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20 diciembre 2013

Semillas para la reflexión - El Misterio de la Encarnación (Navidad 2013)



Hace más de diez años conservo con cuidado un artículo firmado en EL PAÍS por Félix de Azúa en el que leemos estas palabras: “Católicos, no os dejéis arrebatar la gloria de la carne… Quienes no tenemos la fortuna de creer, os envidiamos ese milagro, a saber, que para Dios (ya que no para los hombres) nuestra carne tenga la misma dignidad que nuestro espíritu, si no más, porque también sufre más el dolor. Rezamos para que estéis en la verdad y nosotros en la más negra de las oscuridades”.

¡La carne! ¿Cómo vamos a olvidar su gloria? La carne fue asumida por Jesucristo. En el prólogo de San Juan se proclama solemnemente: “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. Así también lo rezamos en la oración del Ángelus.

Recuerdo de niño, en mi parroquia, cuando se cantaba la misa. El coro, con bella polifonía, iba cantando el símbolo de la fe; pero en un momento se hacía el silencio, todo el pueblo se ponía de rodillas, y un solista entonaba el“Et incarnatus est (y se hizo carne)”. Aquella escena podía recordar a los pastores, en la cueva de Belén, adorando al niño. El eco de la oración colecta de la misa aún se sentía en medio de la asamblea: “Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que por el anuncio del ángel hemos conocido la encarnación de tu Hijo…”.


¿Cómo vamos a olvidar los católicos la gloria de la carne? Por la encarnación de Jesucristo, nuestra propia carne está llamada a salir del sepulcro y resucitar para una vida nueva. ¿No decimos también en el Credo Creo en la resurrección de la carne?

Juan Manuel de Prada en su artículo La gloria de la carne, publicado en la Tercera de ABC el 26 de julio de 2012, escribió “Dios no llega a nosotros en primer lugar por una predicación de sabiduría o por un ejemplo de virtud, sino por la carne (en esto consiste la Encarnación); y al bajarse y aceptar nuestra naturaleza, se hace una sola carne con nosotros, en una suerte de desposorio eterno”.

Benedicto XVI vuelve sobre el milagro de la encarnación en su libro sobre Jesús:

- Entonces, ¿es cierto lo que decimos en el Credo: “Creo en Jesucristo, su único Hijo (de Dios), nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu santo, nació de santa María Virgen”?

- La respuesta es un “sí” sin reservas. Kart Barth ha hecho notar que hay dos puntos en la historia de Jesús en los que la acción de Dios interviene directamente en el mundo material: el parto de la Virgen y la resurrección del sepulcro, en el que Jesús no permaneció ni sufrió la corrupción. Estos dos puntos son un escándalo para el espíritu moderno. A Dios se le permite actuar en las ideas y los pensamientos, en la esfera espiritual, pero no en la materia. Esto nos estorba. No es éste su lugar. Pero se trata precisamente de eso, a saber, de que Dios es Dios, y no se mueve sólo en el mundo de las ideas. En este sentido, se trata en ambos campos del mismo ser-Dios de Dios. Está en juego la pregunta: ¿le pertenece también la materia?


Naturalmente, no se pueden atribuir a Dios cosas absurdas o insensatas o en contraste con su creación. Pero aquí no se trata de algo irracional e incoherente, sino precisamente de algo positivo: del poder creador de Dios, que abraza a todo ser. Por estos dos puntos –el parto virginal y la resurrección real del sepulcro- son piedras de toque de la fe. Si Dios no tiene poder también sobre la materia, entonces no es Dios. Pero sí que tiene ese poder, y con la Concepción y la Resurrección de Jesucristo ha inaugurado una nueva creación. Así, como Creador, es también nuestro Redentor. Por eso la concepción y el nacimiento de Jesús de la Virgen María son un elemento fundamental de nuestra fe y un signo luminosos de Esperanza”.


En estos días de NAVIDAD recuerdo a todos los amigos, busco sus direcciones y les envío un mensaje de FE y ESPERANZA. Mi oración por vosotros y los vuestros. Que Dios os bendiga.

"No te prives de pasar un buen día" (Si 14, 14)

Florentino Gutiérrez. Sacerdote

12 octubre 2013

SEMILLAS PARA LA REFLEXIÓN - LOS NUEVOS PAGANOS Y LA IGLESIA

Comenzamos este 2013 con una nueva colaboración de D. Florentino Gutiérrez Sánchez, Vicario General de la Diócesis de Salamanca, quien nos invita, en este final del Año de la fe, a reflexionar sobre la necesidad de evangelización a los "paganos" de nuestra época.


