20 diciembre 2013
Semillas para la reflexión - El Misterio de la Encarnación (Navidad 2013)
12 octubre 2013
SEMILLAS PARA LA REFLEXIÓN - LOS NUEVOS PAGANOS Y LA IGLESIA
1 – La Iglesia de hoy, comunidad de paganos.
2 – La Iglesia, ¿único camino de salvación?
3 – La Iglesia es el único camino de salvación
4 – Jesucristo es el único Salvador
La cuestión de la salvación del hombre se plantea de forma errónea cuando se aborda desde abajo, como una cuestión de cómo las personas se justifican. La salvación del hombre no es cuestión de auto-justificación, sino una justificación por la gracia gratuita de Dios. Se trata de ver las cosas desde arriba.
25 febrero 2013
Semilla para la reflexión - Semillas de Cuaresma 2013
18 enero 2013
Semillas para la reflexión: Palabras de Miguel de Unamuno
Repasemos algunos de sus apasionados textos.
Vamos a mejorar la condición económica del hombre, ¡bien!; vamos a hacer que no haya pobres ni ricos, ¡perfectamente!; vamos a lograr que con un moderado trabajo satisfagamos nuestras necesidades todos. ¡Muy bien!; ¿y después? Ya tenemos una sociedad como la sueñan Bebel o Kropotkine, ¿y qué será de cada uno de nosotros en ella? ¿Cuál será el fin de esa sociedad? ¿Para qué vivimos?
“¡Enriqueceos!”, decía el calvinista Guizón a la burguesía católica de Francia. ¡Enriqueceos! ¡Muy bien! ¿Y después, cuando seamos ricos?
País en que las gentes no piensan sino en enriquecerse, es país… no quiero pensar qué país es ése. Baste decir que, por lo menos, yo me moriría en él de frío, de vergüenza, de asco” (Ensayo escrito en Salamanca, en 1909, titulado “Materialismo popular”).
Y me pasaré la vida luchando con el misterio y aun sin esperanza de penetrarlo, porque esa lucha es mi alimento y es mi consuelo. Sí, mi consuelo. Me ha acostumbrado a sacar esperanza de la desesperación misma Y no griten ¡paradoja! los mentecatos y los superficiales” (Ensayo titulado “Mi religión”, escrito en 1907).
11 septiembre 2012
Semillas para la Reflexión: El Celibato Sacerdotal, un gran signo de la Fe
Que Dios quiera llenar de dones a la Iglesia y al Mundo en este Año de Gracia.
Que Dios te bendiga.
06 junio 2012
Semillas para la reflexión: El día de la Caridad - Corpus Christi 2012
08 noviembre 2011
Semillas para la Reflexión - Semillas por tantos...
El 26 de noviembre de 2010, El Diario Montañés publicaba un artículo que llamó mi atención y me apresuré a recortarlo para mi colección de textos interesantes. Un ateo que marca la X para la Iglesia Católica era el título del texto que firmaba José Manuel López Vega, médico especialista en Oncología en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander (Cantabria). Por su interés le transcribo entero:
“Si es reprochable empezar hablando de uno mismo, también será esclarecedor decir de entrada que mi pensamiento y mi vida discurren ajenos a los dioses, en general, y al Dios de los católicos en particular. No comulgué ni fui confirmado, me casé por lo civil, mis dos hijos no fueron bautizados y han estudiado en escuelas laicas, como su padre. Por lo breve, digo, ni soy católico ni aguardo orientación de ninguna fe religiosa, la que fuere. ¿A qué viene, entonces, mi chocante postura de destinar la X del IRPF a la Iglesia Católica? Algunos la tildarán de gracieta simplona, otros de contradicción incomprensible, de inane provocación, etcétera. Nada opongo a tales opiniones, menos aún si sustentan la idea, más o menos refinada, de que seré aproximadamente un gilipollas. Pero si alguien desea curiosear en por qué un ateo marca su X a favor de la Iglesia, quizá le interesen mis tres razones principales:
1ª. Ante las privaciones de muchos seres humanos (no solo en países subdesarrollados), es natural fomentar la ayuda y la cooperación. Que se describan con palabras como solidaridad, compasión, justicia o caridad es lo de menos; lo crucial es canalizarlas a través de organizaciones eficientes.
Ya sé que existen las recientes criaturas llamadas oenegés, pero cómo negar el papel histórico de las misiones católicas y de Cáritas en ese terreno. No estableceré un ranking de altruismo, pero yo, siendo ateo, dudo que los recursos administrados por la Iglesia sean desdeñables o necesariamente sustituibles: voto por mantenerlos.
