14 de marzo de 2013

Habemus Capellán... (Jesús Despojado, Salamanca)

La jornada de ayer miércoles 13 de Marzo de 2013 me procuró dos momentos que, cuando menos, podría calificar de importantes y significativos en los que respecta a mi vinculación con la Iglesia Católica, tanto en el aspecto más general, como en el más cercano, como cofrade.

A la ya comentada elección del cardenal Jorge Mario Bergoglio, como sucesor de Pedro, el Papa Franciso I o Francisco simplemente, pues algunos manifiestan hoy que será solamente Francisco, se une la designación, esperada y necesitada designación, del nuevo Director Espiritual o Capellán de la Hermandad de Penitencia de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus vestiduras y María Santísima de la Caridad y del Consuelo de Salamanca.

Efectivamente, Monseñor Carlos López, Obispo de Salamanca, y a propuesta de la Junta de Gobierno de la hermandad, procedió a nombrar a Don Alfredo Fernández Jiménez, Capellán de la hermandad de San Benito.


Te recuerdo que el pasado 21 de Diciembre de 2012, D. Jesús García Rodríguez procedió a presentar su dimisión como Director Espiritual, por lo que se han necesitado cerca de tres meses hasta encontrar una persona que asumiera las riendas espirituales y la representación eclesiástica en la hermandad.

A título informativo, decirte que Alfredo Fernández es actualmente sacerdote de varios pueblos de la sierra salmantina, como Horcajo de Montemayor, Colmenar de Montemayor, Pinedas, Aldeacipreste y Valbuena, y Valdehijaderos. Ha colaborado con la Hermandad de Jesús Despojado en varias ocasiones, destacando su predicación en el primer Quinario que celebró la hermandad el pasado año en honor a su Sagrado Titular.


Puedo decirte que conozco a Alfredo desde antes de ser ordenado sacerdote, ordenación que tuve el honor de vivir con emoción, y que mis horas de conversación y encuentros con él me permiten afirmar, sin riesgo a equivocarme, que es un hombre de profundas convicciones religiosas, fiel a sus principios y al que los retos no le echan para atrás, pues por encima de todo está su servicio como pastor y discípulo de Jesús. Sé que su aceptación ha sido tan "meditada como apetecida", pues su cariño, entrega y compromiso con la hermandad eran, y son, razones suficientes como para empeñarse en esta nueva andadura.


Como miembro de la hermandad, pero sobre todo como amigo, pido y elevo mis oraciones al Señor, a Nuestro Jesús Despojado, para que le dé fuerzas y le envíe su Espíritu para poder llevar a cabo todos y cada uno de los retos que tiene por delante - que se me antojan no son pocos - y que, con la intercesión de la Santísima Virgen María, ejemplo de amor y de perfección, no le habrá de faltar la Esperanza y el Consuelo necesario para los momentos difíciles, que espero no sean muchos.

Mi más sincera y cariñosa enhorabuena, querido Alfredo, Pater y hermano. Qué Dios te bendiga y felicidades dobles nuevamente.


No temas, porque yo estoy contigo;
no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo;
siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.