01 mayo 2010

Semana Santa Écija (Viernes Santo IV)

Hermandad y Cofradía de Ntro. Padre Jesús Sin Soga, Ntra. Sra. de la Fe y Sagrados Corazones de Jesús y María

Sede: Iglesia de Santa Bárbara
Año de fundación: 1977
Hermano Mayor: D. José Naranjo Díaz

Nace esta hermandad en la primavera~verano de 1977 como fruto de la unión de dos grupos de jóvenes: uno que desarrollaba una labor de caridad y apostolado en ciertos barrios de la ciudad y otro que deseaba integrarse en una hermandad de penitencia. Instituida canónicamente en la iglesia de Santa Bárbara, filial de la parroquia de Santa María, vio aprobada su Regla por el Arzobispado de Sevilla con fecha 24 de octubre de 1988, si bien venía realizando estación de penitencia desde 1978 en la tarde~noche del Viernes Santo.

La reglamentaria Estación de Penitencia tiene lugar precisamente en la tarde~noche del Viernes Santo. Antes de iniciar la salida penitencial, los cofrades hacen promesa de silencio y realizan el recorrido oficial portando cruces de madera, sin acompañamiento musical.

Reseña artística:

La Venerada Imagen de Nuestro Padre Jesús Sin Soga, de gran calidad artística, es obra maestra de uno de los más importantes imagineros de la escuela barroca sevillana, José Montes Oca, que la realizó en 1732. Representa un Nazareno camino del Calvario, en el que la huella montañesina se refleja en el gran realismo de la cabeza, manos y pies del Señor, y la influencia mesina en la zancada, la potente anatomía y en la tensión llevada a la Imagen entre la fortaleza Divina y el sufrimiento humano de Cristo.

Recibía culto bajo la advocación de Jesús Cansado en la desaparecida capilla de San Gregorio sita en el antiguo barrio del Matadero. La actual advocación es recuperada por la Hermandad en 1977 de una antigua y pía tradición ecijana según la cual el Nazareno, del retablo callejero de la capilla exterior de Santa Bárbara, hizo el milagro de desprenderse y convertir en oro su cíngulo de esparto, socorriendo de este modo a un necesitado devoto que rezaba.

Procesiona cada tarde de Viernes Santo cargando con la cruz, sin cíngulo, sobre paso neobarroco tallado en madera en su color por Guillermo Riego y con cartelas, crestería, moldura obra de José Luís Asencio. Fue adquirido a la Hermandad del Silencio de Écija. Porta en sus esquinas 4 faroles en metal cincelado y plateado realizado en los Talleres Sevillanos de Orfebrería Sevillana.




















Nuestra Señora de la Fe es una hermosa representación de Mater Dolorosa de autor anónimo del siglo XVII. Tiene la bella particularidad de mostrar las manos unidad en actitud orante. Incorporada en 1987 al cortejo penitencial, fue cedida a la Hermandad por los religiosos del antiguo convento de San Pablo y Santo Domingo en Octubre de 1980, ya que se trata de la antigua Titular que, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Angustias, procesionó durante los siglos XVII y XVIII, en unión al Cristo Yacente en la importantísima cofradía del Rosario que, curiosamente, realizaba su Estación en la tarde del Viernes Santo desde el referido convento dominico hasta que la rivalidad encontrada con la Hermandad de la Soledad llevó al Consejo de Castilla a prohibirles a ambas la salida procesional desde 1789, no recuperando posteriormente el caracter procesional la del Rosario, que continua su actividad religiosa hasta nuestros días.

Procesiona al tradicional modo ecijano, sobre paso de madera tallada obra del pontanes Francisco Palos, combinando ante la peana de la Virgen la candelería y los candelabros de guardabrisas. Las figuras procesionales que adornan la canastilla son obra de Francisco Fernandez Enríquez y Darío Fernández Parra. La corona de Nuestra Señora de la Fe se realiza en el taller de Hijos de Juan Fernandez en 1989.











Gracias a Yolanda García García por sus textos y fotografías

27 abril 2010

Ana Rey, el arte en sus manos...