2ª. Para explicar la idea de Europa -y no digamos la de España- a un extraterrestre, sería imposible obviar el catolicismo. Entre nosotros, terrícolas, sería fatigoso desgranar su legado intelectual, arquitectónico, ético y artístico. Asistí recientemente a la misa dominical en un convento de clarisas, con su olor inefable a musgo e incienso. A mediodía, las monjas ocupan un coro, allá por el ábside; los fieles llenan la pequeña nave y el cura lee sugestivos textos, y lo hace bien, y por un momento me siento parte de algo más grande y más permanente que yo, algo que sosiega la respiración y atempera el pulso, sin necesidad de lapidar a nadie. Y luego visité otra iglesia, donde se cantaban bellísimas habaneras de tema religioso. Voto por ese espíritu de paz y concordia, aunque yo no sea creyente.
3ª. Justo por no serlo, me parece inexplicable el furor obsesivo por bajar los crucifijos de los colegios. No veo qué daño causan los símbolos de una fe que no me asiste, pero sí ilustra mi paisaje histórico y emocional. Me espanta el fanático que se jacta de clausurar escuelas católicas o quemar frailes. No concibo que un absurdo revanchismo haga saludar a gobernantes infames como Chávez y ningunear al Papa, líder espiritual de muchos compatriotas. A mi juicio de ateo, es lógico y deseable que el Estado sea laico, pero sucede que España no lo es. Hay vida inteligente fuera del Estado, así que pongo la X para la Iglesia Católica, no vaya a ser que algún insensato la destine a construir mezquitas y tengamos que resucitar a don Juan de Austria”
Aquí tenemos las razones de un ateo para poner la X en la casilla de la Iglesia católica.
¿Qué razones tenemos los creyentes?
La Iglesia católica agradece a unos y a otros ese pequeño gesto. Que Dios os lo pague.

01 agosto 2011
PALABRAS DE JEAN JAURÉS - Semillas para la reflexión

"Querido hijo:
Me pides un justificante que te exima de cursar religión, un poco por tener la gloria de proceder de distinta manera que la mayor parte de los condiscípulos y temo que también un poco para parecer digno hijo de un hombre que no tiene convicciones religiosas. Este justificante, querido hijo, no te lo envío ni te lo enviaré jamás. No es porque desee que seas clerical, a pesar de que no hay en esto ningún peligro, ni lo hay tampoco en que profeses las creencias que te expondrá el profesor. Cuando tengas la edad suficiente para juzgar, serás completamente libre pero, tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, y no lo serían sin un estudio serio de la religión.
¿Cómo sería completa tu instrucción sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las cuales todo el mundo discute? ¿Quisieras tú, por tu ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate? (…) ¿Qué comprenderías de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión, que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización? En el arte ¿Qué serán para ti las obras maestras de la Edad Media y de los tiempos modernos, si no conoces el motivo que las ha inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen? (…) ¿Querrás tú condenarte a saltar páginas en todas tus lecturas y en todos tus estudios?
Hay que confesarlo: la religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencia preclaras.
Ya que hablo de educación: ¿para ser un joven bien educado es preciso conocer y practicar las leyes de la Iglesia? Sólo te diré lo siguiente: nada hay que reprochar a los que las practican fielmente, y con mucha frecuencia hay que llorar por los que no las toman en cuenta. No fijándome sino en la cortesía en el simple ‘savoir vivre”, hay que convenir en la necesidad de conocer las convicciones y los sentimientos de las personas religiosas. Si no estamos obligados a imitarlas, debemos por lo menos comprenderlas para poder guardarles el respeto, las consideraciones y la tolerancia que les son debidas. Nadie será jamás delicado, fino, ni siquiera presentable sin nociones religiosas.
Querido hijo: convéncete de lo que digo: muchos tienen interés en que los demás desconozcan la religión, pero todo el mundo desea conocerla. En cuanto a la libertad de conciencia y otras cosas análogas, eso es vana palabrería que rechazan de ordinario los hechos y el sentido común. (…)
Te sorprenderá esta carta, pero precisa hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría excusarme de esa obligación.
Recibe, querido hijo, el abrazo de TU PADRE.”
Si un padre ateo educa así a su hijo, ¿Cómo lo deberá hacer un padre creyente?
