4 de septiembre de 2014

Un sueño hecho realidad - "Mi pequeña Esperanza Macarena" (II)

Recuerdo que, siendo niño, algunos de mis familiares celebraban en sus casas lo que se conoce como “Ceremonia de Entronización”, que no era otra cosa que la bendición de una pequeña imagen de María – generalmente de María Auxiliadora o de Fátima – a la que después mi abuela o mi tía le daban culto en su casa. Acudíamos los familiares y amigos más cercanos y, en silencio, escuchábamos atentamente las palabras que exponía el cura, el cual nos decía que nos quisiésemos mucho – yo entonces miraba a mi primo, con el que siempre me peleaba – y al final, nos recomendaba ir posteriormente a misa para darle mayor sentido y valor a lo vivido y a esa palabra cuyo significado comprendía: entronización.

Cuando decidí bendecir solemnemente a mi “pequeña imagen-réplica de María Santísima de la Esperanza Macarena” recordé aquellos momentos de mi infancia y pensé que el orden de los factores no altera el producto. Es por ello que, tras pedir la autorización oportuna, consideré la iglesia de San Benito de Salamanca como el templo ideal para llevar a cabo la celebración, siempre consciente de que sería un acto de culto interno, participativo y en el que además de mi familia y de mis amigos directos, estuvieran presentes aquellos cofrades salmantinos que se distinguen por su devoción a la Santísima Virgen de la Esperanza.

Tal vez mi “deformación profesional” – aunque haya quien piense lo contrario – me lleve a entender que un acto de tal relevancia puede ser complementado con otros que añadan a lo espiritual unas dosis de cultura, de formación o de conocimiento, tan necesarias en este mundo plagado de “libre pensadores”.


Como te comentaba en el post anterior, para la realización de la imagen – réplica de María Santísima de la Esperanza Macarena no dudé en encargársela a la escultora – imaginera gaditana, Dª Ana Rey Martínez, depositando en ella toda mi confianza, pues no sólo me une a su persona una buena amistad, sino que además forma parte de éste - mi mundo cofrade – desde hace ya unos cuantos años. En Salamanca ya dejó su impronta en el año 2012, siendo ella la artista elegida para plasmar su arte en la pintura que serviría de Cartel de la Bendición de la Sagrada Imagen de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras así como el de la primera Estación de Penitencia, hechos ambos que para mi persona fueron todo un honor y un inolvidable motivo de satisfacción. Y a la vista está (salvo opiniones en contra, todas ellas muy respetables) que no me equivoqué cuando le planteé tan particular reto. Muchas gracias Ana por ser parte de este sueño hecho realidad, que seguro será un impulso más para fortalecer mi fe y devoción a la Santísima Virgen en el seno de mi hogar.





Junto a la autora de la obra, ha cobrado también un papel fundamental el portuense, D. David Calleja Ruiz, persona reconocida en el mundo de la Semana Santa como vestidor de innumerables Imágenes de María y de Misterios de diferentes Hermandades y Cofradías, así como bordador, diseñador, proyectista, etc. Estas cualidades, unidas a otras personales, como la de ser un gran y excelente “macareno”, amén de las recomendaciones de Ana Rey, inclinaron la balanza a favor de David Calleja, cuyo resultado puede apreciarse y del que estoy enormemente satisfecho. Para ti también mi sincero agradecimiento, David.



La celebración de la JMJ 2011 en España y mis vivencias en Salamanca, fueron un punto de inflexión en mi vida, tal y como describí en el blog hace ahora un poco más de tres años. Mi participación en aquellas jornadas me permitió conocer a un sacerdote de los que sienten y se expresan del mismo modo tanto en la calle, como en una reunión o tras el ambón de una iglesia. No es fácil, en los tiempos en que vivimos, encontrar a curas con este carisma tan inmensamente especial y puro al mismo tiempo.

Por tanto, si no tuve dudas en elegir a los artistas que pusieran su arte a la hora de dar forma a “mi pequeña Esperanza Macarena”, mucho menos a la hora de elegir a quién debería de llevarnos al encuentro de Jesús por medio de María en la celebración de la Solemne Bendición. De este modo y manera, D. Policarpo Díaz Díaz, Delegado Diocesano de la Pastoral Universitaria de Salamanca y futuro co-párroco de la unidad pastoral constituida por las parroquias de la Purísima, San Martín y San Sebastián, satisfizo mis deseos de ser el presbítero que presidiera y oficiara la Eucaristía de la Bendición. Gracias Poli por tus palabras, que sin duda no caerán en saco roto. Lástima que no todos sigamos el ejemplo de Abraham que “apoyado en la Esperanza, creyó, contra toda Esperanza”.



