28 de febrero de 2010

Semillas de Cuaresma

Queridos amigos:

La cuaresma es tiempo de reflexionar sobre nuestros pecados. La soberbia no se puede olvidar.

Un abrazo

Florentino Gutiérrez (Vicario General de la Diócesis de Salamanca)


PECADO DE SOBERBIA

Si el refrán dice que “el oro hace soberbios, y la soberbia, necios”, Don Bosco sentencia: “El principio de todo vicio es la soberbia”. Detengámonos en este pecado.



1.- La soberbia en la Escritura:

El libro de los Proverbios dice: “Yahvéh destruye la casa de los soberbios, y mantiene en pie los linderos de la viuda” (15, 25). El libro del Eclesiástico se detiene más en el orgullo: “Odioso es al Señor y a los hombres el orgullo… ¿Por qué se enorgullece el que es tierra y ceniza?... El comienzo del orgullo del hombre es alejarse del Señor, cuando de su Hacedor se apartó su corazón. Que el comienzo del orgullo es el pecado, el que se agarra a él vierte abominación. Por eso les dio el Señor asombrosos castigos, y los abatió hasta aniquilarlos. Los tronos de los príncipes los volteó el Señor, y en su lugar sentó a los mansos. Las raíces de los orgullosos las arrancó el Señor, y en su lugar plantó a los humildes” (10, 7-15). Ya en el Nuevo Testamento, María canta: “Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios de corazón. Derribó a los potentados de los tronos y exaltó a los humildes” (Lc 1, 51-52). Y Santiago ratifica: “Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes” (Sant 4, 6).

2.- La soberbia en la Tradición:

Santo Tomás, confirmando la opinión de San Gregorio, consideraba a la soberbia como la reina de todos los vicios. Al darle esta preeminencia lo toma en su significado más formal y completo. Entiende que es esa estructura mental en la que un hombre, a través del amor a la propia valía, aspira a alejarse de la sujeción a Dios Todopoderoso y no hace caso de las órdenes de los superiores. San Agustín afirmó lo siguiente: “La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano”. San Jerónimo comentó: “No se le acusa en la Sagrada Escritura (al rico Epulón) de poseer sus riquezas inicuamente, ni que derrochó con meretrices, ni de ser homicida o de haber cometido cualquier otro crimen, sino que, si examinas lo que está escrito en el Evangelio, verás que su mayor pecado, entre todos los pecados, fue la soberbia: en su hartura y abundancia no tuvo conmiseración con aquel que yacía ante sus puertas cubierto de úlceras”.

3.- La soberbia en el Magisterio:

El Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1866, nos sitúa la soberbia como el primero de los pecados capitales: “Los vicios pueden ser catalogados según las virtudes a que se oponen, o también pueden ser comprendidos en los pecados capitales que la experiencia cristiana ha distinguido siguiendo a S. Juan Casiano y a S. Gregorio Magno. Son llamados capitales porque generan otros pecados, otros vicios. Entre ellos soberbia, avaricia, envidia, ira, lujuria, gula, pereza”. Más adelante señala a la soberbia como fuente de otros pecados: “El odio a Dios tienen su origen en el orgullo; se opone al amor de Dios cuya bondad niega o lo maldice porque condena el pecado e inflige penas” (nº 2094); “La envidia procede con frecuencia del orgullo” (nº 2540).

4.-La soberbia en la Cultura

He aquí un mosaico de opiniones sobre la soberbia: Francisco de Quevedo y Villegas, escritor español: “Ruin arquitecto es la soberbia; los cimientos pone en lo alto y las tejas en los cimientos”.Más fácil es escribir contra la soberbia que vencerla”. Nicolás Maquiavelo, historiador y político italiano: “La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad”. Por fin, Martín Lucero, expuso: “Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda”.