En 1958, y con este título, el profesor Joseph Ratzinger pronunció una conferencia en Freising, ofreciendo un pronóstico inquietante: la Iglesia se ha convertido en una comunidad de paganos, que han dejado de creer. Puede que aquí radique la decisión del viejo profesor, luego Benedicto XVI, de proclamar un nuevo Año de la Fe.

La revista Alfa y Omega, en su número 793 / 05-VII-2012, publica un fragmento de aquella lección magistral que debe ser tenido en cuenta. Recordamos unos párrafos.

1 – La Iglesia de hoy, comunidad de paganos.

El rostro de la Iglesia en los tiempos modernos está conformado por el surgimiento de una forma completamente nueva de Iglesia de los paganos, y todavía lo será más en el futuro: no como antes, una Iglesia de paganos convertidos en cristianos, sino una Iglesia de paganos que todavía se llaman a sí mismos cristianos. El paganismo está presente hoy en la Iglesia misma y éste es el signo tanto de la Iglesia de nuestros días, como del nuevo paganismo.

2 – La Iglesia, ¿único camino de salvación?

A los cristianos de hoy, les resulta impensable que el cristianismo, más concretamente la Iglesia católica, debe ser el único camino de salvación. Con ello, se ha convertido en cuestionable el carácter absoluto de la Iglesia y, por lo tanto, la exigencia de la misión. No podemos creer que el hombre que vemos junto a nosotros, que es un ser humano espléndido, servicial y bueno, vaya a ir al infierno sólo por no ser católico practicante. La idea de que todos los hombres buenos se salvan es ahora, para el cristiano normal, tan evidente, como antes lo era la convicción de lo contrario. El creyente se pregunta entonces un poco confuso: ¿Por qué lo tienen tan fácil los de afuera, cuando a nosotros se nos ponen las cosas tan difíciles? Se llega allí a percibir la fe como una carga, no como gracia.

3 – La Iglesia es el único camino de salvación

Trato de responder a estos cristianos que sólo hay un camino de salvación, Cristo, que concierne al mundo entero, a los muchos (es decir, a todos), pero, al mismo tiempo, Él dejó claro que su lugar es la Iglesia... Pero Dios no divide a la Humanidad entre los pocos y los muchos, para arrojar a éstos a la fosa de desechos, y para salvar a aquéllos, sino que se sirve de los pocos como el punto de equilibrio de Arquímedes para elevar a los muchos hacia Él. Ambos tienen su camino de la salvación, que es diferente, sin romperse la unidad del camino. Uno puede entender esto sólo cuando comprende que la salvación del hombre reside en el hecho de que es amado por Dios, que su vida al final se encuentra en los brazos del amor infinito. Sin ello queda vacío todo lo demás.

4 – Jesucristo es el único Salvador

En contraposición a Cristo, todos somos indignos de salvación, ya seamos cristianos o no cristianos, creyentes o no creyentes, personas morales o inmorales. Nadie merece la salvación, salvo Cristo. Pero justamente aquí se produce un maravilloso intercambio. A la Humanidad entera le corresponde la reprobación; a Cristo, únicamente, la salvación, pero en un intercambio sagrado sucede lo contrario: Él toma sobre sí todo el mal y deja así libre para todos nosotros el lugar de salvación.

La cuestión de la salvación del hombre se plantea de forma errónea cuando se aborda desde abajo, como una cuestión de cómo las personas se justifican. La salvación del hombre no es cuestión de auto-justificación, sino una justificación por la gracia gratuita de Dios. Se trata de ver las cosas desde arriba.

A todos los amigos, les deseo un comienzo de curso lleno de ilusión y trabajo. La mies es mucha y los obreros pocos. Hay mucho que hacer.

Que el Señor os bendiga e ilumine. Un abrazo

Florentino Gutiérrez. Sacerdote

25 febrero 2013

Semilla para la reflexión - Semillas de Cuaresma 2013


OPCIÓN PREFERENCIAL POR LOS POBRES


Uno de los objetivos de la Iglesia en nuestro tiempo es la opción preferencial por los pobres. Ante esta opción, evangélica plenamente, hacemos una breve reflexión.

¿Qué es la “opción preferencial por los pobres”? Juan Pablo II, en dos de sus documentos, nos ofrece la respuesta: “Esta es una opción o forma especial de primacía en el ejercicio del amor cristiano del que da testimonio toda la tradición de la Iglesia. Afecta la vida de todo cristiano en cuanto trata de imitar la vida de Cristo, pero se aplica igualmente a nuestras responsabilidades sociales y por tanto a nuestra manera de vivir y a las decisiones que deben tomarse respecto de la propiedad y uso de los bienes” (Sollicitudo rei socialis, 42). “Recordando que Jesús ha venido a evangelizar a los pobres, ¿cómo no subrayar con más decisión la opción preferencial por los pobres y marginados?” (Tercio milenio adveniente, 51).

