23 de junio de 2014

Corpus Christi 2014 - Salamanca

Ayer domingo 22 de Junio celebramos en Salamanca la Solemnidad del Corpus Christi. El acto central tuvo lugar en la S.I.B. Catedral Nueva, con la Solemne Eucaristía presidida por Monseñor D. Carlos López, Obispo de la Diócesis, acompañado de gran parte de la curia salmantina (18:00 horas)

Tras la misa, cientos de fieles, miembros de asociaciones y comunidades religiosas (Hermandades y Cofradías, Adoración Nocturna, religiosos y religiosas, etc.) y un buen número de niños y niñas de comunón, participamos en la tradicional procesión. El cortejo recorrió las calles del casco antiguo de la ciudad: Calderón de la Barca, Libreros, Serranos, Compañía, Meléndez, Corrillo, Rúa Mayor y Plaza de la Anaya, finalizando con la Adoración al Santísimo y Bendición.

Las fotografías que acompañan al presente post, pertenecen a Heliodoro Ordás. He creido oportuno complementarlas con algunas de las palabras que el Papa Francisco manifestó en la celebración de la Santa Misa con motivo de la Solemnidad del Corpus Christi en la plaza de san Juan de Letrán, frente a la fachada de la Basílica Catedral de Roma.

"El hombre no vive solamente de pan, sino de todo lo que sale de la boca del Señor."





























"Además del hambre físico, el hombre lleva en sí otro hambre, un hambre que no puede ser saciado con el alimento ordinario. Es hambre de vida, hambre de amor, hambre de eternidad. Jesús nos dona este alimento, es más, es Él mismo el pan vivo que da la vida al mundo. Su Cuerpo es el verdadero alimento en forma de pan; su Sangre es la verdadera bebida en forma de vino."





























"En la Eucaristía se comunica el amor del Señor por nosotros: un amor tan grande que nos nutre con Sí mismo; un amor gratuito, siempre a disposición de toda persona hambrienta y necesitada de regenerar las propias fuerzas. Vivir la experiencia de la fe significa dejarse nutrir por el Señor y construir la propia existencia no sobre los bienes materiales, sino sobre la realidad que no perece: los dones de Dios, su Palabra y su Cuerpo."





























"Cada uno de nosotros, hoy, puede preguntarse: ¿Y yo? ¿Dónde quiero comer? ¿En qué mesa quiero alimentarme? ¿En la mesa del Señor? ¿O sueño con comer alimentos gustosos, pero en la esclavitud? ¿Cuál es mi memoria? ¿La del Señor que me salva o la del ajo y las cebollas de la esclavitud? ¿Con qué memoria sacio yo mi alma?"





























"Jesús defiéndenos de las tentaciones del alimento mundano que nos hace esclavos; purifica nuestra memoria para que no quede prisionera en la selectividad egoísta y mundana, sino que sea memoria viva de tu presencia a lo largo de la historia de tu pueblo, memoria de tu gesto de amor redentor."