06 julio 2011
Semillas para la reflexión: Semillas de verano 2011

Florentino Gutiérrez. Sacerdote - Salamanca, Julio de 2011
Las tesis que defiende la teoría del género nos obligan a repensar lo natural y evidente.
1 – El hombre y la mujer son iguales
La Biblia enseña que: “Dios creó al hombre a imagen suya… hombre y mujer los creó” (Gn 1, 27). Juan Pablo II, en Mulieris dignitatis, nº 6, afirma: “El hombre es una persona, y esto se aplica en la misma medida al hombre y a la mujer, porque los dos fueron creados a imagen y semejanza de un Dios personal”.

2 – El hombre y la mujer son diferentes
“Masculino” y “femenino” - dice el Compendio de la doctrina social de la Iglesia, nº 146 - diferencian a dos individuos de igual dignidad, que, sin embargo, no poseen una igualdad estática, porque lo específico femenino es diverso a lo específico masculino. Esta diversidad en la igualdad es enriquecedora e indispensable para una armoniosa convivencia humana”. El Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2333, enseña: “Corresponde a cada uno, hombre y mujer, reconocer y aceptar su identidad sexual. La diferencia y la complementariedad físicas, morales y espirituales, están orientadas a los bienes del matrimonio y al desarrollo de la vida familiar. La armonía de la pareja humana y de la sociedad depende en parte de la manera en que son vividas entre los sexos la complementariedad, la necesidad y el apoyo mutuos”.

3 – El hombre y la mujer son complementarios
El Compendio citado, nº 147, lo ratifica: “La mujer es el complemento del hombre, como el hombre lo es de la mujer; mujer y hombre se complementan mutuamente, no solo desde el punto de vista físico y psíquico, sino también ontológico”. “A esta “unidad de los dos” - constata la Carta a las mujeres, nº 8 - Dios les confía no sólo la obra de la procreación y la vida de la familia, sino la construcción misma de la historia”.

Víctor Hugo, desde la inteligencia y el sentido común, escribió este texto tan alabado por todos: “El hombre es la más elevada de las criaturas. La mujer es el más sublime de los ideales. / Dios hizo para el hombre un trono; para la mujer un altar.
El trono exalta; el altar santifica. / El hombre es el cerebro. La mujer el corazón.
El cerebro fabrica la Luz; el corazón produce el Amor. La Luz fecunda; el Amor resucita. / El hombre es fuerte por la razón. La mujer es invencible por las lágrimas. La razón convence; las lágrimas conmueven. / El hombre es capaz de todos los heroísmos. La mujer de todos los martirios. El heroísmo ennoblece; el martirio sublimiza. / El hombre tiene la supremacía. La mujer la preferencia. La supremacía significa la fuerza; la preferencia representa el derecho. / El hombre es un genio. La mujer un ángel. El genio es inmensurable; el ángel indefinible. / La aspiración del hombre es la suprema gloria. La aspiración de la mujer es la virtud extrema. La gloria hace todo lo grande; la virtud hace todo lo divino. / El hombre es un código. La mujer un evangelio. El código corrige; el evangelio perfecciona. / El hombre piensa. La mujer sueña. Pensar es tener en el cráneo una larva; soñar es tener en la frente una aureola. / El hombre es un océano. La mujer es un lago. El océano tiene la perla que adorna; el lago la poesía que deslumbra. / El hombre es el águila que vuela. La mujer es el ruiseñor que canta. Volar es dominar el espacio. Cantar es conquistar el alma. / El hombre es un Templo. La mujer es el Sagrario. Ante el Templo nos descubrimos; ante el Sagrario nos arrodillamos. / En fin: el hombre está colocado donde termina la tierra. La mujer donde comienza el cielo”.

06 junio 2011
Semillas para la reflexión - Semillas de cultura
Florentino Gutiérrez. Vicario General Diócesis de Salamanca
1 – Concepto de cultura
El Concilio Vaticano II, en Gaudium et spes, 53, nos ofrece una respuesta: “Con la palabra “cultura” se indica, en sentido general, todo aquellos con lo que el hombre afina y desarrolla sus innumerables cualidades espirituales y corporales; procura someter el mismo orbe terrestre con su conocimiento y trabajo; hace más humana la vida social, tanto en la familia como en toda la sociedad civil, mediante el progreso de las costumbres e instituciones; finalmente, a través del tiempo expresa, comunica y conserva en sus obras grandes experiencias espirituales y aspiraciones para que sirvan de provecho a muchos, e incluso a todo el género humano”.
