23 diciembre 2010

Navidad de "agua" - Écija (Sevilla)

Como podéis comprobar en entradas más antiguas, a lo largo de varios meses atrás os fuimos mostrando todas y cada una de las hermandades y cofradías que participan en la Semana Santa de Écija. Desde entonces a esta parte, me he sentido atraído por este precioso pueblo de la “campiña” sevillana, el cual espero tener la oportunidad de visitar algún día.

Y os preguntareis por qué en estos momentos, en los que estamos a las puertas de ir al encuentro del “Niño Dios, del Salvador”, os traigo a la memoria la Semana Santa ecijana. Como supongo habréis seguido a través de los distintos medios de comunicación, páginas webs, redes sociales, etc., el agua ha querido ser su protagonista en estos días previos a la Navidad.

La noche del día 7 de Diciembre el río Genil llegó a alcanzar los 7,30 metros de altura, lo que provocó la inundación del 30% del casco histórico, más de 3000 familias afectadas, casas anegadas, calles cubiertas de agua y lodo,… En definitiva, toda una catástrofe de enorme consideración.

Cuando parecía que los habitantes de esta localidad comenzaban a poner en orden sus casas, sus enseres, el temporal que azota a España de nuevo quiso cebarse con estas buenas gentes, llegando incluso a soportar nuevas inundaciones, en algunos casos hasta cuatro veces en lo que va de mes.

En los vídeos y fotografías que os inserto, podéis ver la magnitud de lo que “os cuento” y haceros una idea de lo que puede pasar por la cabeza de estas personas cuando una y otra vez ven como sus casas, sus pertenencias, flotan entre el agua y el barro, a pesar de los muros, de los ladrillos, que intentaban hacer de barrera en sus puertas.

De nada sirven ahora las lamentaciones oportunistas, buscar culpables, regalar los oídos con mensajes intencionados, etc. Las “victimas” de esta situación supongo que lo que querrán en estos momentos son soluciones más inmediatas a lo que están sufriendo; que las instituciones, seguros, consorcios, etc., asuman sus responsabilidades y comiencen a paliar los daños ocasionados con ayudas económicas, que si bien no van a mitigar el daño moral o personal, al menos servirán para cubrir los gastos materiales.

No voy a entrar en más detalles o valoraciones al respecto, pero sí que quiero dejaros con mi reflexión, la cual es motivo principal de este post. Me imagino un cena de Nochebuena, en torno a mesa camilla, con una colcha haciendo de improvisado mantel, las sillas que han podido salvarse, la televisión con uno o dos canales escuchando el mensaje del Rey, pues la señal del resto no llega por el deterioro de las conexiones, la nevera en el piso de arriba en el mejor de los casos y la cocina aún con los restos de “lima” en los bajos de sus armarios…

Y me imagino como esa familia, que a lo largo de estos días, con sus correspondientes noches de vigilia, despertados por las sirenas de la policía o los bomberos, han estado con el corazón “encogío”, se sienta en torno a esa mesa, y con la sonrisa que nunca se borra de su boca, viven esta “noche-buena” con aquello que han podido salvar, pero juntos, unidos más que nunca, como la auténtica familia de Nazaret, dando gracias a Dios porque a pesar de todo ellos están bien y, aunque cansados, agotados, desesperados,…, pueden compartir la cena de Nochebuena como lo hacemos los cristianos, con Paz, Amor y Esperanza, mucha Esperanza.

Vaya, por tanto, mi recuerdo más cariñoso a todas esas familias que han sufrido las consecuencias de un río que se vuelve loco, de un arrollo que “se convierte en vecino inesperado”, de un barro que quiere formar parte del paisaje en vez de la nieve de mi tierra,… Mi solidaridad, desde la distancia, para todos y cada uno de vosotros y vosotras, que el Santísimo Cristo de La Salud (o de San Gil, si lo preferís) no os abandone jamás y que la Virgen del Valle, Patrona de Écija, os cubra con su manto y os dé mucha Esperanza.

¡Feliz Navidad y mucha suerte!















22 diciembre 2010

Pregón de Navidad - Por Florentino Gutiérrez Sánchez


A continuación os trascribo el "Pregón de Navidad" que generosamente me hace llegar para compartirlo con vosotros el Vicario General de la Diócesis de Salamanca, D. Florentino Gutiérrez Sánchez. Desde esta ventana que este año ha superado las 50.000 visitas, os deseo una Navidad plena de Paz, de Amor, de Felicidad, de Salud y de mucha Esperanza. Gracias a todos y a todas los que habéis contribuido con vuestros textos, con vuestras fotografías, a llevar un mensaje, una noticia, una opinión,... para que este blog se mantenga vivo. Un abrazo y un beso muy grande, de corazón.

