16 de noviembre de 2015

Almuerzo - Convivencia de hermanos costaleros y familiares - Hermandad de la Macarena 2015

Podría empezar este post aludiendo a la famosa frase de "Si son todos los que están y no están todos los que son", pero seguro que podría molestar a alguien que por un motivo u otro se sintiese aludido. Lo que si es cierto e inamovible, es que el pasado sábado nos dimos cita en el complejo "Galia Puerto" de Sevilla un centenar de macarenos y macarenas convocados para compartir una jornada de hermandad y fraternidad en torno a la cuadrilla de hermanos costaleros de la Hermandad de la Macarena. Y digo cuadrilla, en singular, porque a pesar de que en la práctica configuramos cuatro grupos (2 cuadrillas por cada Titular) realmente somos una única cuadrilla, con un capataz general al frente (gracias por esta iniciativa, Antonio Santiago), con sus correspondientes auxiliares, listeros, aguadores...

Acompañados de nuestras mujeres, parejas, novias, hermanas, familiares... Sevilla nos acogió bajo un cielo azul que invitaba a la confraternidad, a la alegría y a la unión de corazones morados y verdes bajo el denominador común de quien nos acoge cada día para llenarnos de Esperanza interceder ante la inmensa misericordia de Su Hijo Sentenciado, con los ojos cerrados, dormidito, en los brazos de la Madre del Santo Rosario.

Para quienes no tenemos la fortuna de residir en la ciudad bañada por el Guadalquivir, fue una bonita oportunidad para intercambiar no solo unas ricas viandas, sino experiencias, momentos, emociones y sentimientos. Todo un lujo para este bloguero poder escuchar de veteranos y noveles cómo viven su amor y devoción a Nuestros Sagrados Titulares y su pasión por este mundo del costal.

Las épocas de igualás, ensayos o la propia Estación de Penitencia, no son fechas que faciliten el contacto directo en cuanto a lo personal. En esas fechas hay que estar atentos "a lo que se manda" y a penas queda tiempo para intercambiar saludos o interesarnos cómo discurren nuestras vidas en general.

Por ello que sea de los que se apuntan a la idea de potenciar este tipo de convivencias - espero y deseo que podamos repetir muchas más - que  dentro de en un ambiente distendido, estoy convencido de que sirven para estrechar lazos de unión, no sólo entre los que somos de palio o misterio, sino también entre "altos y bajos" o como he dicho anteriormente, "verdes y morados".

Mi gratitud, por tanto, para quienes hicieron posible que esta cita se llevara a cabo, así como a todas y todos los que tuvisteis a bien compartir conmigo esta bonita jornada del 14 de Noviembre en la que fuimos capaces de quitarnos el costal y abrir nuestros corazones a otros y otras que también sienten como nosotros - privilegiados costaleros macarenos - necesitados como todos de vivir momentos que propicien el encuentro, el intercambio de pareceres y, lo más importante, de entender que la hermandad va mucho más allá de las trabajaderas de nuestros pasos.

Os dejo algunas fotografías para el recuerdo, representativas de lo acontecido y con Esperanza, sueño ya en una próxima edición en la que estemos no solo los mismos que el sábado, sino junto a muchos más que por distintos motivos no estuvieron presentes.