5 de enero de 2016

Cabalgata de los Reyes Magos de Oriente - Salamanca

Cuando el Niño Jesús nació, tres reyes provenientes de Oriente fueron guiados por una gran estrella para encontrarlo. Como prueba de su amor y respeto le obsequiaron algunos regalos.

Gaspar vio tan feliz al pequeño, que tuvo la maravillosa de idea de llevarle regalos a los niños de todo el mundo con tal de ver en ellos una gran sonrisa como la del Niño Jesús.

Sin embargo, Melchor y Baltasar le comentaron que esta hazaña sería muy difícil de cumplir, pues los tres eran ancianos y les llevaría mucho tiempo entregar cada regalo. Gaspar estuvo de acuerdo y se pusieron muy tristes porque no podrían hacer felices a los demás niños.

Mágicamente se escuchó la voz de Dios y les dijo:— Son muy buenos, queridos reyes. Por esta razón voy a ayudarles a convertir su deseo en realidad. Díganme, ¿qué necesitan para llevar todos los regalos?

Los reyes quedaron muy asombrados por haber escuchado a Dios, así que se arrodillaron y contestaron:— Necesitaríamos miles de millones de ayudantes, uno por niño más o menos. Así sabríamos qué es lo que quiere cada uno y lograríamos que todos los recibieran al mismo tiempo. Pero no podemos tener tantos asistentes.

— No se preocupen— dijo Dios. — Yo les voy a dar, no uno, sino dos pajes por cada niño que haya en el mundo.

 — Esa es una gran idea— respondieron los reyes. —Pero, ¿cómo es eso posible?.

Ustedes me dijeron que cada ayudante debe saber exactamente lo que estos niños quieren, ¿verdad? Y además creo que deben quererlos mucho.

Claro, eso es fundamental. Así sabremos lo que verdaderamente desea su corazón.

Pues díganme, queridos Reyes, ¿hay alguien que quiera más y conozca mejor a los niños que sus propios padres?

Melchor, Gaspar y Baltasar comprendieron lo que Dios quería decirles y se pusieron muy contentos al saber que sí conseguirían su objetivo.

Así que Dios dijo:— Puesto que así lo quisieron y para que en nombre de los Tres Reyes Magos de Oriente, todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO ordeno que las noches del 5 de enero, conmemorando este momento, todos los padres se conviertan en sus ayudantes, y que en su nombre y de su parte den a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia. Y alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.

Con esta historia tan bella, que puedes contar a tus pequeños para que aunque sepan que los reyes no son mágicos y no pierdan la ilusión de este día tan esperado, te deseo una Feliz Noche de Reyes.

Las fotografías corresponden a la Cabalgata de Reyes que ha tenido lugar en la fría tarde-noche de hoy.