15 de agosto de 2011

El Espíritu de Jesús Nazaret y el corazón de María en los jóvenes del JMJ 2011

Estoy reventado físicamente pero mi corazón desborda felicidad por todos los costados. Estoy emocionado, muy emocionado. No soy capaz de digerir todos y cada uno de los momentos, de las sensaciones, de las experiencias que he vivido a lo largo de estos tres días en los que miles de jóvenes han querido morar en nuestra querida Salamanca. Ser voluntario del JMJ 2011 ha sido una de las experiencias de mi vida que más me ha dado: he podido comprobar cómo el mundo y su futuro es por y para los jóvenes, de los cuales debemos aprender cada día, pues cada instante es una lección de entrega, de amor, de valores, de fe, de atención.... Digo que estoy emocionado y no es una frase, es un sentimiento que en estos momentos se manifiesta a la hora de escribir esta nota.

No voy a entrar a dar respuesta a tantas críticas intencionadas y malintencionadas que se han vertido desde distintas "plataformas oportunistas" que se aprovechan de que una de las mayores manifestaciones de fe que va a conocer la historia de nuestra España, sea motivo de altavoz para justificar su presencia ante la carencia impotente que está instalada en sus postulados y que no es capaz de responder a los problemas que nuestro país tiene. Por tanto, si quieren propaganda o publicidad, que la paguen, pues mis dineros están destinados a esos que ellos ahora invocan como merecedores de una "caridad" que ni tan siquiera saben que valor o significado tiene para nosotros los cristianos.

Pero vuelvo a estos intensos días en los que prácticamente de sol a sol he querido estar junto a Jesús, representado en chicos y chicas de Corea, de Inglaterra, Portugal, Italia, Goa, Brasil, Francia, Irlanda, Alemania, EE.U., México, China... Y de un "montón de corazones voluntarios" sin los que no sería posible movilizar a estos miles de jóvenes. Ese es el precio que no sale en los medios, ese si es el coste que tiene valor, el que cada uno pone de sí mismo, hasta desfallecer, para entregarse a ese chico o a esa chica que desde miles de kilómetros han venido con su sonrisa permanente, y dos palabras que no se borran: Hola y Gracias.

Voluntarios que recibimos mil veces más de lo quedamos, pues qué mejor que dar a nuestros hermanos el fruto de nuestro trabajo, de nuestro tiempo, de nuestro sueño... Y todo llevado a cabo desde una programación exquisitamente elaborada por la Diócesis, con un grupo de trabajo que no ha dejado nada a la improvisación para que nuestros jóvenes se sintieran como en su casa.

¿Y momentos? Muchos, pero distintos e iguales a la vez, pues la presencia del Señor está presente en todos ellos y es denominador común en cada manifestación: desde la primera celebración en la parroquia de María Mediadora, o la comida en la Residencia de mis queridas y admiradas Hermanitas de los Pobres, pasando por el encuentro con las comunidades de Fe y Luz (te quiero Eneko), la visita a diferentes sedes canónicas cofrades, Teresianas, Salesianos…

El domingo la Santa andariega nos esperaba con los brazos abiertos en su Alba de Tormes. Teresa de Jesús es uno de los mejores exponentes para acercarnos a la fe, al corazón y al Amor de Jesús, y junto a ella poder vivir y compartir la eucaristía que presidida por Don Carlos (me encanta ver sonreír a nuestros obispo, porque sé que en esos momentos está súper feliz) y en la que nuestro corazón y del de todos los jóvenes se deposita sobre el altar para ser parte de la celebración. No hay países, no hay idiomas, no hay colores ni razas. TODOS SOMOS UNO. Jesús, a través de la intercesión de su Madre María Santísima, nos une en torno a la mesa para compartir ya no solo su Cuerpo y su Sangre, sino nuestra experiencia y manifestación de fe.

Día largo el de ayer 14 de Agosto el cual nos tenía aún reservado dos encuentros inolvidables. La celebración de las Vísperas en la Catedral Nueva, esa Catedral que ha sido lugar de horas y horas de mi vida pero que ayer se tiñó de oración, de color, de juventud, de alegría, de esa fe fresca, renovada, incipiente, que se refleja en cada plegaria, en cada canción. Cada baldosa de la catedral salmantina es ya propiedad de un joven, pues en ella se ha depositado mucha fe, muchos valores, mucho Amor...

Y, cómo no, el espacio civil más grande e importante de nuestra ciudad, no podía quedarse ajeno a la visita de nuestros "visitantes". Culturas, costumbres, músicas, bailes, colorido... y diversión de la buena, de la que no necesita adulterarse con nada. Tres horas en la que a pesar del cansancio del día, vivimos y disfrutamos de un espectáculo único y maravillosamente dedicado a Salamanca y sus gentes... La Plaza Mayor salamantina fue durante un tiempo la plaza del mundo, de los jóvenes del Papa.

Hoy tomarán camino a Madrid donde Benedicto XVI les ha llamado a través del Señor para seguir danto prueba y testimonio de su fe. Serán días aún más intensos en los que el mundo entero podrá comprobar que ser cristiano no es algo que atente contra nadie ni contra nada, que desde la libertad que el Señor nos dio al entregarnos a la vida, podemos proclamar sin miedo que nuestra fe es el motor gracias a la cual cada día procuramos ser mejores personas...

Termino, como no puede ser de otra manera, dando gracias al Señor por darme la oportunidad de vivir estos días; gracias a cuantos habéis querido estar a mi lado codo con codo; pero, sobre todo, gracias a ti, desde donde quieras que hayas venido, por tu sonrisa, tu abrazo, tu mirada, y tu AMOR. Que Dios os Bendiga y que La Virgen, Nuestra Madre, os colme de Esperanza para siempre.

Fº: Ángel Hernández Torres
Macareno40







Nota: Fotografías realizadas por Heliodoro Ordás. Próximamente iré ampliando información de cada día. Gracias.