciando, por amor a Ti,
todas las consolaciones terrenas,
yo me adhiera siempre a las celestiales,
hasta que, por obra del Espíritu Santo,
tu fidelísimo Esposo,
y por Ti, fidelísima Esposa suya,
se forme en mí Jesucristo, Hijo tuyo,
a gloria del Padre. Amén.


Fotografías realizadas y cedidas por la fotógrafa cofrade Dª María del Pilar Pérez Gómez.

Oración extraída del TRATADO DE LA VERDADERA DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA (Por San Luis María Grignion de Montfort)