Con tu permiso, quiero hacer un alto en nuestro caminar por la Semana Santa de Écija, para presentarte a una joven artista que por casualidades de la vida que dirían algunos o porque el Señor lo ha querido así, que diría yo, he tenido el gusto de conocer y de adentrarme en su obra.


Ana Rey es una gaditana de 28 años que desde muy joven ha estado vinculada al mundo de la Semana Santa. Cofrade y actualmente hermana de la Cofradía de la Humildad y Paciencia de Cádiz, hizo su primera aportación a las cofradías cuando apenas era una adolescente, diseñando la Capilla de la Santísima Trinidad que en la actualidad procesiona en el frontal del palio de María Santísima de las Lágrimas de la cofradía de la Piedad.

Atraída desde siempre por el mundo del arte, comienza sus estudios en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, donde actualmente está realizando la especialidad de Conservación y restauración.

Siente un gran interés por el mundo de la imaginería y no descarta la posibilidad de poder dedicarse a ello profesionalmente en un futuro no muy lejano. De hecho, su primera obra, un Cristo que bien podría ser un Ecce Homo, ha tenido una gran aceptación entre los muchos cofrades que han podido disfrutar de tan bella imagen.




Autodidacta en el terreno de la imaginería y con un estilo propio, un tanto alejado de la imaginería clásica andaluza y más basada en el retrato realista, consigue transmitir multitud de sensaciones, que con sólo una mirada cautiva y sobrecoge a aquel que lo contempla.

Se confiesa admiradora del cordobés Francisco Romero Zafra y siente una predilección especial por la imagen cristífera que éste realizó para la cofradía del Despojado de Cádiz y que procesiona el Domingo de Ramos.

Actualmente, combina sus estudios de restauración con la realización de una Dolorosa, cuyo busto se encuentra policromando en estos días y que habiendo visto el original en barro, promete ser otra preciosa obra que muy pronto todos podremos contemplar.

También se encuentra tallando en madera un nuevo Cristo que será de cuerpo entero y que está realizando en la facultad.


Al margen de la imaginería, esta artista puede presumir de ser una excelente dibujante y retratista, y entre sus proyectos más inmediatos está la realización de un cartel para un nuevo e improvisado carnaval que este verano prevee ocupar las calles de Cádiz el último fin de semana de Julio.












Estoy convencido de que Ana Rey tiene un gran futuro por delante, pues me consta que es una mujer valiente y dispuesta a hacerse un hueco en este mundo preferiblemente de hombres. Sus trabajos, como habrás podido comprobar, son una muestra de ello.



Para contactar con Ana Rey, puedes hacerlo a las siguientes direcciones:

http://www.facebook.com/miss.diablilla

Semana Santa Ecija (Viernes Santo III)

Muy Antigua y Fervorosa Hdad. de Ntra. Sra. de la Piedad y Stmo. Cristo de la Exaltación en la Cruz

Sede: Iglesia Conventual de la Merced
Año de fundación: 1509
Hermano Mayor: D. Ceferino Madero Madero

Los orígenes de la hermandad de Nuestra Señora de la Piedad van estrechamente vinculados a los de su sede canónica: el convento de mercedarios calzados de Nuestra Señora de la Merced. Fundado en 1509, en la confluencia de los caminos de Córdoba (Arrecife) y Guadalcázar, pronto se convertiría en el escenario del nacimiento de una hermandad puramente cultural bajo título y advocación de Nuestra Señora de la Piedad. En 1543 una inundación destruyó el convento y dos años más tarde fue trasladado al Altozano, su actual emplazamiento.

Por estas fechas los cofrades de Nuestra Señora de la Piedad se dividieron en dos grupos: uno que se unió a la cofradía de la Veracruz y otro que permaneció en el citado convento con el antiguo título. Poco después de la escisión los hermanos de Nuestra Señora de la Piedad incorporaron la penitencia pública en la noche del Jueves Santo, a imitación de lo que ya era práctica habitual en la cofradía ecijana de la Veracruz.