2 – Problemática de la cultura actual
La Gaudium et spes, 56, vislumbraba las graves dificultades que podríamos sufrir por los cambios vertiginosos que sufre nuestra cultura. Así se expresó el Concilio: “¿Qué hay que hacer para que todos los hombres participen de los bienes culturales en el mundo, si al mismo tiempo la cultura de los especialistas se hace cada vez más inaccesible y compleja?
3 – Interacción actual entre las culturas
Benedicto XVI, en su encíclica Cáritas in veritate, 26, centra el problema en el actual diálogo intercultural: “Hoy, las posibilidades de interacción entre las culturas han aumentado notablemente, dando lugar a nuevas perspectivas de diálogo intercultural, un diálogo que, para ser eficaz, ha de tener como punto de partida una toma de conciencia de la identidad específica de los diversos interlocutores”.
4 – Doble riesgo en el diálogo intercultural
El Papa alerta sobre la progresiva mercantilización de los intercambios culturales. Esta nueva situación provoca hoy un doble riesgo:
El eclecticismo cultural: “Se nota, en primer lugar, un eclecticismo cultural asumido con frecuencia de manera acrítica: se piensa en las culturas como superpuestas unas a otras, sustancialmente equivalentes e intercambiables. Eso induce a caer en un relativismo que en nada ayuda al verdadero diálogo intercultural; en el plano social, el relativismo cultural provoca que los grupos culturales estén juntos o convivan, pero separados, sin diálogo auténtico y, por lo tanto, sin verdadera integración”.
La homologación de las culturas: “Existe, en segundo lugar, el peligro opuesto de rebajar la cultura y homologar los comportamientos y estilos de vida. De este modo, se pierde el sentido profundo de la cultura de las diferentes naciones, de las tradiciones de los diversos pueblos, en cuyo marco la persona se enfrenta a las cuestiones fundamentales de la existencia”.
5 – Consecuencia grave: separación entre cultura y naturaleza
Concluye Benedicto XVI, con voz profética, alertando a la sociedad de los peligros que podemos sufrir si no ponemos remedio a este doble riesgo: “El eclecticismo y el bajo nivel cultural coinciden en separar la cultura de la naturaleza humana. Así, las culturas ya no saben encontrar su lugar en una naturaleza que las transciende, terminando por reducir al hombre a mero dato cultural. Cuando esto ocurre, la humanidad corre nuevos riesgos de sometimiento y manipulación”.
¡Ojalá nuestra cultura nos guíe siempre por el camino del desarrollo!
25 febrero 2011
Semillas para la reflexión - Semillas de Paciencia
Querido Florentino, un placer tenerte de nuevo entre nosotros. Gracias por querer compartir estas "Semillas de Paciencia" con todos los que se acercan a este espacio. Un abrazo muy grande.
LA VIRTUD DE LA PACIENCIA
Si el proverbio persa dice que “la paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces”, el turco afirma que “la paciencia es la llave del paraíso”. Veamos.
1 – La paciencia en la Escritura
El Eclesiástico nos advierte: “¡Ay de aquellos que perdieron la paciencia!” (Si 2,14).
Jesús nos enseña: “Con vuestra paciencia poseeréis vuestras almas” (Lc 21,19). La Carta a los Romanos relaciona la paciencia con la Esperanza: “La Esperanza que se ve no es Esperanza. En efecto, lo que uno ve, ¿cómo lo espera? Si esperamos lo que no vemos, por la paciencia lo esperamos (Rom 8,24-25). San Pablo es claro: “La caridad es paciente” (1 Co 13, 4), “Entre los frutos del Espíritu está la paciencia” (Gal 5, 22).
2 – La paciencia en la Tradición
Tertuliano en su libro sobre la paciencia, 15, dice: “Dios es un grande depositario de nuestra paciencia. Si dejáis en sus manos las injurias, El las vengará; si le encomendáis vuestras pérdidas, El os reintegrará; si le manifestáis una dolencia, El será vuestro médico; y si le ofrecéis vuestra muerte, El os resucitará. Ved cuan heroica será la virtud de la paciencia que obliga al mismo Dios; y no sin razón, porque ella pone en observancia la ley, y tiene parte, en el cumplimiento de todos sus mandatos. La paciencia, fortifica la fe, establece la paz, fomenta la caridad, funda la humildad, facilita la práctica de la penitencia, gobierna el cuerpo, defiende el espíritu, enfrenta la lengua, liga las manos, vence las tentaciones, disipa los escándalos, consuma el martirio, consuela al pobre, modera al rico, disminuye los males, templa los bienes, consuela a los siervos, a sus dueños y el señor a sus criados, da esmalte a la belleza de una mujer, y honor a los hombres.