El mismo Juan Pablo II nos describe la triste realidad de la pobreza que malvive al lado mismo de nuestra opulenta sociedad: “Inmensas muchedumbres de hambrientos, mendigos, sin techo, sin cuidados médicos y, sobre todo, sin esperanza en un futuro mejor. No se puede olvidar la existencia de esta realidad. Ignorarlo sería parecernos al “rico epulón”, que fingía no conocer al mendigo Lázaro, postrado a su puerta”. (Sollicitudo rei socialis, 42). “En los países occidentales existe la pobreza múltiple de los grupos marginados, de los ancianos y enfermos, de las víctimas del consumismo, y más aún la de tantos prófugos y emigrados” (Centessimus annus, 57).

Mucho antes, en las páginas de la Escritura, se nos habla del mismo tema.

En el Antiguo Testamento se muestra el amor permanente de Dios para con los pobres: “Por la miseria de los desvalidos y el gemido de los pobres me levantaré ahora, dice el Señor” (Sal 11, 6). El amor de Dios a los pobres compromete al hombre a seguir su ejemplo: “Sus ojos miran al pobre y sus cejas interrogan a los hijos de los hombres”. (Sal 10, 5). La oración del creyente aclama al Dios de los pobres: “Tú eres el Dios de los humildes, el defensor de los pequeños, apoyo de los débiles, refugio de los desvalidos, salvador de los desesperados” (Judit 9, 12).

Jesús, ya en el Nuevo Testamento, afirma que ha sido enviado a “anunciar a los pobres la Buena Noticia” (Lc 4, 18). El Maestro nos revela que esta misión va a ser necesaria hasta el final de los tiempos. Así lo anuncia en el Evangelio: “Siempre tendréis pobres entre vosotros” (Mt 26, 11). Más aún, Jesús se identifica con los pobres: “Tuve hambre y no me disteis de comer” (Mt 25, 31).

Benedicto XVI, en su primera encíclica, habla de la caridad social como un verdadero deber de la Iglesia: “La misión de los fieles es, por tanto, configurar rectamente la vida social, respetando su legítima autonomía y cooperando con los otros ciudadanos según las respectivas competencias y bajo su propia responsabilidad. Aunque las manifestaciones de la caridad eclesial nunca pueden confundirse con la actividad del Estado, sigue siendo verdad que la caridad debe animar toda la actividad de los fieles laicos y, por tanto, su actividad política, vivida como caridad social” (Dios es amor, 29).

Jon Sobrino, promotor de la opción fundamental por los pobres, evocando la parábola del buen samaritano, dijo: “Todo ser humano se encuentra con un herido en el camino y ante él solo hay dos reacciones posibles: o pasar de largo e ignorarlo o acercarse a él, curarle y llevarle a lugar seguro. Esto último es el contenido de la opción por los pobres”.

Florentino Gutiérrez. Sacerdote y Vicario General de la Diócesis de Salamanca


24 febrero 2013

EUCARISTÍA DIOCESANA PARA DAR GRACIAS A DIOS POR EL MINISTERIO PETRINO DE BENEDICTO XVI


Hoy publico la carta que he recibido de nuestro Vicario General de la Diócesis de Salamanca, D. Florentino Gutierrez, colaborador de este blog. Espero que sea de tu interés y te animo a que participes de su invitación.


Queridos diocesanos:

Escribo esta carta en nombre de nuestro Obispo, Don Carlos Hernández López.

Ante la noticia de la renuncia del Papa Benedicto XVI, el mismo Don Carlos escribió una nota que concluía con las siguientes palabras:

“Es de agradecer su gesto de renuncia. ¿Qué son las diversas tareas de servicio a la Iglesia, sino un dejar pasar al Señor y su obra de Redención, sin apoyarnos en nosotros mismos y sin creernos exclusivos y necesarios? Recuerda el gesto de Juan Bautista, que señaló a Jesús y desapareció, pues él “no era la luz, sino un testigo de la Luz” (Jn 1, 8). Todo un ejemplo de humildad y sabiduría evangélica tan necesaria hoy en la vida eclesial y de nuestra sociedad”.

