06 junio 2021

EL REENCUENTRO DE JOSELITO "EL GALLO" CON LA ESPERANZA MACARENA

El 5 de junio de 2021, un año después de cumplirse los cien años de su muerte (la pandemia no entiende de homenajes) la Hermandad de la Macarena, o mejor aún, la actual Junta de Gobierno, vio cumplido su sueño de rendir homenaje a quien fuera no solo una de las grandes figuras del toreo del siglo XX, si no al hermano, al fiel devoto, al benefactor, José Gómez Ortega, Joselito “El Gallo”.




Junto a Juan Manuel Rodríguez Ojeda, fue el impulsor del engrandecimiento del patrimonio artístico de la hermandad en los primeros años del citado siglo XX. Muchas fueron las aportaciones del maestro de Gelves, aunque no cabe duda de que la más conocida, la más singular, la que es un símbolo que nos identifica a muchos macarenos y macarenas, son las conocidas “mariquillas”.

En uno de sus viajes, Joselito El Gallo compró y donó cinco broches (pétalos) de cristal de roca francés, de color verde, que una vez montados sobre unos muelles, se aferran al pecho de la Madre de Dios, ofreciendo un suave y característico movimiento que no pasa desapercibido para nadie, cuando la Virgen de la Esperanza Macarena pasea en la “Madrugada Sevillana” entre la multitud de fieles y devotos. 

Historia agridulce la que Madre e hijo nos han legado. Es imposible romper esa simbiosis entre el torero y la que nos llena de Esperanza cada día. Su muerte, aquel 16 de mayo de 1920 en la Plaza de Toros de Talavera de la Reina, no sólo rasgó los corazones de muchos, si no también el de la Reina de San Gil, la cual fue ataviada pocos días después con un terno de luto que nos ha dejado estampas imborrables para el recuerdo. 

Corazones y sentimientos desgarrados a los que su amigo, el poeta Gerardo Diego, puso palabras desde lo más hondo de sus entrañas, recogidas en la “Elegía a Joselito” y de las que acompaño algunos fragmentos a este post:

Lenta la sombra ha ido eclipsando el ruedo.

Ya grada a grada va a colmar la plaza.

vino triste de sombra, vino acedo

tiñe ya casi el borde de la taza. 

Fragilidad, silencio y abandono.

Cobra el gentío un alma de paisaje

mientras siente el torero hundirse el trono

y apagarse las luces de su traje.

Un lienzo vuelto, una última voz –toro-,

un gesto esquivo, un golpe seco, un grito,

y un arroyo de sangre –arenas de oro-

que se lleva –ay, espuma- a Joselito. 

José, José, ¿por qué te abandonaste

roto, vencido, en medio a tu victoria?

¿Por qué en mármol aún tibio modelaste

tu muerte azul ceñida de tu gloria?

 Y todo cesó, al fin, porque quisiste.

Te entregaste tú mismo; estoy seguro.

Bien lo decía en tu sonrisa triste

tu desdén hecho flor, tu desdén puro. 

Manuel Martín Nieto, imaginero sevillano (Morón de la Frontera) ha sido el artífice de la obra (modelada en barro y pasada a bronce) y que, junto a la escultura de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, engrandecen aún más la Plaza de la Esperanza Macarena. Es una escultura realizada a tamaño natural, en la que el autor, además de su impronta, ha querido dejar plasmados ciertos simbolismos. 

Martín Nieto, como describió en la presentación de su trabajo, nos presenta a Joselito liado con el capote de paseo, montera en mano, dirigiéndose al encuentro de la Madre en un paseíllo que le ha de llevar a la Esperanza más eterna para los humanos. Una montera que recoge en su interior la medalla de la corporación macarena y el rostro de la Esperanza Macarena en la esclavina del capote. 



La escultura está erigida sobre un pedestal en el que versa una placa con una leyenda en la que se ha querido dejar constancia tanto de la figura de Joselito como torero y como cofrade macareno: 

“A José Gómez Ortega Joselito El Gallo, hermano macareno ejemplar, rey de los toreros y héroe del pueblo, comprometido con los más desfavorecidos, generoso benefactor de esta Hermandad y del barrio de la Macarena y ferviente devoto de la Santísima Virgen de la Esperanza. La Hermandad de la Macarena en reconocimiento y gratitud perpetuos. Sevilla 5 de Junio de 2021”. 


En un gesto de gratitud y generosidad para con la ciudad de Sevilla, la Hermandad de la Macarena ha cedido el monumento a todos los sevillanos y a quienes desde tantos lugares se acercan a los aledaños de la Basílica de la Esperanza.





03 mayo 2021

Veneración a la Sagrada Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Señora de la Aurora (Sevilla 2021)

 

El anuncio de la Resurrección

Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro. De pronto, se produjo un gran temblor de tierra: el Ángel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. Su aspecto era como el de un relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos. El Ángel dijo a las mujeres: «No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado. No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde estaba, y vayan en seguida a decir a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos, e irá antes que ustedes a Galilea: allí lo verán. Esto es lo que tenía que decirles». Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y corrieron a dar la noticia a los discípulos.








La aparición de Jesús a las mujeres

De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: «Alégrense». Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él.  Y Jesús les dijo: «No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán».








El soborno a los soldados

Mientras ellas se alejaban, algunos guardias fueron a la ciudad para contar a los sumos sacerdotes todo lo que había sucedido. Estos se reunieron con los ancianos y, de común acuerdo, dieron a los soldados una gran cantidad de dinero, con esta consigna: «Digan así: Sus discípulos vinieron durante la noche y robaron su cuerpo, mientras dormíamos. Si el asunto llega a oídos del gobernador, nosotros nos encargaremos de apaciguarlo y de evitarles a ustedes cualquier contratiempo». Ellos recibieron el dinero y cumplieron la consigna. Esta versión se ha difundido entre los judíos hasta el día de hoy.








La misión universal de los Apóstoles

Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. Al verlo, se postraron delante de él; sin embargo, algunos todavía dudaron. Acercándose, Jesús les dijo: «Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, entonces, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo».








Texto: Resurrección de Jesús de Nazaret (Evangelio según San Mateo)