PREGÓN DE NAVIDAD

Os anunciamos, hermanos, una buena noticia,
una gran alegría para todo el pueblo; escuchadla con corazón gozoso:

Habían pasado miles y miles de años desde que, al principio,
Dios creó el cielo y la tierra y, asignándoles un progreso continuo
a través de los tiempos, quiso que las aguas produjeran
un pulular de vivientes y pájaros que volaran sobre la tierra.

Miles y miles de años, desde el momento en que Dios quiso
que apareciera en la tierra el hombre, hecho a su imagen y semejanza,
para que dominara las maravillas del mundo
y, al contemplar la grandeza de la creación, alabara en todo momento al Creador.

Miles y miles de años, durante los cuales los pensamientos del hombre,
inclinados siempre al mal, llenaron el mundo de pecado
hasta tal punto que Dios decidió purificarlo, con las aguas torrenciales del diluvio.
Hacía unos 2.000 años que Abraham, el padre de nuestra fe,
obediente a la voz de Dios, se dirigió hacia una tierra desconocida
para dar origen al pueblo elegido.

Hacía unos 1.250 años que Moisés
hizo pasar a pie enjuto por el Mar Rojo a los hijos de Abraham,
para que aquel pueblo, liberado de la esclavitud del Faraón,
fuera imagen de la familia de los bautizados.

Hacía unos 1.000 años que David, un sencillo pastor
que guardaba los rebaños de su padre Jesé, fue ungido por el profeta Samuel,
como el gran rey de Israel.

Hacía unos 700 años que Israel, que había reincidido continuamente
en las infidelidades de sus padres y por no hacer caso de los mensajeros
que Dios le enviaba, fue deportado por los caldeos a Babilonia;
fue entonces, en medio de los sufrimientos del destierro,
cuando aprendió a esperar un Salvador que lo librara de su esclavitud,
y a desear aquel Mesías que los profetas le habían anunciado,
y que había de instaurar un nuevo orden de paz y de justicia, de amor y de libertad.

Finalmente, durante la olimpiada 94, el año 752 de la fundación de Roma,
el año 14 del reinado del emperador Augusto, cuando en el mundo entero
reinaba una paz universal, hace 2000 años,
en Belén de Judá, pueblo humilde de Israel, ocupado entonces por los romanos,
en un pesebre, porque no tenía sitio en la posada, de María virgen, esposa de José,
de la casa y familia de David, NACIÓ JESÚS, Dios eterno, Hijo del Eterno Padre,
y hombre verdadero, llamado Mesías y Cristo, que es el Salvador
que los hombres esperaban.

El es la Palabra que ilumina a todo hombre; por él fueron creadas al principio
todas las cosas; él, que es el camino, la verdad y la vida, ha acampado, pues, entre nosotros.

Nosotros, los que creemos en él, nos hemos reunido hoy,
o mejor dicho, Dios nos ha reunido, para celebrar con alegría
la solemnidad de Navidad, y proclamar nuestra fe en Cristo, Salvador del mundo.

Hermanos, alegraos, haced fiesta y celebrad la mejor NOTICIA
de toda la historia de la humanidad.

A todos los amigos les deseo una Feliz Navidad.
Os ofrezco mis oraciones y mi bendición


Firmado: Florentino Gutiérrez Sánchez. Vicario General
Salamanca, 25 de diciembre de 2010

La Verdadera Navidad (Por Florentino Gutiérrez)

Por mucho que nos vistamos de Papá Noel, no por ello nuestro corazón vivirá la aventura de santidad de San Nicolás. De igual manera, por mucho que decoremos estos días nuestra casa con signos navideños, no por ello viviremos la Navidad.

La verdadera Navidad nos ilumina con los resplandores que brotan de las cinco puntas de su estrella:

1 – Navidad es regalo. Jesús entre nosotros. Es una iniciativa del Padre para la salvación de todos los hombres. Este acontecimiento le celebramos cada año, incluso cada día en la Eucaristía. No viene condicionado por la voluntad de los hombres. Acontece por pura Gracia al margen de nuestro deseo, de nuestra preparación o de nuestra falta de fe. Nosotros, los hombres, podemos perder la fe en Dios tras cualquier esquina de la vida; Dios, en cambio, nunca ha perdido la fe en el hombre y por eso envía a su Hijo para que se encarne y comparta su vida con nosotros.