La paciencia es amable en tiernos niños, laudable en los jóvenes, y respetable en los ancianos: en una palabra, la paciencia tiene el aspecto más bello y admirable en todos los sexos y edades”. San Anselmo por su parte aconseja: “Conservad en todas las cosas la serenidad de espíritu; no se mude la disposición de vuestra alma con la alegría ni la tristeza; sufrid con el mismo rostro todos los golpes; no os turbe accidente alguno, por extraño que os parezca; no haya desgracia que os halle mal dispuestos para recibirla; prevenidlas todas con la reflexión, y preved desde lejos las que os puedan sobrevenir”.
Los versos de Santa Teresa son célebres: “Nada te turbe / Nada te espante / Todo se pasa / Dios no se muda / La paciencia todo lo alcanza / Quien a Dios tiene / nada le falta / Sólo Dios basta”.
3 – La paciencia en el Magisterio
Sufrir con paciencia es una virtud para el Catecismo: “Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales. Instruir, aconsejar, consolar, confortar, son obras de misericordia espiritual, como también lo son perdonar y sufrir con paciencia” (n. 2447). El mismo Catecismo define nuestro tiempo como “tiempo de paciencia” (n. 2772). Benedicto XVI, en el Ángelus del día 29 de agosto de 2010, dijo: “Una vez más pues, miramos a Cristo como modelo de humildad y gratuidad: de Él aprendemos la paciencia en las tentaciones...” (cfr. Lc 14,10)”.
4 – La paciencia en la Cultura
Aprendamos de los pensadores prestigiosos: “Adopte el ritmo de la naturaleza; su secreto es la paciencia” Ralph Waldo Emerson. “El arte y la ciencia no bastan, sino que, además, es indispensable la paciencia” Goethe. “Si he hecho descubrimientos invaluables ha sido más por tener paciencia que por cualquier otro talento” Isaac Newton. “La paciencia tiene más poder que la fuerza” Plutarco.
Los males del corazón requieren, a veces, una buena dosis de paciencia.
Así lo he experimentado estos días.
Gracias por vuestra oración.
Un abrazo
Florentino Gutiérrez. Sacerdote Salamanca, 25 de Febrero de 2011
24 noviembre 2010
Semillas para la reflexión - Semillas sobre un converso

Paul-André Lesort nos ha regalado unas páginas memorables: “Claudel visto por sí mismo”. De ellas entresacamos, con unos datos biográficos, algunas palabras suyas.
Claudel nació en 1868. Licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas, después empezó la carrera diplomática, representando a su país brillantemente por todo el mundo. Incidirá con fuerza en su espíritu el ambiente de Francia en su época: profundamente impregnado por la exaltación del materialismo. Con las lecturas de Renan, Zola... se hunde en el pesimismo y la rebeldía.
1 – La mano de un amigo
En esta situación busca aire desesperadamente: le llegan bocanadas en la música de Beethoven, y de Wagner, en la poesía de Esquilo; y, de repente, la luz de Arthur Rimbaud: "Siempre recordaré esa mañana de junio de 1886 en que compré el cuaderno de La Vogue que contenía el principio de “Las iluminaciones”. Fue realmente una iluminación para mí. Finalmente salía de ese mundo horrible de Taine, de Renan y de los demás Moloch del siglo XIX, de esa cárcel, de esa espantosa mecánica totalmente gobernada por leyes perfectamente inflexibles y, para colmo de horrores, conocibles y enseñables”.
2 – La conversión
"Así era el desgraciado muchacho que el 25 de diciembre de 1886, fue a Notre-Dame de París para asistir a los oficios de Navidad. (…) Con esta disposición de ánimo, apretujado y empujado por la muchedumbre, asistía, con un placer mediocre, a la Misa mayor. Después, como no tenía otra cosa que hacer, volví a las Vísperas (…) estaban cantando lo que después supe que era el Magnificat. Yo estaba de pie entre la muchedumbre, cerca del segundo pilar a la entrada del coro, a la derecha del lado de la sacristía. Entonces fue cuando se produjo el acontecimiento que ha dominado toda mi vida. En un instante mi corazón fue tocado y creí. Creí, con tal fuerza de adhesión, con tal agitación de todo mi ser, con una convicción tan fuerte, con tal certidumbre que no dejaba lugar a ninguna clase de duda, que después, todos los libros, todos los razonamientos, todos los avatares de mi agitada vida, no han podido sacudir mi fe, ni, a decir verdad, tocarla. De repente tuve el sentimiento desgarrador de la inocencia, de la eterna infancia de Dios, de una verdadera revelación inefable”.