Una vez que la renuncia se haya hecho realidad a las 20 horas del día 28 de febrero, es justo que nuestra iglesia diocesana se reúna en asamblea para celebrar la Eucaristía, presidida por nuestro Obispo, como acción de gracias por la misión pastoral de Benedicto XVI.

Citamos, por tanto, a todos los diocesanos, sacerdotes, religios@s y laicos a esta celebración que tendrá lugar el sábado 2 de marzo, a las 12,30, en la catedral nueva.

Animémonos unos a otros para participar unidos en esta acción de gracias.

“Alegraos; sed perfectos; animaos; tened un mismo sentir; vivid en paz, y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros” (2 Co 13, 11).

Firmado: Florentino Gutiérrez. Vicario General

Salamanca, 21 de febrero de 2013

18 enero 2013

Semillas para la reflexión: Palabras de Miguel de Unamuno


SEMILLAS DE UNAMUNO


Nace en Bilbao en 1864. En 1900 es nombrado Rector de la Universidad de Salamanca. En 1924 es desterrado a la isla de Fuerteventura. En 1930 vuelve del destierro a su cátedra. En 1936, el 31 de diciembre, muere en Salamanca.

Repasemos algunos de sus apasionados textos.

1 – Crítica a la sociedad materialista
“He aquí por qué me causa tristeza el radicalismo de algunas de nuestras masas populares y no espero nada fecundo de él. Al radicalismo popular español, y acaso el radicalismo popular de los demás países llamados latinos, o sea, en rigor, católicos, le falta sustancia y aliento religiosos. El punto flaco de nuestro socialismo, verbigracia, es su confusa noción del fin supremo de la vida individual.

Vamos a mejorar la condición económica del hombre, ¡bien!; vamos a hacer que no haya pobres ni ricos, ¡perfectamente!; vamos a lograr que con un moderado trabajo satisfagamos nuestras necesidades todos. ¡Muy bien!; ¿y después? Ya tenemos una sociedad como la sueñan Bebel o Kropotkine, ¿y qué será de cada uno de nosotros en ella? ¿Cuál será el fin de esa sociedad? ¿Para qué vivimos?

“¡Enriqueceos!”, decía el calvinista Guizón a la burguesía católica de Francia. ¡Enriqueceos! ¡Muy bien! ¿Y después, cuando seamos ricos?

País en que las gentes no piensan sino en enriquecerse, es país… no quiero pensar qué país es ése. Baste decir que, por lo menos, yo me moriría en él de frío, de vergüenza, de asco” (Ensayo escrito en Salamanca, en 1909, titulado “Materialismo popular”).


2 – Defensa de una sociedad espiritual
“El hombre que no quiere pensar en ciertos problemas eternos, es un embustero y nada más que un embustero. Y así suele ir tanto en los individuos como en los pueblos la superficialidad unida a la insinceridad. Pueblo irreligioso, es decir, pueblo en que los problemas religiosas no interesan a casi nadie –sea cual fuere la solución que se les de- es pueblo de embusteros y exhibicionistas, donde lo que importa no es ser, sino parecer ser” (Ensayo“Verdad y vida”, escrito en febrero de 1908).


3 – Su testimonio personal
“Nadie ha logrado convencerme racionalmente de la existencia de Dios, pero tampoco de su no existencia; los razonamientos de los ateos me parecen de una superficialidad y futileza mayores aún que los de sus contradictores. Y si creo en Dios, o por lo menos creo creer en Él, es, ante todo, porque quiero que Dios exista, y después, porque se me revela, por vía cordial, en el Evangelio y a través de Cristo y de la historia. Es cosa de corazón. (…) Si se tratara de algo en que no me fuera la paz de la conciencia y el consuelo de haber nacido, no me cuidaría acaso del problema; pero como en él me va mi vida toda interior y el resorte de toda mi acción, no puedo aquietarme con decir: ni sé ni puedo saber. No sé, es cierto; tal vez no pueda saber nunca, pero “quiero” saber. Lo quiero y basta.

Y me pasaré la vida luchando con el misterio y aun sin esperanza de penetrarlo, porque esa lucha es mi alimento y es mi consuelo. Sí, mi consuelo. Me ha acostumbrado a sacar esperanza de la desesperación misma Y no griten ¡paradoja! los mentecatos y los superficiales” (Ensayo titulado “Mi religión”, escrito en 1907).


4 – Su oración
“Agranda la puerta, Padre, porque no puedo pasar. La hiciste para los niños, yo he crecido a mi pesar. Si no me agrandas la puerta, achícame, por piedad; vuélveme a la edad bendita en que vivir es soñar”.



