7 de abril de 2014

Y Sevilla se hace Macarena aguardando a su Esperanza

La mañana del sábado 5 de abril se convirtió en un ir y venir de visitantes a la Basílica de la Esperanza Macarena. La noche antes, con la solemnidad que merece un acto como tal, el Señor de la Sentencia era subido al Paso de Misterio entre oraciones y emociones contenidas. La maestría de Antonio Santiago y del resto de capataces, el trabajo de mis hermanos costaleros y, especialmente, el equipo de priostía, permitieron que el Señor "durmiera" ya en la Capilla de la Virgen de Guadalupe, lugar donde permanecerá hasta que el Viernes Santo atraviese la cancela del atrio para recorrer las calles de Sevilla.






Mientras, la Madre de Dios aguardaba en su camarín, callada, serena y atenta "a lo que se manda", que no es otra cosa que la voluntad del Hijo, de ahí que sea la mejor mediadora e intercesora de nuestras faltas y plegarias. Su paso de palio ya la esperaba. El domingo en la mañana, quienes han peregrinado hasta su encuentro, quienes hemos acudido a visitarla, ya hemos podido gozar de su presencia majestuosa entre los varales que la cobijan, que la acogen, que sujetan la Gloria de tu techo de palio... No es un domingo cualquiera. Es Domingo de Pasión, Domingo de Pregón, Domingo de Esperanza ¡Ya es Semana Santa en Sevilla!












Domingo de Pregón en el que D. Francisco Bejarano Arenado no ha desaprovechado la oportunidad para acercarse más, si cabe, a los cofrades, desde su condición pura y dura de cofrade, obsequiándonos con toda una disertación catequética, pastoral y formativa, de la que tan necesitados estamos muchos de los que presumimos "pasear la fe" por nuestras calles. Y entre sus referencias a gran parte de las hermandades y advocaciones cristíferas o marianas, no podían faltar las dedicadas a la Santísima Virgen de la Esperanza Macarena, todo un compendio de vivencias, de amor, devoción y, sin duda, de Fe y Esperanza. Con ellas y con el resto de mi reportaje de la Señora de Sevilla en su paso de Palio, concluyo este post, que es un punto y seguido de lo que ha supuesto este fin de semana intenso, en el que el último de mis ensayos ha sido el mejor de los pretextos para vivir grandes momentos, visitar hermandades, compartir con mis gentes besamanos, vía crucis y un sin fin de actos propios de estos días previos a la Semana de Pasión.






¡Bendita se tu pureza y eternamente lo sea! Y MACARENA….

Sólo la expectación y el silencio que se hace al paso de Tu nombre te pregona y yo humildemente lo haré de la siguiente manera.

Hace poco más de un año, por motivos que no vienen al caso, me encontraba yo, como diría mi padre “poco bueno”; es decir, bastante fastidiado.

Todo el que está así, agobiado, y puede, se lo cuenta a su madre; y eso es lo que un día hice. Llegué a la Basílica con mi problema, para mí el más grande, sin solución me parecía. Iba hundido.





Nada más entrar y levantar la cabeza nos cruzamos la mirada; desde dentro Ella me buscaba, como Madre por su hijo preocupada. Casi no hizo falta mediar palabra. Pensé: no te digo ná, mira como vengo, soy un trapo; por favor, ayúdame, haz algo. Como ya ocurriera en las bodas de Canaá, dirigiéndose a Él pareció decirle: Hijo, mira éste, está entregao; desde luego aquí hay que hacer algo, anda, échale una mano.






Y así fue. Y esa mano llegó en forma de un hijo que desde el extranjero me animaba, una mujer que de mi lado no se apartaba, unos hermanos de sangre y de hermandad que pendientes de mí estaban, unos amigos que me daban compañía y un médico que con cariño me trataba. Yo, que acudí cansado y agobiado, fui aliviado.

Hoy estoy aquí, y lo hago para dar, a boca llena, gracias y para pregonar la realidad de esa ESPERANZA que por su mediación llega.






ESPERANZA, MACARENA, hoy sólo quiero darte gracias, no porque no tenga favores que pedirte, que la lista la tengo llena, es que hoy sólo quiero ser hijo agradecido y así te doy gracias por tu mano siempre tendida para el que de Ti espera, gracias por estar siempre alerta, por tu abrazo cálido y tierno, por mirarme como me miras, por buscarme cuando no te encuentro, gracias por consolar mi llanto cuando quisiste llevar contigo a Diego Luna, tu mejor costalero, gracias por aliviar en ese trance mi angustia, la de tus hijos macarenos y la de mis hermanos cruceros, por estar siempre dispuesta, por ser el anuncio de nuestros mejores anhelos, por tu dulce arrullo; gracias por esas cosas que sólo Tu y yo sabemos, gracias por cuidar de todos, pues en Ti todos cabemos; ESPERANZA por todo eso, hoy sólo quiero darte gracias, gracias de nuevo; ¡GRACIAS!.