3 – Los primeros pasos
“La noche de ese memorable día de Navidad, después de regresar a mi casa por las calles lluviosas que me parecían ahora tan extrañas, tomé una Biblia protestante (…) Por primera vez escuché el acento de esa voz tan dulce y a la vez tan inflexible de la Sagrada Escritura, que ya nunca ha dejado de resonar en mi corazón. Yo sólo conocía por Renan la historia de Jesús y, fiándome de la palabra de ese impostor, ignoraba incluso que se hubiera declarado Hijo de Dios. Cada palabra, cada línea, desmentía, con una majestuosa simplicidad, las impúdicas afirmaciones del apóstata y me abrían los ojos. Cierto, lo reconocía con el Centurión, sí, Jesús era el Hijo de Dios”.
4 – Las dificultades y la seguridad
“Así hablaba en mí el hombre nuevo. Pero el viejo resistía con todas sus fuerzas y no quería entregarse a esta nueva vida que se abría ante él. ¿Debo confesarlo? El sentimiento que más me impedía manifestar mi convicción era el respeto humano (…) No conocía un solo sacerdote. No tenía un solo amigo católico. (...) Pero el gran libro que se me abrió y en el que hice mis estudios, fue la Iglesia. ¡Sea eternamente alabada esta Madre grande y majestuosa, en cuyo regazo lo he aprendido todo!”.
Florentino Gutiérrez. Sacerdote Salamanca
08 octubre 2010
Semillas para la reflexión - Sufrimiento escuela de Esperanza

La sociedad del bienestar huye del sufrimiento como de la peste. La Iglesia, por el contrario, ha hecho de la cruz su seña de identificación. ¿Cómo, por tanto, acercarnos al sufrimiento, que ciertamente llegará, sin escándalo, sino con equilibrio y verdad?
Benedicto XVI, en su encíclica Spe salvi, números 36-40, nos muestra el sufrimiento como verdadera escuela de esperanza. Resumimos aquí su doctrina.
1 – La tozuda realidad del sufrimiento
Comienza el Pontífice constatando la realidad y el origen del dolor humano: “El sufrimiento forma parte de la existencia humana. Éste se deriva, por una parte, de nuestra finitud y, por otra, de la gran cantidad de culpas acumuladas a lo largo de la historia, y que crece de modo incesante también en el presente”.
2 – La legítima lucha contra el sufrimiento
3 – La aceptación del sufrimiento
En consecuencia el Papa nos invita, no a huir del sufrimiento, sino a aceptarlo encontrando en él un sentido y un valor: “La grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre. Esto es válido tanto para el individuo como para la sociedad. Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana. A su vez, la sociedad no puede aceptar a los que sufren y sostenerlos en su dolencia si los individuos mismos no son capaces de hacerlo y, en fin, el individuo no puede aceptar el sufrimiento del otro si no logra encontrar personalmente en el sufrimiento un sentido, un camino de purificación, de maduración, de esperanza”.
4 – La esperanza vence al sufrimiento
Concluye su reflexión el Papa indicando que la esperanza es capaz de vencer al sufrimiento por grande que sea: “En las pruebas verdaderamente graves, en las cuales tengo que tomar mi decisión definitiva de anteponer la verdad al bienestar, a la carrera, a la posesión, es necesaria la verdadera certeza, la gran esperanza de la que hemos hablado… La capacidad de sufrir por amor de la verdad es un criterio de humanidad. No obstante, esta capacidad de sufrir depende del tipo y de la grandeza de la esperanza que llevamos dentro y sobre la que nos basamos. Los santos pudieron recorrer el gran camino del ser hombre del mismo modo en que Cristo lo recorrió antes de nosotros, porque estaban repletos de la gran esperanza”.
20 junio 2010
Semillas para la reflexión. Desarrollo y Dios
Benedicto XVI, en diálogo con los hombres de nuestro tiempo, nos habla también del desarrollo y, con cierta originalidad, lo entiende en su relación con Dios. Encontramos sus palabras en la encíclica Cáritas in Veritate, nº 29. Sinteticemos su aportación.