Florentino Gutiérrez. Sacerdote Salamanca, 31 de diciembre de 2011
www.semillacristiana.com

21 diciembre 2012

Formación Cofrade - Navidad 2012


“No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo, el Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Lc 2, 10 - 12

LAS FIESTAS EPIFÁNICAS

La palabra “epifanía” (del griego epiphaneia) significa "manifestación". La Epifanía es un acontecimiento y, al mismo tiempo, un símbolo. Los evangelistas describen el acontecimiento de modo detallado. El significado simbólico, en cambio, se ha ido descubriendo gradualmente, en la celebración litúrgica de la Iglesia.

Las fiestas epifánicas proclaman los diversos momentos en que el Hijo de Dios se ha ido manifestando. Como el sol, que nace en la noche abriéndose paso entre las tinieblas y alcanza su cenit en pleno medio día, así también Cristo tiene un lento amanecer desde la noche de la Navidad hasta el pleno día junto al Jordán.

En cinco celebraciones la Iglesia va descubriendo la luz creciente de ese Niño Sol.


1 – El nacimiento de Jesús (Lc 2, 1-20)
En plena noche, aparecen los primeros rayos de Jesús que contemplan atónitos sus propios padres, María y José. Esta pequeña luz deslumbra también la mirada asombrada de los pastores. Guiados por las palabras de los ángeles, se acercan al portal y descubren al Niño en el pesebre.

¿Por qué ellos fueron los primeros en descubrirle y en adorarle? Sencillamente, porque Jesús viene preferentemente para los pobres. Mientras el pueblo dormía, los pastores con los padres del Niño fueron los únicos testigos del amanecer.


2 – La adoración de los Magos (Mt 2, 1-12)
Esta fiesta es la que ha conservado para sí el título de Epifanía. En esta ocasión el Niño de Belén se manifiesta a los extranjeros, a los que ni son de su pueblo, ni siquiera tienen su misma fe.

¿Qué representan estos personajes misteriosos de los cuales solamente nos habla el Evangelio de Mateo? Son hombres inquietos, buscadores, arriesgados, peregrinos… que son capaces de dejarlo todo por seguir la pista de una estrella misteriosa. Celebramos que la luz del Salvador llegará hasta los confines del mundo.


3 – La presentación de Jesús en el templo (Lc 2, 22-38)
Esta fiesta la celebramos ahora el día 2 de febrero. En esta epifanía Jesús hecho hombre es presentado en el templo a su propio Padre y a su propia comunidad judía. Las palabras proféticas de Simeón y de Ana señalan a Jesús como hombre vocacionado al sufrimiento y a la cruz. Su madre María será copartícipe de este trágico destino: “una espada va a atravesar tu alma”. La luz de este sol que amanece ha de atravesar nubes tormentosas que, momentáneamente, oscurecerán su luz radiante.


4 – Las bodas de Caná (Jn 2, 1-11)
La epifanía de Caná tiene que ver con la manifestación de Jesús como Mesías, como Rey que tiene en sus manos todo el poder de su Padre para beneficiar a los hombres. Cuando María le indica que los novios se han quedado sin vino el día de su boda, Jesús la responde que aún no ha llegado su hora. La insistencia de la madre, y la fe que demuestra, consigue el primer milagro de Jesús manifestando así su poder ante los convidados a la boda.


5 – El bautismo de Jesús (Mt 3, 13-17)
Los cuatro evangelistas mencionan esta manifestación. El ciclo navideño actual en nuestra liturgia se cierra con esta fiesta. La epifanía del bautismo manifiesta la filiación divina de Jesús y su misión salvadora. La Santísima Trinidad se da cita junto al Jordán. El Bautista proclama: "Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1,29), anunciando así su misión salvadora. El Espíritu Santo se hace visible en forma de paloma y se posa en su hombro, mientras la voz del Padre dice: "Este es mi hijo amado, en el que me complazco" (Mt 3,17). Estamos en la plenitud del día. La noche ha quedado definitivamente atrás.

Florentino Gutiérrez. Vicario General de la Diócesis de  Salamanca, 21/XI/12


11 septiembre 2012

Semillas para la Reflexión: El Celibato Sacerdotal, un gran signo de la Fe

Ante el inminente Año de la Fe, los sacerdotes y los religiosos, humildemente, podemos poner sobre la mesa común una ofrenda: nuestro celibato.

Que Dios quiera llenar de dones a la Iglesia y al Mundo en este Año de Gracia.

Que Dios te bendiga. 

Florentino Gutiérrez, sacerdote - Vicario General de la Diócesis de Salamanca. 


