29 de septiembre de 2015

Procesión 45º Aniversario de la proclamación de Santa Teresa como Doctora de la Iglesia

Jornada histórica para la ciudad de Salamanca la vivida en la tarde el pasado 27 de Septiembre de 2016. Seguro que con el paso del tiempo recordaremos y valoraremos este hecho como uno de los momentos más especiales y singulares vividos por los miembros de la diócesis salmantina en estos inicios del siglo XXI.

Cercanas las 17:00 de la tarde, la Casa Madre de la Iglesia salmantina, la S.I.B. Catedral se convertía en un trasiego de fieles y cofrades prestos y dispuestos a participar en las Vísperas y posterior Procesión con la Imagen de Santa Teresa de Jesús en el 45 º Aniversario de su proclamación como Doctora de la Iglesia. Dicho sea de paso y para que tome nota quién corresponda, la actitud del responsable civil de Catedral salmantina fue cuando menos impropia de quien se supe ha de contribuir también a que la iglesia salmantina crezca. Su postura, como si de “matón de discoteca se tratara,” impedía el acceso a todo aquél o aquella que no fuese provisto de medalla de hermandad, cofradía o distintivo acreditativo de asociación religiosa (?). Más le valdría que escuchara de cuando en cuando las enseñanzas del Papa Francisco y de paso, leer algún que otro párrafo de la “mística andariega”. Así no avanzamos, señores. Si seguimos creyendo que los protagonistas somos nosotros, en vez de Ellos o, en este caso, la Santa “con el alma enamorada” del Señor, nos quedaremos solos mirándonos el ombligo y rasgándonos las vestiduras por la pérdida de fieles católicos.

Comenzó la celebración cultual, presidida por Monseñor Carlos López, Obispo de Salamanca, con el Himno en honor a la Santa: “Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia, maestra de la luz, centella del amor, enséñanos la senda por donde caminaste con alma enamorada, buscando en ti al Señor”. Curioso, después de mi comentario anterior, que el primer Salmo (121) comenzará con la conocida estrofa ¡Qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la casa del Señor! Tras el cual, el Salmo 126 “Que el Señor nos construya la casa, que nos guarde la ciudad, que nos llene de su riqueza, que nos guarde siempre del mal” nos puso en disposición de escuchar la Palabra.

La Lectura Bíblica escogida para la ocasión correspondió a la 2 Carta a Timoteo 1,6-9 12, seguida de la Lectura Hagiográfica extraída del Libro de la Vida de Santa Teresa. Sin solución de continuidad, el Obispo tomó la palabra para dirigirse a los fieles, a cuyo término expusimos al Señor nuestras preces y oraciones, uniendo nuestras almas en torno al Padre Nuestro.

No quiero pasar por alto que cualquier acto de esta magnitud requiere de una organización y un trabajo previo que, en este caso, recayó a la suma de esfuerzos y voluntades de la Coordinadora Diocesana de Cofradías y Hermandades, la Junta Diocesana Pro-Quinto Centenario Teresiano, la Comisión de la Asamblea Diocesana y el Cabildo Catedralicio. Seguro que habrá quien encuentre motivos para encontrar algún lunar tanto a la celebración interna como externa, pero que no será este bloguero quien ponga “peros” a quienes han dedicado su tiempo y su esfuerzo para que todo se desarrollase conforme a los postulados que rigen la piedad popular en estas tierras castellanas.

Desde la vecina localidad de Cabrerizos, concretamente del Monasterio de San José de las Madres Carmelitas, llegó la imagen de Santa Teresa para ser paseada por Salamanca sobre las andas cedidas por la Cofradía de la Vera Cruz (en la tarde del Viernes Santo hacen lo propio con la Imagen de Jesús con la Cruz a Cuestas). Cofrades de diversas hermandades salmantinas prestaron sus hombros y su esfuerzo para llevar con mesura a la Santa por las calles del casco antiguo de la capital charra, dejando estampas bellísimas al paso por singulares espacios tal y como puede verse en el reportaje gráfico que con agrado me presta una vez más Heliodoro Ordás Gómez.

Y desde Alba de Tormes, llegó igualmente la reliquia del “brazo incorrupto” de la Santa, que sobre unas preciosas andas realizadas en el siglo pasado en Valencia, fue llevado a hombros por miembros de la cofradía albense y otros procedentes de hermandades salmantinas que tuvimos el privilegio de vivir y compartir junto a ellos este inédito momento.

En la procesión participaron hermanos y hermanas de diferentes cofradías penitenciales y de gloria, congregaciones de religiosos y religiosas, con especial presencia de la Orden del Carmen, asociaciones y miembros de la curia de la diócesis de Salamanca, así como representantes del consistorio salmantino. Destacar, con nota alta, el acompañamiento musical que en esta ocasión correspondió a la Banda de Música Tomás Bretón.

Tras el regreso a la Catedral, el Obispo despidió a los fieles con la Bendición Solemne.



















































































































































































La oración es, Teresa, el atrio de tu casa,
morada amurallada, palacio de interior,
refugio del humilde que aspira a las virtudes,
castillo de diamante o diáfano color.