Comienza, sin ningún complejo, introduciendo a Dios en el tema. “Dios es el garante del verdadero desarrollo del hombre en cuanto, habiéndolo creado a su imagen, funda también su dignidad trascendente y alimenta su anhelo constitutivo de «ser más». El ser humano no es un átomo perdido en un universo casual, sino una criatura de Dios, a quien Él ha querido dar un alma inmortal y al que ha amado desde siempre. Si el hombre fuera fruto sólo del azar o la necesidad, o si tuviera que reducir sus aspiraciones al horizonte angosto de las situaciones en que vive, si todo fuera únicamente historia y cultura, y el hombre no tuviera una naturaleza destinada a transcenderse en una vida sobrenatural, podría hablarse de incremento o de evolución, pero no de desarrollo”.
Luego saca las consecuencias de su premisa: Si negamos a Dios, la vida se conducirá irremediablemente hacia el subdesarrollo. Así lo enseña: “Hay otro aspecto de la vida de hoy, muy estrechamente unido con el desarrollo: la negación del derecho a la libertad religiosa”. El Papa contempla tristemente esta realidad. Puede llagar cuando se niega a Dios por un doble motivo:
1º - Por el fanatismo religioso: “La violencia frena el desarrollo auténtico e impide la evolución de los pueblos hacia un mayor bienestar socioeconómico y espiritual. Esto ocurre especialmente con el terrorismo de inspiración fundamentalista, que causa dolor, devastación y muerte, bloquea el diálogo entre las naciones y desvía grandes recursos de su empleo pacífico y civil”.
2º - Por la indiferencia religiosa: “Se ha de añadir que, además del fanatismo religioso que impide el ejercicio del derecho a la libertad de religión en algunos ambientes, también la promoción programada de la indiferencia religiosa o del ateísmo práctico por parte de muchos países contrasta con las necesidades del desarrollo de los pueblos, sustrayéndoles bienes espirituales y humanos”.
3 – Estados promotores del subdesarrollo
1º – Por la imposición de un ateismo práctico: “Cuando el Estado promueve, enseña, o incluso impone formas de ateísmo práctico, priva a sus ciudadanos de la fuerza moral y espiritual indispensable para comprometerse en el desarrollo humano integral y les impide avanzar con renovado dinamismo en su compromiso en favor de una respuesta humana más generosa al amor divino”.
2º – Por la imposición de costumbres inmorales: “También se da el caso de que países económicamente desarrollados o emergentes exporten a los países pobres, en el contexto de sus relaciones culturales, comerciales y políticas, esta visión restringida de la persona y su destino.
Éste es el daño que el «superdesarrollo» produce al desarrollo auténtico, cuando va acompañado por el «subdesarrollo moral».
Que el Señor nos ayude a caminar por el auténtico desarrollo y verdadero progreso.
Florentino Gutiérrez. Sacerdote Salamanca, 20 de junio de 2010
17 abril 2010
Semillas para la reflexión - La Moda de atacar a la Iglesia
Florentino GUTIÉRREZ. Vicario General de la Diócesis de Salamanca
Adolfo Torrecilla, crítico literario, ha publicado un interesante artículo en La Gaceta Fin de semana, titulado “Atacar a la Iglesia, un filón”. Estas son sus palabras: “Llevamos ya unos cuantos años en que se ha elegido a la Iglesia católica como el blanco de esos ataques, quizás porque no existe en la actualidad ninguna institución tan sólida y universal. En vez de complicarse la vida con argumentos innovadores o con obras que tengan algo interesante que decir, se elige la trillada y sistemática burla.
Estos escritores, aplaudidos por buena parte de la opinión pública, alimentan así un anticlericalismo burdo y de cartón piedra que… reporta buenos resultados comerciales, que es lo que se busca. Resulta pueril y triste la actitud de esos críticos y escritores que se creen que la calidad de esos engendros reside en su afán desmitificador”.