2 – Navidad es misterio. Que Dios se haga hombre es algo que no nos entra en la cabeza. Es demasiado. Por eso tenemos que hablar de misterio: algo que nos desborda y nos deja con la boca abierta llenos de admiración. En Jesús se cruzan los caminos del tiempo y de la eternidad; se entremezcla la divinidad y la humanidad. Dios en Jesús se hace niño, adolescente, joven, adulto. Dios en Jesús se dispone a sufrir hasta la muerte de cruz. Nunca nos hubiéramos atrevido a pedir un milagro así; ni siquiera lo habíamos imaginado. Sin embargo, Dios nos ama hasta ese extremo. Dios se hace persona como tú y como yo. Es demasiado, es un gran misterio que sólo podemos acoger de rodillas, en profunda adoración y con acción de gracias.


3 – Navidad es liturgia. El que hace un regalo lo entrega cuando quiere y como quiere. La liturgia cristiana es el cauce por donde Dios ha querido que nos llegue su Gracia, su salvación. Jesús se hace verdaderamente presente entre nosotros en la liturgia eclesial: en la asamblea (“donde haya dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo”), en la proclamación de la Palabra (“Palabra del Señor” respondemos tras escuchar el Evangelio), en la Eucaristía (“El que come mi carne y bebe mi sangre está en mí y yo en él”). No es posible celebrar la verdadera Navidad sin participar en la liturgia.


4 – Navidad es solidaridad. Si hoy, como entonces los pastores, tuviéramos que encaminar nuestros pasos hacia el portal de Belén, no nos equivocaríamos si fuéramos a la casa de los pobres, enfermos, ancianos, si fuéramos a la cárcel o a la búsqueda de las pateras en la costa. Jesús está en los débiles. La Navidad, por tanto, ha de celebrarse solidariamente, pensando en ellos y compartiendo con ellos. Derrochar dinero en Navidad es el pecado más grande contra la fiesta. La denuncia que cada año hace la Iglesia es necesaria y urgente en nuestra actual sociedad de consumo.


5 – Navidad es cultura. Si el deseo de la Iglesia es que la fe se haga cultura, en Navidad, gracias a Dios, lo tiene conseguido y nos alegramos por ello. El nacimiento de Jesús desborda de cultura propia nuestras casas, pueblos y ciudades: representaciones, conciertos, escaparates, iluminación en calles y plazas, reuniones familiares, comidas y cenas, regalos para familiares, amigos y clientes, cartas y llamadas telefónicas, belenes y árboles, cabalgatas, pregones… Creyentes y no creyentes, políticos de la derecha y de la izquierda, empresarios y obreros, soldados y civiles, dándose la mano y llenos de buena voluntad, firman treguas de paz y se felicitan mutuamente. Y todos nosotros, por la calle, nos deseamos: ¡Feliz Navidad!



Florentino Gutiérrez. Vicario General de la Diócesis de Salamanca


13 diciembre 2010

Residencia "Mamá Margarita" - Béjar - Traslado de Imágenes a su Capilla

Como ya os anuncié en un post anterior, mi primera visita a la Residencia de Ancianos "Mamá Margarita" de Béjar iba a suponer el inicio de otras muchas.

El pasado día 8 de diciembre acudí acompañado de varios miembros de la Hermandad de Jesús Despojado de Salamanca para responder a un compromiso adquirido con su Directora, Ana Vecino, y con muchos de los residentes que, de este modo, vieron cumplido uno de sus sueños.

Me estoy refiriendo al hecho que supuso el traslado de las imágenes de María Auxiliadora, San Juan Bosco, Santo Domingo Sabio y otra del Sagrado Corazón de Jesús.

Todas ellas habían estado recogidas en la Parroquia del Salvador mientras se llevaban a cabo las obras de restauración y rehabilitacion de la Iglesia de María Auxiliadora, como ya os comuniqué en mi primera visita.
A continuación os dejo algunas fotografías que recogen los momentos - intensos momentos - que vivimos a lo largo de la tarde. Solo me queda agradecer a mis hermanos todo el esfuerzo y buen hacer que pusieron a la hora de proceder a la entronización de las imágenes y, si me permitís, un deseo: que nuestra querida Directora pronto pueda ver culminado su sueño y en próximas fechas pueda tener lugar la Solemne Eucaristía en la ya terminada y remodelada capilla.