El 10 de junio de 2010, Benedicto XVI mantuvo un coloquio en la Plaza de San Pedro, ante unos 15.000 sacerdotes, en una vigilia de oración para la clausura del Año Sacerdotal. Un sacerdote eslovaco y misionero en Rusia preguntó al Santo Padre sobre el celibato y sus dificultades actuales. Resumimos aquí las palabras del Papa.

I – Fundamento permanente y vital de nuestro celibato

1 – La celebración de la Eucaristía

“El centro de nuestra vida debe ser realmente la celebración cotidiana de la Santa Eucaristía; y aquí son centrales las palabras de la consagración: “Esto es mi cuerpo, esta es mi Sangre”; es decir, hablamos in persona Christi. Cristo nos permite usar su “yo”, hablamos en el “yo” de Cristo, Cristo nos “atrae hacia sí” y nos permite unirnos, nos une con su “yo”. (…) Esto quiere decir que somos atraídos al Dios de Cristo: es esta unión con su “yo” que se realiza en las palabras de la consagración. También en el “yo te absuelvo” – porque ninguno de nosotros podría absolver de los pecados – es el “yo” de Cristo, de Dio, el único que puede absolver”.

2 – El celibato como anticipación

“Es importante que nos dejemos penetrar siempre de nuevo por esta identificación del “yo” de Cristo con nosotros, de este ser “sacados” hacia el mundo de la resurrección. (…) Por tanto, el celibato es una anticipación hecha posible por la gracia del Señor, que nos “atrae” a si hacia el mundo de la resurrección; nos invita siempre de nuevo a trascendernos a nosotros mismos, este presente, hacia el verdadero presente del futuro, que se convierte en presente hoy. Y aquí estamos en un punto muy importante. Un gran problema de la cristiandad en el mundo de hoy es que no se piensa ya en el futuro de Dios: parece suficiente solo el presente de este mundo. Queremos tener solo este mundo, vivir solo en este mundo. Así cerramos las puertas a la verdadera grandeza de nuestra existencia. El sentido del celibato como anticipación del futuro es precisamente abrir estas puertas, hacer más grande el mundo, mostrar la realidad del futuro que es vivido por nosotros ya como presente”.

II – Dificultades en las que nos encontramos en nuestro tiempo.

1 – El gran escándalo

“Es verdad que para el mundo agnóstico, el mundo en el que Dios no tiene nada que ver, el celibato es un gran escándalo, porque muestra precisamente que Dios es considerado y vivido como realidad. Con la vida escatológica del celibato, el mundo futuro de Dios entra en las realidades de nuestro tiempo. ¡Y esto debería desaparecer! En un cierto sentido, puede sorprender esta crítica permanente contra el celibato, en un tiempo en el que está cada vez más de moda no casarse. Pero este no casarse es algo totalmente, fundamentalmente distinto del celibato, porque el no casarse se basa en la voluntad de vivir solo para sí mismos. (…) Mientras que el celibato es precisamente lo contrario: es un "sí" definitivo, es un dejarse tomar de la mano por Dios. (…) Por ello el celibato confirma el "sí" del matrimonio con su "sí" al mundo futuro”.

2 – Los escándalos secundarios

“Sabemos que junto a este gran escándalo, que el mundo no quiere ver, están también los escándalos secundarios de nuestras insuficiencias, de nuestros pecados, que oscurecen el verdadero y gran escándalo, y hacen pensar: “¡Pero no viven realmente fundados en Dios!”. ¡Pero hay mucha fidelidad! El celibato, precisamente las críticas lo muestran, es un gran signo de la fe, de la presencia de Dios en el mundo”.

20 julio 2012

Semillas de Verano - Florentino Gutiérrez


 EL HOMBRE ENDIOSADO


Cuando en 1797 los ejércitos franceses invadieron Italia y el obispado de Ímola, el obispo de esta diócesis Mons. Chiaramonti, futuro Pío VII, dijo una frase que aún hoy se recuerda y se comenta: “Sed buenos cristianos y seréis buenos demócratas”.

¿Qué relación existe, nos preguntamos, entre el cristianismo y la democracia? ¿Tenía razón el obispo? ¿Tendrá algo que ver el César con Dios?

Tratando de encontrar una respuesta aparece en mi fichero de citas un texto de Nicolás Berdiaeff ( Kiev, 1874 - París, 1948), escritor y filósofo ruso, cuyas profundas convicciones religiosas y su oposición al autoritarismo marcaron su obra y su vida. “La función del Estado pertenece a los condicionamientos de este mundo. Pero el Estado sólo tiene un significado funcional y, consiguientemente, relativo. Es menester negar de todo punto la soberanía absoluta del Estado. El Estado ha tenido siempre una tendencia a traspasar sus propios límites. Ha llegado a ser una realidad autónoma. El estado quiere ser totalitario.