Como contrapunto a esta maniobra contra la Iglesia, traigo el recuerdo de hombres que descubrieron la luz, la fuerza y la esperanza que aporta la Iglesia a la humanidad:
José Ortega y Gasset, nuestro pensador español, dijo: “Yo, señores, no soy católico, y desde mi mocedad he procurado que hasta los humildes detalles oficiales de mi vida privada queden formalizados acatólicamente; pero no estoy dispuesto a dejarme imponer por los mascarones de proa de un arcaico anticlericalismo… Precisamente, la suma originalidad del catolicismo es que separa de manera radical la fe de la ciencia y, a la vez, postula la una para la otra. "El Fides quaerens intellectum", de San Anselmo, es acaso el lema más fértil que se ha inventado y el que más agudamente define la mente del hombre. La fe que siente su propia plenitud en forma de sed de intelecto: he aquí la audacia admirable del catolicismo. La fe no se contenta consigo misma: exige pruebas de la existencia de Dios, pruebas racionales. No es una fe holgazana, no exonera de la fatiga intelectual, no nos da la ciencia, sino que, al revés, la exige”.
Gilbert K. Chesterton, bohemio, irónico, lúcido y converso, confesó: “Sé que el catolicismo es demasiado grande para mí, y aún no he explorado todas sus terribles y hermosas verdades… Estoy orgulloso de verme atado por dogmas anticuados y esclavizado por credos profundos (como suelen repetir mis amigos periodistas con tanta frecuencia), pues sé muy bien que son los credos heréticos los que han muerto, y que sólo el dogma razonable vive lo bastante para que se le llame anticuado… No existe ninguna otra institución estable e inteligente que haya meditado sobre el sentido de la vida durante dos mil años”.

André Frossard, periodista y converso, escribió: “¿Cómo hubiera podido yo aprender algo útil y verdadero sobre la Iglesia? Mis libros solamente me habían hablado de ella en términos difamatorios: se agarraban a sus pequeñeces y acentuaban sus faltas, olvidando sus buenas obras e ignorando sus grandezas… Mis libros no me habían dicho que la Iglesia nos había salvado de todas las desmesuras a las que –indefensos- somos entregados desde que no se la escucha, o cuando ella se calla… No me decían mis libros que sus dogmas eran las únicas ventanas horadadas en el muro de la noche que nos envuelve, y que el único camino abierto hacia la alegría era el pavimento de sus catedrales, gastado por las lágrimas”.

Marcelino Menéndez Pelayo, nuestro polígrafo montañés, manifestó: “La Iglesia es el eje de oro de nuestra cultura: cuando todas las instituciones caen, ella permanece en pie; cuando la unidad se rompe por guerra o conquista, ella la restablece; y en medio de los siglos más oscuros y tormentosos de la vida nacional, se levanta como la columna de fuego que guiaba a los israelitas en su peregrinación por el desierto. Con nuestra Iglesia se explica todo; sin ella, la historia de España se reduciría a fragmentos”.
29 marzo 2010
Semillas para la reflexión - Semillas de Pascua 2010
Florentino Gutiérrez - Vicario General de la Diócesis de Salamanca.
EL FUTURO DEL CRISTIANISMO
¿Es cierto que la barca de Pedro, la Iglesia, está haciendo aguas por todas partes y amenaza con irse a pique? “Hombres de poca fe, ¿por qué tenéis miedo?” Este reproche de Jesús se nos puede hacer hoy a no pocos cristianos que temblamos ante las olas encrespadas del reciente temporal y vemos negro el futuro de nuestra vida cristiana.
En mi archivo de citas he encontrado cuatro razones para vencer nuestro desánimo:
2)La hondura del cristianismo. Escribe Alejandro Llano que, «al parecer, no se acostumbran ni se resignan a que el cristianismo goce de tan buena salud. A pesar de todos los pesares, tanto externos como internos, la Iglesia católica representa, en este comienzo de siglo, la institución más comprometida con la ética, con la paz, con la atención a los más pobres. En un clima cultural de completo permisivismo y relatividad, a la única instancia a la que no se tolera la libre expresión de sus posturas es a la jerarquía eclesiástica. Semejante diferencia de trato resulta tan notoria que ya ha sido detectada y señalada por destacados intelectuales no cristianos. La hondura del cristianismo no se presta al tipo de acercamientos frívolos y banales que están proliferando últimamente. Se trata de unas apreciaciones en las que los creyentes no podemos reconocernos, porque nuestras vivencias religiosas discurren por derroteros que esos críticos tan crispados se muestran incapaces de detectar. Una crítica sólo es relevante en la medida en que puede ser aceptada por los criticados. Vistas las cosas así, la pintoresca conspiración anticristiana resulta más bien irrelevante».
A todos los amigos des deseo una FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN.
Un abrazo
















