9 de diciembre de 2016

Convivencia Cuadrilla de Costaleros de la Hermandad de la Macarena

Por segundo año consecutivo, el pasado domingo 4 de diciembre, tuve la oportunidad de participar en la Convivencia organizada por la Cuadrilla de Costaleros de la Hermandad de la Macarena. Día lluvioso dónde los haya, el que nos acompañó en las instalaciones del Restaurante Galia Puerto de Sevilla.

El diccionario de la RAE es bastante escueto a la vez que claro a la hora de definir el significado del término convivencia: “acción de convivir”, entendiendo por ésta, “vivir en compañía de otro u otros”.

Éste es, por tanto, el principal motivo por el que me gusta participar de este tipo de eventos – un acierto que se organicen – pues me posibilita poder compartir una entrañable jornada con quienes tengo el privilegio de pasar horas bajo el palio de la Santísima Virgen de la Esperanza Macarena.

En esta ocasión y, como viene siendo habitual (?), se puede decir que “sí son todos los que están, pero no están todos los que son”. No por ello hay que restar valor a la presencia de nuestro capataz, Manuel Antonio Santiago Muñoz, junto con los capataces adjuntos, su equipo de auxiliares, así como a mis hermanos costaleros tanto del paso del Señor de la Sentencia como de la Virgen de la Esperanza, algunos de ellos acompañados por sus parejas e hijos. Unas 150 personas aproximadamente.

Tras degustar el aperitivo servido por la empresa de catering, vivimos uno de los momentos más emotivos del día: el homenaje al Pregonero de la Semana Santa de Sevilla de este año que está a punto de terminar, Rafael González-Serna Bono, macareno de alma y corazón, al que estoy seguro de que Nuestros Sagrados Titulares van a estar muy cerquita de él en estos momentos agradeciéndole el amor y devoción que él les profesa.

La proyección de un más que emotivo vídeo, en el que pudimos escuchar algunos pasajes de su pregón, sirvió para unir más, si cabe, nuestros corazones al de éste “costalero de la palabra”, quien visiblemente emocionado y agradecido, recibió un hermoso recuerdo por parte de todos los componentes de la cuadrilla, que sin duda ocupará un lugar de privilegio en su casa. Antonio Santiago fue el encargado de hacer entrega de un cuadro que contenía un costal enmarcado el cual lleva pintado el escudo de la hermandad y la leyenda “Angeles de Arpillera”, terminología con la que él quiso homenajearnos en su citado pregón. Gracias a David Medina y Carlos Peñuela por hacer posible este inolvidable momento.

Emotiva también fue la presencia de quien durante tantos años fue capataz del Señor, Miguel Loreto Bejarano, a quien siempre es un placer poder dar un abrazo y tener entre nosotros.

Sin querer restar protagonismo a quienes me he referido antes, no puedo terminar este post sin hacer referencia a quienes estuvieron muy cerca de mí, ofreciéndome su cariño y palabras llenas de Esperanza. Desde el propio Antonio Santiago, Javier Prieto, José Luis Delgado, Enrique Martínez, pasando por José Luis Vega, José Luis Romero, Carlos Villalta (padre e hijo), Juan Antonio Román, Antonio Medina o el propio Rafa Serna. Si olvidar a los Mancera, Tejido, Márquez, Jesús, Agustín, David, Jorge, Fran, Juan Batista, y un largo etc.

El año que viene más… ¡Mucha Esperanza para todos!