Y esta afirmación no es válida sólo para el Estado comunista o fascista. También en el período cristiano de la historia hubo una regresión a la concepción pagana del Estado. Una de las acusaciones clásicas más importantes que hizo Celso a los cristianos, era que éstos se comportaban como ciudadanos malos y desleales al considerarse ciudadanos de otro reino. Ese conflicto sigue todavía. Es el eterno conflicto entre Cristo, el Dios-hombre, y el César, el hombre endiosado. La tendencia a la divinización del César es una constante histórica, que apareció en la Monarquía y puede aparecer también en la Democracia y en el Comunismo. No existe ningún tipo de soberanía terrena que pueda compaginarse con el cristianismo, ni la soberanía de la Monarquía ni la soberanía del pueblo o de una clase social. El único principio que se aviene con el cristianismo es la afirmación de los derechos inalienables del hombre. Pero el Estado difícilmente se reconcilia con ese principio".

 Juan Pablo II, con toda la fuerza de la verdad, en su encíclica Centesimus annus, de 1991, recordando la triste historia que ha vivido Europa a lo largo del último siglo, escribió: “Una auténtica democracia sólo es posible en un Estado de Derecho y sobre la base de una recta concepción de la persona humana (...)  Si no existe una verdad última, que guía y orienta la acción política, las ideas y las convicciones humanas pueden ser instrumentalizadas fácilmente para fines de poder. Una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la Historia”.

Veinte años después, su sucesor Benedicto XVI,  en su discurso a los parlamentarios alemanes en el Bundestag, repetía el mismo argumento con otras palabras: “La política debe ser un compromiso por la justicia y crear así las condiciones básicas para la paz. Naturalmente, un político buscará el éxito, sin el cual nunca tendría la posibilidad de una acción política efectiva. Pero el éxito está subordinado al criterio de la justicia, a la voluntad de aplicar el Derecho. El éxito puede ser también una seducción, y así abre la puerta a la desvirtuación del Derecho, a la destrucción de la justicia. Quita el derecho -dijo san Agustín- y, entonces, ¿qué distingue al Estado de una gran banda de bandidos? Nosotros, los alemanes, sabemos por experiencia que estas palabras no son una mera quimera”.
Por algo el jesuita francés Henri de Lubac escribió: “No es verdad que el hombre sea incapaz de organizar la tierra sin Dios. Pero sí es verdad que sin Dios no puede, en definitiva, organizarla más que contra los demás hombres”.



Florentino Gutiérrez. Sacerdote y Vicario General de la Diócesis de Salamanca   www.semillacristiana.com            

06 junio 2012

Semillas para la reflexión: El día de la Caridad - Corpus Christi 2012


LA POBREZA DE EUROPA                          

Ahora hablamos de crisis y, sobre todo, crisis económica. Pero la crisis, la pobreza, que padece hoy Europa es anterior y más profunda. Repasemos algunas voces de alerta.

El cronista político, bohemio y albense, José Sánchez Rojas, en su “Tratado de la perfecta novia”, describe el comienzo del siglo XX: “Hemos de retornar a Cristo para salvarnos. De otro modo pereceremos con la Bolsa, con el Burdel, con los Cuarteles, con las Sacristías, con la Bomba y con el Puñal. Porque el mundo está hambriento y no cree, sediento de oro y no le dan más que papeles, hambriento de carne y exhausto de espíritu, deseoso de mostrar su brutalidad a pesar de moverse en una anemia colectiva, envenenado por el fari­seísmo y por la hipocresía, porque dejó de te­ner fe y de tener Amor. Al materialismo del siglo XIX sigue el racionalismo del XX. La guerra ha tendido una honda costra de mise­ria y podredumbre sobre el mundo. Se han quebrado los falsos valores, pero también los verdaderos, y los hombres no aciertan a ver la Cruz en el altozano más prominente del Calvario sino las Riquezas, el Placer, la Brutalidad, la Hipocresía y la Materia, que son sus ídolos”.