Sin embargo el nuevo carácter penitencial de la hermandad no sería sancionado por el Arzobispado de Sevilla hasta el día 16 de marzo de 1577, fecha de aprobación de una Regla que venía a reformar y sustituir a las primitivas constituciones de la hermandad cultural, enmarcadas cronológicamente en la segunda década del siglo XVI. La tardía aprobación de la nueva Regla, cuando la institución de otras hermandades de disciplina o sangre era un hecho manifiesto, le acarrearía a lo largo de los siglos no pocos pleitos de precedencias que generalmente fueron fallados a su favor.

Sin embargo el nuevo carácter penitencial de la hermandad no sería sancionado por el Arzobispado de Sevilla hasta el día 16 de marzo de 1577, fecha de aprobación de una Regla que venía a reformar y sustituir a las primitivas constituciones de la hermandad cultural, enmarcadas cronológicamente en la segunda década del siglo XVI. La tardía aprobación de la nueva Regla, cuando la institución de otras hermandades de disciplina o sangre era un hecho manifiesto, le acarrearía a lo largo de los siglos no pocos pleitos de precedencias que generalmente fueron fallados a su favor.

Al constituir la estación de penitencia uno de los fines primordiales de la cofradía, la Regla de 1577 le presta una especial atención. En la noche del Jueves Santo los cofrades de luz y de sangre, después de confesar, comulgar y asistir al acto de reconciliación entre hermanos, iniciaban un desfile que incluía la visita a los sagrarios de siete iglesias "a honor y reverencia de las siete angustias de Nuestra Señora".

En el cortejo procesional debían figurar distintas insignias e imágenes, concretamente un estandarte negro con una cruz roja en aspa, (elemento adoptado de la hermandad de la Veracruz), seguido de una cruz con un sudario, un Crucificado con velo negro y la imagen de Nuestra Señora de la Piedad bajo palio negro.

El siglo XVIII introdujo en la hermandad de Nuestra Señora de la Piedad varias novedades de consideración. De un lado, la organización de un Santísimo Rosario que diariamente recorría distintas calles de Écija, de otro, la constitución en 1706 de una congregación, dentro de la propia hermandad, destinada a prestar asistencia a los difuntos y, finalmente, el traslado de la salida procesional al Viernes Santo.

Desde mediados del siglo XVIII está documentada además la salida en el cortejo procesional de otros dos pasos que acompañaban al Cristo de la Exaltación y a Nuestra Señora de la Piedad. Nos referimos al de San Juan Evangelista y al de un Niño Perdido, que se mantuvieron al menos hasta 1917. Seis años más tarde la cofradía estrenaba un nuevo paso, que representaba el misterio de la Oración en el Huerto, para quedar poco después reducidos a los dos que actualmente procesionan.

Con sede canónica en la iglesia de Nuestra Señora de la Merced, la hermandad tiene capilla propia en el lado de la Epístola, dotada de bóveda de enterramiento. Entre 1785 y 1795, la hermandad efectuó obras en el camarín y labró el retablo que hoy contemplamos, cuyo coste fue sufragado con limosnas de los devotos.

Reseña artística:

La Sagrada Imagen de Cristo es obra del ecijano Miguel de Vilches, de 1597, de estilo manierista; restaurado en 1992. Se completa el misterio con dos romanos. La canastilla es obra ecijana del siglo XVIII, de estilo barroco totalmente dorada, con candelabros dorados de guardabrisas; cuatro imágenes pasionistas en las esquinas. Es llevado el paso a la antigua usanza, a manera de andas por hermanos costaleros.










La antigua y devota Imagen de la Virgen de la Piedad es de autor anónimo, posiblemente del siglo XVI, fue restaurada por Ricardo Comas en 1992. La Virgen es acompañada en su paso por San Juan Evangelista restaurado por Rafael Amadeo Rojas. La orfebrería es de Villareal y la candelería de Hermanos Fernández. Los bordados de tisú de oro y plata, tanto del manto como del techo y bambalinas del palio, son obra de J. Ojeda.





(Textos e Imágenes cedidas por Yolanda García García)