6 de junio de 2011

SEMILLAS de cultura

DESARROLLO Y CULTURA

Florentino Gutiérrez. Vicario General Diócesis de Salamanca



La cultura que respiramos en nuestra sociedad puede conducirnos al desarrollo o al subdesarrollo. Nunca es neutral o indiferente. De aquí se deduce la importancia que tiene la cultura en nuestra vida personal y social. Pero… ¿qué es la “cultura”?

1 – Concepto de cultura
El Concilio Vaticano II, en Gaudium et spes, 53, nos ofrece una respuesta: “Con la palabra “cultura” se indica, en sentido general, todo aquellos con lo que el hombre afina y desarrolla sus innumerables cualidades espirituales y corporales; procura someter el mismo orbe terrestre con su conocimiento y trabajo; hace más humana la vida social, tanto en la familia como en toda la sociedad civil, mediante el progreso de las costumbres e instituciones; finalmente, a través del tiempo expresa, comunica y conserva en sus obras grandes experiencias espirituales y aspiraciones para que sirvan de provecho a muchos, e incluso a todo el género humano”.

2 – Problemática de la cultura actual
La Gaudium et spes, 56, vislumbraba las graves dificultades que podríamos sufrir por los cambios vertiginosos que sufre nuestra cultura. Así se expresó el Concilio: “¿Qué hay que hacer para que todos los hombres participen de los bienes culturales en el mundo, si al mismo tiempo la cultura de los especialistas se hace cada vez más inaccesible y compleja?

3 – Interacción actual entre las culturas
Benedicto XVI, en su encíclica Cáritas in veritate, 26, centra el problema en el actual diálogo intercultural: “Hoy, las posibilidades de interacción entre las culturas han aumentado notablemente, dando lugar a nuevas perspectivas de diálogo intercultural, un diálogo que, para ser eficaz, ha de tener como punto de partida una toma de conciencia de la identidad específica de los diversos interlocutores”.

4 – Doble riesgo en el diálogo intercultural
El Papa alerta sobre la progresiva mercantilización de los intercambios culturales. Esta nueva situación provoca hoy un doble riesgo:

El eclecticismo cultural: “Se nota, en primer lugar, un eclecticismo cultural asumido con frecuencia de manera acrítica: se piensa en las culturas como superpuestas unas a otras, sustancialmente equivalentes e intercambiables. Eso induce a caer en un relativismo que en nada ayuda al verdadero diálogo intercultural; en el plano social, el relativismo cultural provoca que los grupos culturales estén juntos o convivan, pero separados, sin diálogo auténtico y, por lo tanto, sin verdadera integración”.

La homologación de las culturas: “Existe, en segundo lugar, el peligro opuesto de rebajar la cultura y homologar los comportamientos y estilos de vida. De este modo, se pierde el sentido profundo de la cultura de las diferentes naciones, de las tradiciones de los diversos pueblos, en cuyo marco la persona se enfrenta a las cuestiones fundamentales de la existencia”.

5 – Consecuencia grave: separación entre cultura y naturaleza
Concluye Benedicto XVI, con voz profética, alertando a la sociedad de los peligros que podemos sufrir si no ponemos remedio a este doble riesgo: “El eclecticismo y el bajo nivel cultural coinciden en separar la cultura de la naturaleza humana. Así, las culturas ya no saben encontrar su lugar en una naturaleza que las transciende, terminando por reducir al hombre a mero dato cultural. Cuando esto ocurre, la humanidad corre nuevos riesgos de sometimiento y manipulación”.

¡Ojalá nuestra cultura nos guíe siempre por el camino del desarrollo!