En la tercera de ABC del día 11 de agosto de 2011, Ignacio Sánchez Cámara, catedrático de Filosofía del Derecho, publica un artículo titulado “La barbarie de Europa”. En él escribe: “Y termino con el diagnóstico final y más certero de Ortega: lo que sucede es que Europa se ha quedado sin moral. La crisis es radical, moral, pues consiste, ante todo, en la ausencia de metas, ideales y proyectos vitales. De ahí deriva la sensación de decadencia, de falta de tareas, de que todo está permitido, porque no hay obligaciones ni deberes. Precisamente por eso, la solución no puede ser política ni, por supuesto, económica. Todo eso pertenece al ámbito de la superficie. Y la crisis es profunda, abismal. Un remedio político o económico vendría a ser algo así como intentar rebajar en un grado la fiebre del agonizante. Y al final, desembocamos en una reivindicación un tanto gremial. Pues va a resultar que el remedio se encuentra en la filosofía, esa especie de pequeña vitamina de la inteligencia, que no puede aspirar a gobernar al hombre, pero que, sin su concurso, éste irremediablemente enferma o muere. Al cabo, nuestro problema es una cuestión de veracidad y verdad. No saldremos del marasmo si no encontramos ciertas verdades para la vida. Pero para encontrarlas hay que buscarlas, y no pensar que la verdad habita ya en nuestros intereses y prejuicios. Europa vive hoy menesterosa de lo que un día casi le sobró; vive menesterosa de verdad”.

Benedicto XVI, a su llegada a Madrid para la Jornada Mundial de la Juventud, el 18 de agosto de 2011, dijo: “Ciertamente, no faltan dificultades. Subsisten tensiones y choques abiertos en tantos lugares del mundo, incluso con derramamiento de sangre. La justicia y el altísimo valor de la persona humana se doblegan fácilmente a intereses egoístas, materiales e ideológicos. No siempre se respeta como es debido el medio ambiente y la naturaleza, que Dios ha creado con tanto amor. Muchos jóvenes, además, miran con preocupación el futuro ante la dificultad de encontrar un empleo digno, o bien por haberlo perdido o tenerlo muy precario e inseguro. Hay otros que precisan de prevención para no caer en la red de la droga, o de ayuda eficaz, si por desgracia ya cayeron en ella. No pocos, por causa de su fe en Cristo, sufren en sí mismos la discriminación, que lleva al desprecio y a la persecución abierta o larvada que padecen en determinadas regiones y países. Se les acosa queriendo apartarlos de Él, privándolos de los signos de su presencia en la vida pública, y silenciando hasta su santo Nombre”.



Florentino Gutiérrez. Sacerdote - Vicario General Diócesis de Salamanca     

18 abril 2012

Bendición de Nuestro Padre Jesús Despojado de Salamanca (I)

Estaba en deuda con muchos de vosotros que me habíais pedido que publicara todo lo relacionado con la Bendición de la Imagen Titular de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus vestiduras de Salamanca, de la que como muchos sabéis he sido Hermano Mayor hasta hace pocas fechas (pero este no es el tema ni el sitio para hablar de esto). Por tanto, y gracias a un montón de grandes amigos, de buenos fotógrafos, os voy a ir mostrando todos y cada uno de momentos intensos, esperados, soñados y que forman parte del recuerdo pero que están muy presentes en mi corazón.

Aunque ya es sobradamente conocido, la Bendición Solemne tuvo lugar en la Iglesia de la Purísima en la tarde del 11 de Febrero de 2012; un acto eminentemente litúrgico, con criterios absolutamente diocesanos y que contó con la presencia y el cariño de muchos fieles, de amigos, de cofrades de muchas partes de España y Salamanca... en definitiva, una autentica manifestación de fe, que D. Florentino Gutierrez, el Cuarteto Arpeggione, el Grupo Musical Diocesano y unos padrinos y madrinas de excepción, la Hermandad de Jesús Despojado de Sevilla y las Hermanitas de los Pobres de Salamanca, consiguieron que la emoción estuviese presente a lo largo de la hora larga de duración de la ceremonia. A su conclusión la Sagrada Imagen fue trasladada por los hermanos costaleros a la sede canónica de la Hermandad, la Iglesia de San Benito.

Para terminar, he querido dejar una mención especial para él, para quien ha sido capaz de plasmar con sus manos, su arte, su particular y singular estilo, su realismo,.. una obra que ya es más que eso, es El, que se despojó de todo rango para convertirse en uno mas y entregar su vida para salvarnos. Mi gratitud, mi admiración, mi cariño y mis respetos, para un amigo de los de verdad, D. Francisco Romero Zafra, quien cumplió con creces su promesa de dotar a la Semana Santa salmantina de una Imagen que fuera un perfecto y auténtico medio para canalizar nuestra fe.











































Y, por supuesto, mi agradecimiento a Víctor L. Gómez, por permitirme la publicación de este precioso reportaje, que espero os haya gustado. (Prohibida la reproducción de las mismas sin permiso del autor o del  Blog)