Con todos estos “componentes” de lujo, y con la ayuda desinteresada de personas de bien – que haberlas haylas – a las 18:00 horas del 23 de Agosto de 2014 nos dimos cita en la mencionada iglesia de San Benito, para compartir y vivir nuestra fe en torno a la mesa del Señor. A la conclusión de la Eucaristía, tuvo lugar el Besamanos a la Santísima Virgen, para que todos aquellos fieles devotos que lo desearon, pudieran acercarse a besar sus manos y a contemplarla desde las cercanías. Besamanos que conllevó su vertiente caritativa, pues estuvo acompañado de una colecta para los pobres de Salamanca, la cual ha sido entregada a Cáritas Diocesana.


























































Como te decía anteriormente, me gusta que este tipo de actos cultuales tengan también su complemento cultural, por lo que a la terminación de los mismos pudimos disfrutar de una más que interesante y provechosa conferencia que, bajo el título de “El arte de representar a María”, nos ofrecieron Dª Ana Rey y D. Angel Pantoja en la sede de la Pastoral Universitaria.
























No me voy a extender más sobre lo que dio de sí esta inolvidable jornada – aceptada por muchos y censurada por mis alentadores detractores de siempre – pero si quiero antes de concluir este post referirme a algunas personas que han sido un pilar fundamental a la hora de culminar este proyecto personal.

Por un lado, y como no podía ser de otra manera, mi apoyo incondicional en los últimos meses, Rocío Martos Zaldúa, quien no sólo se comprometió desde el principio ofreciéndome su ayuda, su experiencia, su trabajo y generosidad, sino que además ha tenido que soportar mis “luces y mis sombras” a lo largo de todo el tiempo de preparación de la Bendición. Y por si no fuera suficiente, quiso expresar su amor y devoción a Nuestra Madre por medido de una emotiva plegaria a la Virgen de la Esperanza, regalo del que pudimos gozar y disfrutar todos y que te invito a que tú también lo hagas a través del siguiente vídeo. Rocío, sería muy mezquino por mi parte si solamente mis palabras se limitasen a un mero agradecimiento. Sabes que sin ti nada de este sueño hubiese sido posible. Un beso de Esperanza y que Ella siga estando siempre presente en tu corazón, en nuestro corazón.





Hay alguien que generalmente no sale en los “papeles” ni en las webs o foros cofrades, pues gusta de hacer su trabajo pasando desapercibido, trabajo que además de hacerlo con sumo agrado, lo ejecuta con elegancia, gusto y singular estilo, convirtiendo en fácil lo difícil y, por tanto, con resultados que hacen de él uno de los mejores en su campo. Me estoy refiriendo a José Cuadrado Cenizo, "Pepe", artífice del mejor altar para la Reina de mi hogar, así como de todo lo relativo al exorno de la iglesia en el día de la Bendición. Mi agradecimiento y mi amistad no sé si serán suficientes para compensar tu compromiso para conmigo. Gracias de corazón “Pepito”.













No quiero olvidarme de quienes aportaron su tiempo, dedicación y participación tanto en los actos de la bendición como en otras tareas complementarias. Las circunstancias de la vida me han enseñado que delegar y dar participación no solo es más saludable sino que te aleja de la autosuficiencia y del egoísmo. Compartir Esperanza es también compartir felicidad. Felicidad que en mi caso se vio engrandecida gracias a “mi hermanito y ahijado” José María; a mi amiga y fiel Cristina; a Antonio y Perla; a Rosa y Rubén; a Belén y Fran; a Andrés, a Amador (gracias por tu luz) a Heliodoro Ordás, Gabriel Alonso, Roberto García y Lorenzo Rodríguez por sus fotografías y videos; a Nazarenos del Tormes, Piedra Nazarena y Salamanca Costalera; al Norte de Castilla, Salamanca 24 horas, La Gaceta y SALAMANCArtv en general y a su redactores en particular; a Victor y Orfebrería Santos; a Reprografía Signo (perdón si me olvido de alguien). Y a todas y todos los que os sumasteis con vuestra presencia a esta celebración – de un modo especial, mi madre y mi hermana y a la Hermandad del Santo Sepulcro de León y de Jesús Despojado de Salamanca – y a quienes estuvisteis con el corazón, pues vuestros quehaceres os impidieron hacerlo físicamente. Que la Virgen María, Nuestra Madre Santísima de la Esperanza Macarena, os acoja, proteja y acompañe todos y cada uno de vuestros días.






Guíame siempre, Señora
y envuélveme con tu manto
escuchando los quebrantos
de este hijo que te implora.
Macarena y Esperanza
lléname de tu Consuelo
consiénteme mis anhelos
y acompáñame en mi andanza.

R.M.